A 20 años de su desaparición: El efecto C.S. Marítimo de Venezuela

A 20 años de su desaparición: El efecto C.S. Marítimo de Venezuela

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Un equipo que marcó huella en el balompié nacional, en una época en la que pocos apostaban por el fútbol y que recogió grandes frutos en corto tiempo

Cuando se me planteó la oportunidad de hacer un trabajo sobre el extinto C.S. Marítimo de Venezuela, pensé que si lo aceptaba no podría ser más de lo mismo. Basta de la historia que ya todos conocemos, había que buscar algo más allá, y me tracé el reto de buscar las historias detrás de un club, que aún 20 años después de haber desaparecido, sigue sonando fuerte en el fútbol venezolano.

Esa historia sólo la iba a obtener de mano de sus protagonistas, quienes me han hecho entender que el peor error del C.S. Marítimo fue desaparecer, porque se arraigó entre fanáticos y jugadores, más que como un equipo, como una familia. Pero ¿cuál fue la fórmula que utilizó este equipo para afianzarse? ¿En qué se basaron sus logros?. La respuesta unánime fue contar con “disciplina de equipo”.

20140912_151741No sólo son los récords que se guardan de aquella época, ni los títulos, ni siquiera la fama y el desempeño que tuvieron posteriormente los jugadores del equipo, va más allá, se trata de las consecuencias, los hechos, las instituciones que se levantaron en torno a la era dorada del Marítimo de Venezuela, como el nacimiento de la que hoy conocemos como la Banda Recreativa Madeirense.

En diez años de participación en la primera división, el C.S. Marítimo de Venezuela logró cuatro campeonatos nacionales (1986-1987,1987-1988, 1989-1990 y 1992-1993), una Copa Venezuela (1988) y participar en cinco Copa Libertadores (1988,1989, 1991, 1992 y 1994).

“El Marítimo fue un bonito fenómeno, porque todos los jugadores del Deportivo Portugués de la Primera División, estuvieron en segunda con Marítimo, eso fue una suerte especial. Y con el trabajo del departamento de marketing, no sólo fue posible que los portugueses se convirtieran en fanáticos, sino que incluso venezolanos y personas que vivían en el país de otras nacionalidades, se involucraran con el equipo”, destaca Carlos Oliveira, quien fuera voz comercial de encuentros deportivos para la época.

El origen

Lo que las nuevas generaciones desconocen, es que este equipo nació en mayo de 1959, bajo el nombre de Deportivo Tiuna, disputando caimaneras en Caracas. El primer nombre del equipo, surgió porque la mayoría de los jugadores vivían en los alrededores de la Plaza Tiuna, pero conforme fue pasando el tiempo, y siendo la mayoría de ellos fanáticos del Marítimo de Madeira, decidieron cambiar el nombre del equipo.

20140912_151546Fue en ese momento, cuando un sueño pasó de las caimaneras a algo más formal, inscribiéndose en primera instancia, en las competencias amateur disputadas por la Asociación de Fútbol del Distrito Federal.

En el año 1963, finalmente el Marítimo tal como se conoció posteriormente, gana experiencia como organización deportiva y se queda con el subcampeonato de la asociación, tras vencer a otro equipo de colonias, el Atlético Las Palmas, obteniendo el primer reconocimiento oficial del Instituto Nacional del Deporte (IND).

Paralelamente mientras el C.S Marítimo de Venezuela crecía en sus canteras y en las divisiones menores, a nivel profesional ya jugaba otro equipo de esta colonia, el recordado Deportivo Portugués, quien también se convirtió en un ícono del balompié nacional, tras romper varios récords.

Fue justo la caída de este equipo, una de las claves más influyentes en el fortalecimiento del Marítimo, pues al desaparecer el Deportivo Portugués, la mayoría de sus jugadores fueron absorbidos por los madeirenses, lo que les permitió subir como la espuma, y consolidarse como un equipo que fue manejado como una gran empresa familiar.

Armando el rompecabezas

Una de las piezas claves en este proceso, fue sin duda alguna el profesor Rafael Santana, quien asumió las riendas del equipo. Fue justo “Rafa”, como le llaman por cariño sus compañeros, quien llevó a los vestidores como director técnico, todo lo aprendido como jugador dentro y fuera de las canchas, convirtiendo la disciplina y el trabajo en equipo, en elementos primordiales en la preparación del que sería el equipo de oro de las décadas 80 y 90 en Venezuela.

20140912_152432“Pase a otra faceta con Marítimo, y no fue fácil, pero siempre he pensado que todo es trabajo y constancia. En el 84 cuando surge el Marítimo tal como se conoció, empezó la era de oro del fútbol de aquella época. Marítimo marcó una etapa, pero creo que hay diferentes épocas; buenos equipos siempre debe haber. No se puede ocultar que hoy el fútbol de Venezuela ha crecido, y alguien tuvo que haberlo comenzado, porque no se puede negar que incluso hoy los fanáticos van a los estadios, sí es cierto, pero a nosotros nos seguían por todo el país”, señala Santana.

Otros incluso señalan, cómo fue que nació la rivalidad entre Marítimo y Deportivo Táchira. “Fue una época gloriosa, fueron cuatro estrellas, pero más allá de eso el equipo marcó una pauta cuando el fútbol no era bien visto en el país. Éramos lo que un equipo tenía que ser, además que nació en el seno de una comunidad y eso le dio un valor agregado. Y fuimos muy afortunados, porque fue una época muy bonita, tiempos que no volverán. El Marítimo fue el primer equipo de fútbol que viajaba en avión, se hospedaba en los mejores hoteles, teníamos las mejores comodidades, y a donde llegábamos los fanáticos nos estaban esperando para brindarnos su apoyo. A nivel futbolístico crecimos tanto, que cuando nació Marítimo, Táchira se convirtió en nuestro archirrival porque no ganaron más. Así fue que nació todo ese desprecio de los tachirenses por nosotros”, dice sin tapujos Alfarabi “Pin” Romero.

“Éramos una familia”

La frase “éramos una familia”, es tal vez en la que todos los miembros del Marítimo, entrevistados han coincidido, y no es en vano que esto ocurre.

20140912_153042Hubo varios elementos que hicieron que esto fuera posible, y que influyeron directamente en el éxito de la oncena; primero la formación impartida por el director técnico, Rafael Santana, luego el tiempo que convivieron en el equipo la mayoría de los jugadores, a lo que se suma el apoyo que recibieron por parte de los fanáticos y lo más importante, tal como los mismos protagonistas dicen fue “creer en lo que estaban haciendo”, sentir que esa camiseta era tan de ellos en el terreno, como fuera de el.

“Cuando se trabaja con grupo, que se llama equipo, más allá de lo deportivo hay que incluir la parte humana, y cuando engranas todo hacia puerto seguro, llegas. Todos creíamos en lo que estábamos haciendo, no solo yo, también los jugadores, los directivos…desgraciadamente hubo obstáculos, la Federación, incluso personas de la misma comunidad que no dieron su brazo a torcer cuando debían flexibilizar un poco, y bueno, ocurrió lo que no debía pasar. Desapareció un equipo, que iba hacia el concepto de club, del que ya teníamos 2000 socios en Caracas, y eso se perdió porque la Federación nos suspende”, destaca Santana.

“Quienes estuvimos en Marítimo quedamos marcados, porque fuimos un grupo muy fuerte. He tenido la posibilidad de estar en otros equipos y como ese ninguno, sobre todo por el sentido de pertenencia que existía. El grupo tenía mucho valor, no sólo dentro de la cancha, y la verdad es que para quienes estuvimos ahí, ha sido lo mejor que nos ha pasado futbolísticamente. Tuve la suerte hasta de ser capitán, estoy marcado con el Marítimo. Se hizo bien porque era una familia, se interactuaba mucho con la gente, en la sede social se organizaban actividades y los jugadores participábamos, lo que hacía muy feliz a los fanáticos”, recuerda “Mom” López.

Por su parte, Franco Rizzi destaca incluso el hecho del sobrenombre que recibía el equipo, los “acorazados”, porque la estatura y contextura de los jugadores los diferenciaba del resto. “Fue un equipo carismático, los jugadores en su mayoría eran de la selección nacional, criollos de mucho peso, y éramos muy humanos. Jamás pensábamos en el dinero, sino en hacer felices a los fanáticos, llamábamos mucho la atención por eso. En los camerinos se respiraba mucha alegría, nos teníamos mucha confianza, y sobre todo respeto hacia el contrario. Éramos una familia, recuerdo que los jueves entrenábamos y jugábamos entre nosotros mismos, pero existía una disciplina de ponernos la camiseta y hasta cantábamos el himno nacional en medio del terreno”, dice.

20140912_152700(0)“El Marítimo fue mi escuela. Nos educó. Y hubo una relación prácticamente familiar, porque incluso teníamos niños muy pequeños que se criaron con los hijos de los directivos y de la fanaticada. Las esposas de los directivos tenían una labor hermosa hacía la familia, organizaban las navidades, los cumpleaños de nosotros y nuestros familiares directos, tiempos hermosos. Nació todo de un Rafa Santana, que llevó eso de la gran familia al equipo, incorporando a las actividades incluso a su familia, que es muy respetada en este medio. Veías a los grandes empresarios los domingos, haciendo parrilla para los fanáticos y para nosotros. Era gente que trabajaba de verdad, recuerdo que hasta se turnaban para disfrazarse de león”, señala uno de los jugadores históricos del país, Daniel Nikolac.

Por su parte, Héctor Rivas destaca que el hecho de ser unidos los hizo más fuertes. “Fuimos muy amigos, un grupo único y eso fue una gran ventaja, lo que nos ayudó mucho, igual que con la ayuda de Rafa que nos enseñó a ser familia dentro del equipo. El grupo siempre unido, y las familias de nosotros siempre se involucraban en nuestras actividades y eso fue exitoso”.

Recuerdos dorados

En 10 años de arduo trabajo ininterrumpido, son muchas las experiencias vividas dentro y fuera de la cancha. Incluso cuando se les pregunta a los protagonistas por alguna anécdota, la mayoría suspiran, se ríen, y luego de una pausa dicen “es que son tantas cosas las que vivimos juntos”. Pero sin duda alguna, hay algunas cosas que los fanáticos desconocen, y que los exjugadores guardan con recelo en sus recuerdos, y fueron algunas de esas cosas las que nos contaron, como por ejemplo, por qué hasta el sol de hoy le dicen “Morris” a Iván Isea.

20140912_153406_1Si no lo sabía, todo es producto de una laguna mental del comentarista deportivo Lázaro “Papaito” Candal, quien durante la transmisión en vivo de una Copa Libertadores, lo llamó así durante todo el encuentro, y sus compañeros al enterarse, adoptaron el sobrenombre para él.

“Con Chita Sanvicente, yo creía que era brasilero por como jugaba. Un desempeño increíble, se venía desde la mitad de la cancha dominando el balón, y yo preguntaba por el brasilero, y nadie me sabía decir porque no había ningún brasilero, hasta que lo describí, y me dijeron que él era de aquí mismo de San Félix, así que lo fuimos a buscar y me lo traje”, cuenta entre risas el profe Santana.

“¿Cuántas veces no me subí yo a la tribuna a celebrar con nuestros fanáticos? Eso era muy común, porque los sentíamos muy cercanos, y la verdad yo estaré siempre muy agradecido con la colonia portuguesa por ese cariño. Era compañero de habitación de Sanvicente, estábamos todo el tiempo juntos, para arriba y para abajo, y claro él también se hizo amigo de mi familia. Si él se enteraba que alguien hablaba mal de mí, iba y me defendía, y si era al revés pasaba lo mismo porque ese es mi amigo, mi compañero, mi hermano, tanto así que hasta somos compadres, él es el padrino de mi hija”, dice orgulloso Herbert Márquez, quien además fue uno de los responsables de que tanto Sanvicente como su esposa, se hicieran fanáticos de los Tiburones de La Guaira.

“Me da mucha risa todavía que para una Copa Libertadores, ganamos el primer partido y habíamos hecho la promesa de decolorarnos el cabello si eso ocurría. Como pasó, todos nos decoloramos el pelo, y en el partido siguiente, la gente que nos había visto desde su casa por televisión se fueron al estadio y nos comentaban que cambiaban el televisor porque creían que había algo mal en la imagen, “¿cómo es que todos estos hombres van a aparecer albinos de repente?””, narra Mom Lopez.

“Después de los partidos nos íbamos todos juntos, como siempre, y qué no pasaba. Los viajes en autobuses si te quedabas dormido te amarraban del asiento, y te echaban crema en la cara. Siempre fuimos un grupo alegre”, destaca Héctor Rivas.

Incluso a la hora de relajarse se mantenían al pie del cañón con las órdenes que recibían de su director técnico. “Recuerdo una vez que estábamos jugando en Puerto Ordaz, y nos veníamos en un vuelo de Aeropostal que salía tardísimo, y parece que uno de los directivos le echó broma a una de las aeromozas, y ella le dijo al Capitán del avión y bajaron al directivo del avión. Pues, Rafa Santana nos mandó a parar a todos en el pasillo del avión, y claro así no podía despegar, así que nos bajaron a todos, nos tuvimos que venir en otro vuelo como a las 2 de la mañana”, revela Franco Rizzi.

Copia de Maritimo“Recuerdo muchas cosas del Táchira porque íbamos a jugar para allá y para no dejarnos dormir, los tachirenses nos ponían las cornetas de las minitecas a todo volumen hacia las ventanas de nuestros cuartos de hotel. Al final igual les ganábamos en el terreno”, dice “Pin” Romero, quien además confiesa que sus compañeros lo apodaron “la niña”. “ Yo era el que todos buscaban para echar broma, pero también éramos peleones, recuerdo haber peleado tres veces con Chita, dos veces con Mon, otra con Héctor Rivas, pero al rato ya estábamos echando broma como hermanos, y los domingos nos defendíamos como unos tigres porque Rafa nos enseñó que éramos una familia, una cofradía. El pañito de lágrimas de todos nosotros era nuestro querido Pedro Febles, que como era el mayor era quien nos aconsejaba y siempre nos apoyaba en todo”, complementa.

“Del Táchira, me acuerdo un día que de verdad fue muy fuerte en Pueblo Nuevo para salir del estadio. Normalmente cuando íbamos a jugar para allá, teníamos que irnos al estadio por lo menos tres horas antes, porque siempre había más gente afuera que adentro y nos hacían cosas para que no llegáramos, pero ese día les empatamos el juego a último momento, y no nos dejaban salir. Pues tuvieron que ir a buscarnos en unas tanquetas, y esa gente molesta casi voltearon la tanqueta. En Barquisimeto sucedió algo similar. Hay muchas escenas que recuerdo del Marítimo. Inolvidable también fue ir a Madeira a jugar y que nos recibieran con tanto entusiasmo”, dice Nicolak.

Marítimos en el cielo

Aunque ya algunos miembros de la directiva también han fallecido, dos perdidas muy sentidas en el fútbol venezolano fueron la de los dos ex marítimos, Pedro Febles y el “Zurdo” Rojas, quienes sin duda hicieron un trabajo impecable con el equipo. “Sus hijos crecieron con nosotros y mantenemos el contacto con ellos, porque todos éramos como hermanos. Pedro y yo éramos compañeros de concentración porque fumábamos y siempre nos ponían juntos para no molestar a los demás, y fuimos grandes amigos siempre, incluso antes del Marítimo, después hasta dirigí a su hijo Dani cuando estaba en las menores, así que siempre fuimos cercanos. Definitivamente fueron grandes pérdidas para el fútbol nacional, y sinceramente si algún día deciden hacer un estadio del Marítimo en Venezuela, debe llevar el nombre de ellos”, comenta afligido Nikolac.

ACCION“El “Zurdo” Rojas fue quien me llevó al Marítimo, luego de haber compartido en la selección nacional conmigo. Con él compartí muchísimo porque éramos vecinos, y muy amigos, y no sé por qué pero ahorita se me viene a la cabeza una oportunidad en la que estábamos jugando en Portuguesa, y después del juego nos pusimos a inventar haciéndonos unas fotos representando al 23 de enero, que es de dónde venimos nosotros”, relata Héctor Rivas.

“Es cierto, el “Zurdo” Rojas era la persona más jocosa del mundo, siempre estaba bailando o cantando, él con Iván Isea que eran muy unidos, siempre estaban inventando algo, saludándose como peloteros pero inventando, que si un puñito, con la uña, con el codo, con una nalga. Como ser humano era excepcional, de los mejores compañeros que hemos tenido, y Pedro es uno de los mejores jugadores que he visto en mi vida, un poco desordenado en sus cosas personales, pero un hombre excepcional. Recuerdo siempre con mucha gracia, que él era todo un galán, y a veces se venía directo de la discoteca a los entrenamientos, y se metía un poco de ajos en la boca para quitarse el olor, y se ponía peor, nos espantaba a todos, le decíamos de todo, porque olía horrible. Pero jugadores y personas como él, pocos”, recuerda entre risas “Mom” López, quien además tuvo la oportunidad de compartir otros proyectos con Febles.

“Pedro fue uno de los últimos delanteros de área, número nueve, el mejor cabeceador de Venezuela, junto con Iván ‘Tiburón’ García. Sumamente inteligente, le pegaba bien con las dos piernas. Metían un centro rasante, yo dejaba pasar el balón y él siempre estaba detrás para disparar. En lugar de celebrar, lo que hacíamos era reírnos”, señala Herbert, quien sería uno de los responsables de popularizar la dupla Márquez-Febles.

El Marítimo es el único equipo, que hasta el momento ha quedado campeón nacional con seis fechas de anticipación

Lo que dejó el Marítimo

“El Marítimo ganó a pulso un puesto en la historia del deporte de Venezuela, y por eso todos los que pasamos por sus filas, los adeptos y en general aquellos que hacemos parte del mundo del fútbol pensamos que sería excelente tener al Marítimo de nuevo como equipo”, señalaba en una entrevista Tony Carrasco en el 2007. Lo cierto es que para quienes vivieron aquella época, dicha afirmación no está lejos de la realidad.

“Fue una escuela integral, porque hoy muchos de ellos siguen activos en los equipos como entrenadores, personal administrativo o directivos. Y como alguien me dijo alguna vez, importante es sumar por este fútbol, y yo me siento bien con eso”, asevera Rafa Santana.

“Si hoy existiéramos como equipo estaríamos jugando en Europa, porque nadie nos podría pagar aquí. Y lo digo con mucho respeto y humildad, pero es que lo que vivimos, si lo pusiéramos a la realidad de hoy, así sería, aunque nosotros en aquella época no jugábamos por plata, sino porque nos gustaba y nos lo creímos. Nosotros éramos lo que llevábamos la gente al estadio, teníamos una sede social, éramos figuras. Donde llegábamos la gente nos quería tocar, nos pedían autógrafos. Cuando Marítimo existía, las esposas de todos los socios, mujeres que no tenían necesidad de estar ahí, estaban colaborando con el equipo. Jugábamos porque sentíamos la camiseta, fue algo muy bonito, pero no creo que eso vuelva más”, considera Rizzi.

Mucho de ese valor social, es una de las cosas que se ha perdido en el fútbol de hoy en día. El hecho de que los dueños del equipo y sus familias, se ocuparan de atender a sus jugadores, pero también a su público, ahora todo es más lejano. Muchas veces los dueños de los equipos, ni siquiera asisten a los juegos, y eso fue algo que marcó pauta en su momento. Y fue justo la cercanía incluso entre jugadores, los que les ha permitido ser amigos más allá del terreno de juego, muchos de ellos hoy en día no sólo trabajan juntos, sino que además mantienen estrechas relaciones con sus excompañeros, al punto que algunos son compadres.

20140912_152254“Sin duda fue una etapa muy bonita, de gente muy querida, y de relaciones duraderas porque todavía estamos en contacto, a pesar de que se fue el equipo, siempre que nos vemos recordamos aquellos tiempos. Creo que equipos como ese no vuelven a salir en Venezuela, era algo indescriptible porque hasta los extranjeros que venían a jugar con nosotros caminaban al ritmo de los criollos, hasta José Manuel Mouro decía eso, porque Marítimo fue una escuela para todos, pero sobre todo lo fue fuera de la cancha. Rafa Santana fue clave, él nos enseñó mucho, nos disciplinó, e incluso con otros entrenadores nosotros nos mantuvimos en ese camino. Una de las cosas que no se ve ahora, es que para aquella época nosotros éramos tan unidos que el que se metía con un jugador de Marítimo se metía con treinta más, porque si alguno de nosotros tenía un conato de pelea dentro o fuera de la cancha, todos los demás estábamos ahí para apoyarlo, desde los que estaban jugando, los de la banca e incluso el director técnico”, destaca Herbert Márquez.

“Cuando aún hoy en día hay muchachos de 30 años, que me paran y me dicen “yo entré contigo en el partido entre Marítimo y Minerven a la cancha, ¿te acuerdas?. Esas son las cosas que me hacen pensar que nosotros no estamos del todo conscientes de lo que hicimos como equipo en Venezuela”, asegura Nikolac.

“Nadie olvida al Marítimo, a mi incluso me sorprende que hoy en día que sigan reconociendo. Hace como dos años, estaba en Margarita y me tocó ir a un mercado a buscar leche para mi hijo, no había por ninguna parte, pero de repente un gerente de un mercado me reconoce y me dice ¨Mom López, te acuerdas de aquella época”, y me empieza a preguntar por cosas que de verdad no recordaba, pero al final me dijo “nosotros éramos las personas más felices del mundo los fines de semana por ustedes. Todos nos reuníamos para verlos y nos los quitaron”, se me partió el corazón, y para rematar me consiguió la leche”, narra “Mom”.

“Le doy gracias a Dios por vivir esa época, porque fueron más satisfacciones que otra cosa. El que jugó, disfrutó y lo dio todo, no siente nostalgia, sino le da alegría haber vivido eso”, concluye Franco Rizzi.


Historia de éxito

Más allá de los encuentros disputados, de la empatía existente en el equipo y de la innegable relación que se desarrolló entre directivos, jugadores y fanáticos, el C.S. Marítimo de Venezuela, guarda en su haber un importante número de marcas, que marcaron un ante y un después en el balompié criollo, pero que además es importante mantenerlos frescos, incluso para las nuevas generaciones, pues algunos de ellos fueron superados, apenas, hace menos de cinco años.

  • Récord de imbatibilidad en la Segunda División de Venezuela con 28 partidos en 1985. Esta marca fue superada en el año 2012 por el Atlético Venezuela, con 30 partidos.
  • Líderes del 1° Campeonato Nacional de la 2° División en 1985.
  • En 10 temporadas participando en la Primera División de Venezuela, el C.S. Marítimo acumuló 560 puntos en un total de 305 juegos, de los cuales ganaron 155, empataron 95 y perdieron 55. Durante este período marcaron 437 goles y recibieron 224, lo que los ubica en la posición número 17 de la clasificación general.
  • Minutos sin recibir un gol. Galardonado Daniel Nikolac, récord que sigue vigente al haber mantenido a salvo su portería durante 970 minutos, iniciados el 3 de mayo de 1987 y finalizados el 21 de junio de 1987.
  • Daniel Nikolac también logró anotarse la marca de 72 partidos continuos en el fútbol profesional venezolano como portero titular, y la mayor cantidad de partidos disputados con el mismo equipo en la Copa Libertadores.
  • Líder goleador de la Primera División de Venezuela. En dos oportunidades, el maritimista Herbert Márquez se alzó consecutivamente con este título, al marcar 19 goles en la temporada 1989-1990, y posteriormente 21 goles en la temporada 1992-1993.
  • Hérbert Márquez se convirtió en el primer venezolano en jugar en el extranjero, al ser cedido a la liga europea por pedido del Marítimo de Funchal desde el C.S. Marítimo de Venezuela. Márquez, también se alzó en tres oportunidades con el título de líder goleador, siendo la primera vez bajo la camiseta del Deportivo Portugués, convirtiéndose a los 17 años, de esta manera en el primer venezolano en alzar este título luego de al menos una década de fútbol profesional.
  • Récord de asistencia de seguidores consecutiva por encuentros, en el Estadio Olímpico Universitario de la Universidad Central de Venezuela.
  • El Marítimo es el único equipo, que hasta el momento ha quedado campeón nacional con seis fechas de anticipación.
Egresada como Licenciada en Comunicación Social mención Periodismo de la Universidad Católica Andrés Bello (2010). Especializada en Periodismo Deportivo por la Universidad Simón Bolívar y en Dirección de Medios y empresas de Comunicación por la ESAE Business School de España. Inició su carrera laboral como pasante en el departamento de medios y comunicaciones corporativas de Editorial Alfa en 2007 y posteriormente como productora asociada en un programa radial en Radio Caracas Radio 750 AM, junto a los periodistas Javier Conde y Sebastián de la Nuez. Forma parte del equipo de periodistas de planta del CORREIO da Venezuela desde diciembre de 2009. Además se ha desempeñado como correctora y editora de textos de la Revista Ripeando, y asesor de comunicaciones.

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