Aumentan ventas de maletas y chaquetas de invierno en esta Navidad

Aumentan ventas de maletas y chaquetas de invierno en esta Navidad

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Es el llamado combo viajero, como le dicen algunos comerciantes del Centro de Caracas

Delia Meneses

La comercialización de maletas y ropa de invierno cobra auge en el centro de Caracas. Es lo que llaman el combo viajero.El olfato de comerciante de Agustín de Freitas lo llevó a transformar su zapatería en una venta de chaquetas; vende entre tres y siete al día, en su local ubicado en el bulevar de La Marrón, en el centro de Caracas.

Hay quienes las buscan acolchadas, impermeables y con doble cubierta para resguardarse de la niebla de Bogotá, otros las adquieren para enfrentar el invierno de Quito o Lima. “La gente viene, pregunta, reúne la plata, no me preguntes cómo, y compra”, cuenta.

Los costos fluctúan entre 7000 y 18.000 bolívares soberanos, según la calidad de la prenda. En promedio, un emigrante requiere entre 1,5 y 4 salarios mínimos para adquirir una chaqueta. Los precios se incrementan en el este de la ciudad, donde los montos se multiplican hasta por tres.

La comercialización de maletas también parece estar en su apogeo. En la tienda de Total Calzado, ubicada en Capitolio, se expenden entre 20 a 40 maletas al día, según su gerente. Se requieren hasta 6,6 salarios mínimos para comprar una valija de mediana calidad, cuyos precios oscilan entre 10.000 y 30.000 bolívares.

“La mayoría compra los equipajes de 23 kilos. Muchos comentan, mientras revisan los precios, que se van del país, que vivirán en Colombia, Perú y Ecuador“, agrega la gerente.

Gabriel López, un escultor cuyo hijo se radicó con su madre en Alemania, se prepara para su viaje a finales de diciembre. A pocos días de su partida escudriña las tiendas del centro para completar su indumentaria. Se prepara para enfrentar un invierno feroz en Europa. “Ya gasté 40 dólares en unas botas que repelen el agua y otros 30 en un abrigo bueno que compré por Internet“, cuenta. Dice que su presupuesto es de apenas 100 dólares.

¿Y los estrenos?

En medio de la hiperinflación, hay una práctica que ha cobrado fuerza entre los venezolanos, la compra de ropa de segunda mano. Ocurre en el centro de Caracas, donde han proliferado tiendas de piezas usadas. Alfredo Zerpa es uno de los que la comercializa. Dice que está tras la búsqueda de la temporada y ha cambiado de rubro en menos de tres meses. “Primero vendí correas, ahora estoy vendiendo la ropa usada que me provee un árabe”, comenta.

Alfredo tiene competencia frente a su local, en el mismo bulevar de La Marrón, una tienda de artículos de segunda mano acapara la atención. Su gerente, Zara Morales, cuenta, con cierta jocosidad, las ocurrencias de sus clientes, los “disparates” que dicen mientras hurgan las cajas con atuendos viejos, descocidos. “Me río cuando la gente, imaginativa y bromista, especula y se pregunta si sacamos la ropa de un cementerio o se la quitamos a algún difunto”.

A la compradora Mirla González, una madre cuya bebé tiene tres meses de nacida, pareciera importarle poco las bromas en torno al origen de la ropa, que, según la gerente de la tienda, es rematada en Estados Unidos.

“Sé que no hay ambiente navideño y que cuesta mucho hacer hallacas y comprar pan de jamón, pero no voy a dejar a mi hija sin ropa, prefiero comprarle estos vestidos por 400 bolívares. Solo me toca lavarlos con agua caliente”, dice.

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