Censo preliminar de Venecom identificó 25 familias en situación de riesgo

Censo preliminar de Venecom identificó 25 familias en situación de riesgo

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La mayoría de los afectados tiene menos de un año en la isla de Madeira y quedaron desempleados tras la pandemia

Delia Meneses

La crisis del coronavirus y el desempleo dejan secuelas en las familias más vulnerables, sobre todo en aquellas que emigraron a la isla de Madeira hace menos de un año. Son, en la mayoría de los casos, hogares con más de un hijo, que carecen de ahorros para paliar la recesión detonada por la pandemia.

La configuración de los núcleos familiares embestidos por la crisis es tan heterogénea como el efecto del virus en la población. Hay jóvenes con ancianos, madres solteras y hombres asumiendo el rol de mamá, pero todos con un drama en común: un presupuesto roto, que les dificulta honrar las cuentas de fin de mes: agua, luz, gas y comida.

De acuerdo con un censo preliminar realizado por Venecom (la asociación de la comunidad de inmigrantes venezolanos en Madeira) alrededor de 25 familias se encuentran en situación de riesgo, lo que ha catalizado una respuesta conjunta entre esta organización y Cáritas Funchal para asistir a quienes requieran de insumos y artículos básicos.

En Portugal, donde la pandemia descabeza la actividad turística, la crisis amenaza con arrebatar el empleo a uno o dos miembros de las familias residenciadas en Madeira. Más del 80%, según cifras oficiales, tuvo que abandonar su trabajo para someterse a un confinamiento obligado que mermó en más de 30% el ingreso mensual.

En Madeira, la región ultraperiférica donde residen unas 250 mil personas, la estampa de la calle es apocalíptica. Allí, donde se contabilizaban  64 casos positivos de Covid-19 hasta el 18 de abril, la comunidad lusovenezolana vive el rigor del encierro.

Estas familias, que presagian lo que podría ser un futuro incierto para los criollos sin ingresos fijos, son las más afectadas. Además del desempleo que gobierna la actividad económica en la isla, ahora los migrantes deben sortear el cierre de establecimientos comerciales, pequeños y medianos emprendimientos, que son la mayor fuente de trabajo de la región.

En su mayoría los lusovenezolanos trabajan en el área de servicios (cafés, restaurantes y hoteles), sector que actualmente permanece prácticamente paralizado. La incertidumbre es parte inevitable de la cuarentena. Los que pagan alquiler buscan llegar a acuerdos con sus arrendatarios, que permitan mantener a flote el presupuesto familiar reducido.

«Muchas de las personas identificadas en el censo estaban sin contrato o tenían pocos meses laborando y no entran en el programa oficial de desempleo. Es un momento para la solidaridad, para fijarse en la necesidad del otro», dice la diputada  y fundadora de Venecom, Ana Cristina Monteiro.

La logística para la entrega de alimentos, que se espera concretar los primeros días de mayo, corre por cuenta de Cáritas Funchal. Venecom acompañará este gesto con la donación de algunos insumos. El universo de familias identificadas en el censo es preliminar y creen que este número puede incrementarse por lo que Monteiro hace un llamado a ser solidarios con los que menos tienen. Para colaborar o solicitar apoyo puedes contactar a Venecom a través de sus redes sociales en Facebook o Instagram.

El número de hogares venezolanos atendidos por Cáritas Funchal, el brazo humanitario de la Iglesia a escala internacional, se incrementó de 76 en todo 2018 a 98 núcleos, entre enero y septiembre de 2019. El balance supone un aumento de 29% de las familias en situación de pobreza cuya alimentación dependen principalmente de donaciones.

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