Adiós al maestro del color Carlos Cruz-Diez

Adiós al maestro del color Carlos Cruz-Diez

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Uno de los máximos representantes del arte cinético muere a los 95 años por causas naturales pero su obra lo hace inmortal. Más de 18 países han integrado sus trabajos a la arquitectura de la ciudad.

Julio Materano

El planeta despide con agradecimiento al maestro Carlos Cruz Diez, un venezolano ejemplar. Uno de los máximos exponentes del arte cinético a nivel mundial, falleció por causas naturales a los 95 años de edad, rodeado de su familia.

Sus investigaciones y propuestas han aportado al arte una nueva comprensión del fenómeno cromático, convirtiéndolas en unas de las más importantes del arte cinético. Logró demostrar que el color, en interacción con el observador, se convierte en una realidad autónoma que existe sin ayuda de la forma o necesidad de un soporte.

El maestro del color, como se conoció a CruzDiez, nació en Caracas el 17 de agosto de 1923. Su pasión por el arte comenzó desde muy pequeño, cuando recorría las calles de La Pastora y se sumergía en la pequeña fábrica de botellas de gaseosas propiedad de su padre. Allí descubrió el reflejo de la luz y la intensidad de los colores, un fenómeno que se producía cada tarde con la claridad del sol que permeaba las vidrieras.

Su obra ha aportado una nueva visión sobre la cromática, un fenómeno que, para Cruz-Diez, es concebido como una realidad continua y autónoma que evoluciona en el espacio y en el tiempo, sin ayuda de la forma ni del soporte. Su planteamiento lúdico entre el color y el espectador lo ha convertido en uno de los máximos exponentes del arte óptico a escala mundial. De niño, estudió en el Colegio Atenas y, durante los primeros años de escolaridad, su familia recibía advertencias, pues era considerado un estudiante flojo, que se distraía dibujando en clase. Cursó parte del bachillerato en el Liceo Andrés Bello, institución que abandonó al poco tiempo para encumbrarse en las sendas del arte.

Durante su juventud Cruz-Diez cursó estudios en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas, institución donde más tarde destacó como docente. Su maestro más importante fue Alejandro Otero, pero fueron los pintores venezolanos Francisco Narváez y Héctor Poleo sus mayores inspiraciones. En 1940 estudia en la Escuela de Bellas Artes de Caracas, donde obtiene el diploma en profesor de Artes Aplicadas. Para 1944 se desempeñó como diseñador gráfico de la Creole Petroleum Corporation, aunque también ilustra otras publicaciones y realiza cómics para diversos periódicos venezolanos.

A partir de 1955 trabajó entre Caracas y París, en el ámbito académico y en el desarrollo de su propio lenguaje plástico. Fue director creativo de la agencia publicitaria McCann-Erickson Venezuela (1946) e ilustrador de El Nacional (1953). En 1957, después de breves viajes a Nueva York y París, funda el Estudio de Artes Visuales, dedicado al diseño gráfico e industrial. Cruz-Diez, quien vive en París desde 1960, preside la Fundación del Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez en Caracas. En 2005 su familia crea la Cruz-Diez Foundation, una organización dedicada a la conservación, desarrollo, difusión e investigación de su legado artístico.

Entre las piezas construidas en Venezuela destacan el Laberinto Cromovegetal de la Universidad Simón Bolívar, el Monumento al Sol Naciente en Barquisimeto, la Fisicromía de Plaza Venezuela, en Caracas, y el mosaico del Aeropuerto Internacional de Maiquetía. En Libertador también está el emblemático Centro Nacional de Acción Social por la Música, en Quebrada Honda, cuyas butacas de las salas Simón Bolívar y la Anfiteátrica fueron diseñadas por Cruz Diez. Hoy más de 18 países han integrado su arte cinético a la arquitectura de la ciudad. Sus piezas figuran entre las colecciones permanentes del MoMA, Tate y el Pompidou.

En sus más de 70 años de carrera artística, Carlos Cruz-Diez abarcó ocho investigaciones sobre la autonomía del color. Fundó tres talleres de arte en Caracas, París y Panamá; la Cruz-Diez Art Foundation en Houston; recibió la Legión de Honor (Légion d’Honneur), la condecoración más importante que otorga el gobierno de Francia.

En Venezuela hay que inventarlo todo

En una carta que Cruz-Diez dirigió a los jóvenes de Venezuela en el marco de las protestas de 2017 resumió su visión del país: «A mis 94 años, les digo con sinceridad que les ha tocado vivir una época extraordinaria porque todo está obsoleto y hay que inventarlo de nuevo, hay que inventar un nuevo lenguaje político que hable de democracia, de valores éticos, de libertad, progreso y justicia social, hay que inventar la educación y crear un país de emprendedores, artistas e inventores, un país digno y soberano en el contexto global, en fin, en Venezuela hay que inventarlo todo ¡Qué maravilla!»

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