Celeste Pessoa: “Cuando tienes un sueño, tienes que confiar en el”

Celeste Pessoa: “Cuando tienes un sueño, tienes que confiar en el”

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Lumos Estudio es el nombre del emprendimiento establecido por la guanareña en la ciudad de Coimbra

Ommyra Suárez

Como muchos luso descendientes que deciden hacer el camino a la inversa, Celeste Pessoa emigró de Guanare, estado Portuguesa, hace cuatro años para radicarse junto a su familia en el distrito de Coimbra, donde motivada por la falta de oportunidades de empleo decidió abrirse paso como emprendedora en la localidad de Cantanhede. “Escogí Portugal porque vine a hacer una maestría, además tenemos familia acá, casa y, sobre todo, por la condición legal de tener doble nacionalidad. Cuando pensé en emigrar nunca ponderé ir a otro país sino al mío. Me costó mucho la adaptación, sobre todo, por la cultura que a todos nos cuesta adaptarnos, pero lo que más me costó sin duda fue la falta de empleo”, expresó.

Abogada de profesión y con una maestría en Derecho Internacional, Celeste comenzó a hacer cursos y workshops en Portugal relacionados con la fotografía como una forma de cultivar un hobby que finalmente se convirtió en su pasión y oportunidad de negocio. “Aprendí fotografía a través de cursos que hice en Portugal y también fui muy autodidacta. Se trata de un tema de vocación y de estar preparado. La fotografía va más allá de lo que las personas piensan, no es solo apretar un botón. La fotografía necesita que estés con disposición para ser creativo, los conocimientos básicos de fotografía y los recursos necesarios para poner esa teoría en práctica”, explica.

Aunque la idea de emprender y abrir un estudio de fotografía le pareció al principio “alocada”, decidió apoyarse en los programas impulsados por el Instituto de Empleo y Formación Profesional (IEFP), los cuales ofrecen apoyo financiero a jóvenes emprendedores entre los 18 y los 29 años con un plan de negocio sustentable. “Parte de la inversión del estudio la obtuvimos a través del Centro de Emprego y los apoyos para la inversión. Estoy muy agradecida con Portugal porque fue una gran oportunidad. El idioma nunca fue impedimento ni el hecho de ser extranjera, me ayudaron mucho. Para que me aprobaran el crédito tuve que presentar un proyecto muy detallado de acuerdo a lo que quería”, recuerda.

Como parte de su experiencia, Celeste comenta que “aunque no lo parezca” Portugal posee mecanismos que permiten que el proceso de creación de empresas sea diligente y efectivo para personas individuales, quienes tienen la posibilidad de hacer los trámites por sí mismas sin la necesidad de apelar a gestorías externas. “Los trámites no fueron nada difíciles, claro que siempre depende del negocio. Cuando tiene que ver con licencias ya es un poco más complicado. Portugal ofrece las condiciones para hacerlo, de hecho, por ley, solo necesitas un capital social mayor a 1 euro. No es obligatorio tener un abogado para que registre la empresa, los registros están adecuados para que las personas individuales pueden hacerlo por sí mismas y hasta de forma automatizada en línea”.

Con todo lo necesario y documentos en regla, Pessoa abrió en abril de 2017 su estudio de fotografía bautizado como Lumos Estudio, inspirado en un hechizo de la famosa saga Harry Potter que hace referencia al origen de la luz. “Creo que cuando tienes un sueño tienes que correr el riesgo y seguir adelante. Siento que fue una decisión apresurada, pero no me arrepiento porque si hubiese esperado reunir el dinero por mi cuenta nunca lo hubiese hecho. Al inicio no fue fácil, no tenía clientes, me deprimí. Lo que me ayudo a ser perseverante fue el hecho de que tenía el proyecto del Centro de Emprego, un contrato que tenía que cumplir y del que no era fácil salirme, entonces decidí tomar eso como motivación para continuar apostando al negocio”, confiesa.

Luego de dos años en los que todo parecía ser un “reviravolta”, su emprendimiento finalmente comenzó a repuntar y, a pesar de que recuerda los comienzos con un sabor amargo, asegura que durante esa etapa pudo consolidar la confianza necesaria para salir adelante con el negocio. “El mayor desafío que tuve fue con la inversión porque apliqué a un crédito muy grande para abrir el estudio. Ya luego para pagarlo y pagar la renta fue un desafío muy grande. Aquí para ver ganancia es muy lento.  Al comienzo te cuestionas mucho y debes aprender a aceptar que no es personal. En el proceso también he conversado con otros emprendedores y sus historias acaban por ser similares. Llegó un punto en que finalmente el negocio comenzó a ganar clientes y a darse a conocer. En ese momento, me enfoque más en trabajar y no en la ganancia porque si abres un negocio y solo piensas en ganancia va a acabar por desgastar y desmotivar mucho. Me fui dando cuenta que mi mentalidad tenía que cambiar, lo más importante era mi trabajo y hacerlo lo mejor posible, y luego poco a poco el negocio mejoró gracias a Dios”.

Actualmente, Lumos Estudios está establecido y ya cuenta con una cartera de clientes que llegan de diferentes distritos del país para ser parte de sus sesiones fotográficas temáticas. En el futuro, la luso descendiente se proyecta como una empresaria que quiere abarcar otras ramas de la fotografía, pero sin dejar de lado la fotografía de bebes recién nacidos que reconoce como su verdadera pasión. “Hay que confiar en uno mismo y en el negocio. Hacer el trabajo lo mejor posible porque no hay mejor publicidad que un cliente satisfecho. Y eso es seguro, si a las personas les gusta tu trabajo, te van a recomendar. Tengo clientes que vienen de Aveiro y otros estados recomendados por otros clientes. Me gusta mucho la atención personalizada y es así que quiero mantenerlo. La fotografía me encanta en todas sus formas, pero siento una conexión especial con la fotografía de bebés”, afirma.

“No quiere decir que me haya divorciado de Venezuela”

De padre portugués y madre venezolana, la guanareña no descarta regresar a Venezuela en el futuro “si las cosas mejoran”. Igualmente, recuerda su tierra con nostalgia y el picadillo, una sopa típica de la región. “Mi mamá es venezolana y mi papa es portugués, tiene 43 años en Venezuela y es súper venezolano. El haber emigrado no quiere decir que me haya divorciado de Venezuela, pero claro que tendría que estudiar muy bien las condiciones y ver si mi negocio es sustentable allá porque también llega un punto en que te sientes estable y ya hay que pensarlo dos veces para tomar decisiones. Siempre fui muy pesimista con respecto a mi vida aquí y de repente, cuando me comenzó a ir mejor, me volví más optimista y comencé a ver las cosas mejor. Hay que evitar hacer comparaciones. Esas comparaciones al final no ayudan a prosperar”, asegura.

Consejos para emprender en Portugal

Quitarse la mentalidad de que porque vienes de Venezuela las cosas se hacen a tu modo, hay que pensar que se está en otro país y en otra sociedad y hay reglas que cumplir.

Tener un buen plan de negocios. No es solo tener la idea, es ver que la idea sea verdaderamente viable. Estudiar bien el negocio y ser muy realista con respecto a los gastos y el tipo de clientes. Aquí en Coimbra veo negocios de venezolanos que están corriendo muy bien, que son bien hechos y que se nota que fueron bien planificados.

Hacer el trabajo lo mejor posible porque no hay mejor publicidad que un cliente satisfecho.

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