Betty Rodrigues: Un ícono del rescate de la cultura lusitana en Venezuela

Betty Rodrigues: Un ícono del rescate de la cultura lusitana en Venezuela

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Su nombre es sinónimo de fortaleza espiritual, cordialidad, compañerismo y lucha por los valores de la portugalidad en la diáspora madeirense radicada en tierras venezolanas

En el mes de septiembre del año 1968, Elizabeth Maria Henriques Rodrigues de Sousa Rodrigues llegaría a Venezuela y haría suyo éste lugar que le ofreció tantas alegrías, con una vida llena de altos y bajos que la convirtieron en uno de los íconos de la comunidad lusitana radicada en Venezuela. Conocida por todos como “Betty” ésta mujer es recordada como una luchadora incansable en pro de la portugalidad en tierras de Bolívar, además de un ser humano servicial con gran sentido de responsabilidad social.

Nacida el 12 de enero de 1948 en su querido Funchal, isla de Madeira, en el seno de una familia luchadora, a sus 20 años Betty se sumaría a la gran ola de portugueses que dejaban su país natal en búsqueda de una mejor calidad de vida, emigrando a Caracas luego de recibir la tan anhelada carta de llamada que le enviaría su fiel compañero y esposo Emanuel Rodrigues.

La historia entre Betty y Emanuel inició en el año 65: el también nacido en Funchal había emigrado a Venezuela el 30 de octubre de 1961, donde trabajó arduamente hasta conseguir regresar a la isla en 1965; año en que conoció a su eterno amor y con la que se casaría en 1967. Aunque su plan inicial era quedarse en Madeira, tuvo que regresar a Caracas: quizás el destino había decidido que fuera en ésta ciudad donde se fortaleciera ésta historia conjunta llena de sacrificios y satisfacciones, producto de la cual nacerían sus hijos Marcos y Carlos.

Su espíritu de lucha, su sonrisa y su capacidad de plantarse ante las adversidades hicieron de esta mujer un ícono de la comunidad lusitana radicada en Venezuela, manteniéndose siempre activa en una gran variedad de instituciones; lugares donde tuvo un importante papel en pro del rescate de los valores del gentilicio lusitano y madeirense. No menos importante sería su proactivismo en la vida social caraqueña, donde siempre destacó por su iniciativa, solidaridad y compañerismo.

Quienes la conocieron, guardan cientos de anécdotas: algunos la recuerdan por su alto sentido de la moda y buen gusto; otros, trabajando como hormiga en la sede del Centro Portugués que estaba ubicada en La Castellana. De hecho, la mayoría coincida en que nunca la olvidarán por el buen sentido del humor y su iniciativa por realizar concursos de disfraces, comparsas, verbenas y otras tantas iniciativas cuyo objetivo real era unir a los lusitanos, rescatando la hermandad entre los coterráneos y los valores de la portugalidad en tierras criollas.

A pesar de este pro activismo, siempre fue una mujer modesta, con perspectiva de auto crítica, luchadora y sin grandes egos. Cuando su esposo Emanuel estuvo al frente de la Dirección de Deportes del Centro Portugués, Betty impulsó el sentido de la responsabilidad social en el seno del Comité de Damas. Simultáneamente, organizó desfiles de moda en el Rotary Club Macaracuay, además de mantenerse siempre colaboradora en la venta de entradas y rifas para la Sociedad de Beneficencia de Damas Portuguesas. No menos importante fue su desempeño en el Instituto Portugués de Cultura, donde se codeó de grandes luchadores e intelectuales como Daniel Morais, Segismundo Soares y Joao da Costa.

Otro de sus grandes legados fue el espíritu de lucha ante las adversidades, inspirando a sus amigos y conocidos a nunca dejarse vencer. Sus últimos años de vida fueron cuesta arriba: tuvo que batallar durante casi una década contra un cáncer de hígado terminal que la llevó a varias operaciones y sesiones de radioterapia y quimioterapia. Sin embargo, se mantuvo de pie y activa siempre, asistiendo a los eventos organizados por la comunidad y mostrando su gran sonrisa a quienes la rodeaban, sin importar la fragilidad que le ocasionaba la enfermedad.

Tan solo meses antes de su partida, el 30 de julio del año 2010, Betty recibió un merecido homenaje titulado “Para ti, Betty”, tertulia cultural realizada en el Centro Portugués y en la cual los familiares y admiradores de la trayectoria de Elizabeth prácticamente le dieron un último Adiós en vida. Durante la jornada, el entonces presidente del Instituto Portugués de Cultura, Joao da Costa, dio paso a la proyección de un material audiovisual titulado: “Betty, una vida de imágenes” que originó aplausos en los presentes y emoción en su protagonista, quien se mantuvo siempre fuerte como un roble a pesar del agotamiento físico.

Betty falleció el 10 de noviembre del año 2010. Esa madrugada cerraría sus ojos con la satisfacción de haber disfrutado a su nieto Thiago y dejando un legado que permanecerá para siempre en el corazón de quienes tuvieron la dicha de conocerla y tenerla como amiga.

Editor - Jefe de Redacción / Periodista sferreira@correiodevenezuela.com Egresado de la Universidad Católica Andrés Bello como Licenciado en Comunicación Social, mención periodismo, con mención honorífica Cum Laude. Inició su formación profesional como redactor de las publicaciones digitales “Factum” y “Business & Management”, además de ser colaborador para la revista “Bowling al día” y el diario El Nacional. Forma parte del equipo del CORREIO da Venezuela desde el año 2009, desempeñándose como periodista, editor, jefe de redacción y coordinador general. El trabajo en nuestro medio lo ha alternado con cursos en Community Management, lo que le ha permitido llevar las cuentas de diferentes empresas. En el año 2012 debutó como diseñador de joyas con su marca Pistacho's Accesorios y un año más tarde creó la Fundación Manos de Esperanza, en pro de la lucha contra el cáncer infantil en Venezuela. En 2013 fungió como director de Comunicaciones del Premio Torbellino Flamenco. Actualmente, además de ser el Editor de nuestro medio y corresponsal del Diário de Notícias da Madeira, también funge como el encargado de las Comunicaciones Culturales de la Asociación Civil Centro Portugués.

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