Antonio Braíz construye flautas antiguas en la Venezuela de hoy

Antonio Braíz construye flautas antiguas en la Venezuela de hoy

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El lusodescendiente tiene un proyecto social: producir flautas de bajo costo para niños de zonas populares

Delia Meneses

En la tercera planta de su casa, en la zona popular de Gato Negro, en Catia, funciona desde hace diez años el taller de Antonio Braíz, el único constructor de flautas barrocas de Venezuela y el segundo de Latinoamérica.Es un recinto humilde, con ventilación e iluminación natural, que exhibe  máquinas cortadoras y tornadoras, llaves, espátulas, destornilladores, lámparas, piezas de madera y un largo etcetera. Es allí donde el genio creativo de Antonio ha alcanzado cotas elevadas y algunas veces inesperadas.

De niño, desarmaba los juguetes para conocer el funcionamiento y la razón de ser de cada pieza. De adulto, esa curiosidad, su capacidad investigativa y creativa lo llevaron a confeccionar la montura de sus lentes, un diseño original al estilo “steampunk” que no pasa desapercibido y le imprime personalidad a este polifacético joven de 30 años. Braíz también hizo sus propios anillos de boda y los de un amigo.

Además de su preparación como luthier, estudió tornería, mecánica industrial, orfebrería y carpintería. Pero su pasión es la música clásica y su sueño, que ya cumplió, era tocar una flauta barroca construida por él e interpretar ese repertorio de melodías antiguas que de niño tanto le atraían y le hacían soñar.

Su primer contacto con el instrumento acústico por excelencia lo tuvo a los 8 años gracias a una prima que estudiaba música. Recuerda que sentía fascinación por la banda sonora de comiquitas como Tom y Jerry y que a los 16 años, estando en una escuela de artes marciales chinas, uno de sus compañeros tocaba una flauta de bambú. “Comencé a aprender y desde entonces hice de la música mi forma de vida. Ingresé en la Orquesta Típica Infantil y Juvenil Caracas. Un vecino me regaló una guitarra y mi mamá logró comprarme, con mucho esfuerzo, una flauta”.

Desde allí comenzó su camino autodidacta. Braíz, de abuelos procedentes de Madeira, explora y profundiza sobre todo lo que le interesa. Siempre ha sido hábil con las manos de allí su inclinación por el mundo de la fabricación, reparación y mantenimiento de instrumentos. Pero no es cualquier luthier. Disfruta compartiendo lo que sabe y le satisface convertirse en multiplicador.

Por la necesidad de buscar ayudantes y captar nuevos talentos, en 2015 le propuso a nueve estudiantes de la Orquesta Típica dictarles un curso para que aprendieran a hacer mantenimiento y reparar sus propios instrumentos. Actualmente tiene cuatro alumnos. Jaime, Ronald, Ángel y Axel ya van cumplir un año acudiendo a su taller y reconocen en Braíz dotes especiales para enseñar. A todos los une la pasión por las flautas.

“Pienso que todo músico debe tener los conocimientos y la capacidad para atender sus instrumentos, que puedan construir piezas y sueños. Además, esa formación se puede convertir en una forma de obtener ingresos adicionales”, piensa el lusodescendiente.

Jaime de Armas, uno de los alumnos de Braíz, pertenece a la Orquesta Barroca Simón Bolívar y construye flautas simples. “Yo tengo cuatro flautas y las cuatro necesitan restauración. Repararlas es muy caro y comprar una nueva es misión imposible.  Yo pensaba que nunca más iba a poder adquirir una flauta barroca de madera. Y cuando ya había perdido las esperanzas, Antonio me vendió una espectacular construida por él. Yo me enamoré de la flauta barroca cuando supe que Francisco de Miranda la tocaba. Para mí, su sonido, es el sonido del viento”, dice Jaime.

En 2015, Antonio Braíz confeccionó su primera flauta, que mide 66 centímetros de largo, un modelo de prueba que dio resultado. Fue producto del ensayo y del error, de sus cálculos y su investigación, que logró perfeccionar gracias a los cinco planos que le proporcionó un profesor canadiense. Ya ha elaborado 12 y algunas están en otras tierras, en España y Estados Unidos.  Actualmente está construyendo otras ocho, lo hace en su tiempo libre, mientras no está reparando instrumentos o dando clases.

El proceso de elaboración es lento y minucioso pues calcula todos los detalles. Si trabajara corrido, todos los días, construir una de sus flautas le llevaría entre dos a tres meses.

Junto a Oscar Márquez, actual director de la Orquesta Típica Infantil y Juvenil Caracas, Antonio tiene un proyecto para diseñar flautas metálicas pequeñas, de bajo costo, destinadas a la iniciación musical de niños de zonas populares. “Al profesor Oscar le preocupa que ha mermado el ingreso de alumnos a las clases de música. Debido a la crisis, esta actividad quedó rezagada. Los instrumentos musicales son muy costosos. La idea es que los niños puedan seguir haciendo música y yo quiero contribuir para que esto ocurra”.

El haber ganado recientemente un premio para emprendedores que entregó el programa Semillas Naranja industria musical le dará un mayor impulso a este proyecto. “Yo sueño con que haya más constructores de flautas, también con crear una fábrica de flautas modernas en Venezuela, que no hay.  Se que en estos momentos las cosas están difíciles, pero no hay que esperar que las condiciones estén dadas, hay que lograr esas condiciones”.

Se confiesa adicto al trabajo, quizás herencia de sus antepasados lusos. “Mis abuelos vivían en Coche, de pequeño estuve expuesto al idioma portugués por mi abuela, aunque no compartía mucho con ellos. Tengo un acordeón que es de 1952 y una tarea pendiente, aprender a toca algunas músicas portuguesas. El acordeón lo compró en una tienda, lo daban por muerto pero lo reparó, le ajustó las notas y ahora es una reliquia muy valiosa.

Braíz fue fundador de la Sinfónica de la Milicia y pertenece a una banda de rock sinfónico, Séptima Carta. Allí toca la flauta, el acordeón y apoya en los coros. En la banda, lo bautizaron como el muñeco orquesta, con sobradas razones. “Toco guitarra, bajo, contra bajo, viola, clarinete, cuatro, violín, chelo, mandolina, piano, percusión. Tengo el conocimiento básico para tocar cualquier instrumento y hacer melodías”.

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