Clubes portugueses tienen potencial para hacer teatro

El escritor lusodescendiente, Juan Martins, quien es crítico y director teatral, evalúa la importancia de las artes escénicas en los centros sociales como una forma de integrar y promover valores

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Delia Meneses

Dice ser un poeta prestado al teatro y un apasionado por las artes escénicas. Juan Martins, el escritor lusovenezolano de origen azoriano, quien recientemente publicó un ensayo sobre Gonçalo M. Tavares, uno de los escritores más destacados de la literatura portuguesa contemporánea, destaca el papel de los centros portugueses como espacios para la cultura en el sentido más amplio, donde se debe incluir las manifestaciones teatrales y literarias.

¿Por qué es importante hacer teatro en los clubes portugueses de Venezuela?

El teatro es la vida y a partir de allí hay que desarrollar el proceso sensible y cultural sobre éstos. De modo que se constituyan como un hecho inexorable a las comunidades. Esa relación directa y cultural nos introduce a una identidad cultural. Lo teatral le confiere una dimensión social y cultural diferente. Es un aspecto conceptual que nos aleja de la postura cómoda de que estos clubes sólo están para el «divertimento» y, en cambio, con esta otra postura, se recrea el significado de lo teatral, la poesía y las artes en general. El teatro es un convivio y en él residen diferentes disciplinas como lo son la literatura, las artes plásticas o lo escénico: escenografía, vestuario y organización de los espacios hacia la disposición de los mismos. El arte nos integra, por comprometedor que pueda parecer, a la sociedad venezolana, a la diáspora portuguesa y a la integridad de esos valores.

¿Qué comprende este proceso artístico?

No estamos ante un hecho sobre el que tenemos que improvisar, sino que debemos evaluar su importancia. Hay que dejar fluir la voluntad, después de todo, se trata de una labor físico-corporal también. Apreciar aquel carácter que registre los diferentes talentos que participan. No sólo es talento, es voluntad, puesto que exige rigor y disciplina. La vida se asocia a este «convivio», al hecho de compartir. Debe hacerse con propósitos estéticos antes que políticos (entendiendo por político la asociación grupal que exige). La praxis de este concepto estimula, insisto, aquella voluntad: actores y actrices, vestuaristas, escenógrafos, dramaturgos o productores. Corrijamos algo: no es suficiente la organización grupal, son necesarios, aspectos conceptuales y estéticos. Empezar con pasión y ánimo establece la diferencia. Estos clubes tienen el potencial para tal propósito, pienso, que es cuestión de incorporar una visión conceptual y racional diferente que admita niveles de organización que inciten, a un tiempo, su accionar en estas instituciones. Si hay algo que es importante para toda sociedad es la cultura. Las puertas de la alegría y el goce estético quedan dispuestos hacia una sociedad más organizada y democrática. El teatro es el mediador.

¿Cómo se puede potenciar el teatro en los clubes?

No es tan difícil ponerse en acción. El aspecto conceptual es determinante para el éxito del mismo. No podemos pretender que jóvenes o adultos iniciados, conozcan estructuras profesionales que exigen años de preparación. Lo primero es disponer de los diferentes convivios o grupos que tengan aquella voluntad para el trabajo. El término de «convivio» lo uso del destacado crítico teatral argentino Jorge Dubatti quien establece una relación filosófica con el término en quehacer teatral. Hay que empezar con lecturas, con el conocimiento de la literatura (en general como así también de la literatura portuguesa), a fin de cuentas, los aspectos conceptuales devienen del desarrollo de la lectura. Se podría iniciar con textos de dramaturgos portugueses contemporáneos y, con ello, no «aburrir» a sus participantes evitando una retórica que no nos ayuda. Con todo, registramos a todos aquellos que deseen unirse a sus clubes de teatro: estar allí por pasión y sensibilidad artística y no sólo por su representación social. Un primer paso, podría ser, mediante el logro de lecturas dramatizadas contenidas de humor y accesibles a todo público. Hay otro hecho cardinal: no se trata de algo personal o individual, tiene todavía un componente pedagógico. Y un buen docente no personaliza ese propósito.

¿Cuáles son las principales limitaciones para hacer teatro en los clubes?

Disciplina. Todo se reduce a esta respuesta. Los recursos se organizan, puesto que es algo operatorio, pero el sujeto es lo importante por la condición humana que le imprime el ejercicio teatral. Lo material (los recursos) quedaría en un segundo lugar, si bien hay que considerar lo operatorio que es llevar a cabo un club de teatro. Y lo humano, por el compromiso social y sensible que tenemos, debe organizarse hacia ese propósito noble del arte y la construcción  poética. Esto no se hace con «buenas intenciones», sino con disciplina. Si tendríamos que hablar de una limitación, sería la falta de voluntad. Y sé que la voluntad está. Un club de teatro debe concebirse como una institución cultural en el sentido específico de las bellas artes: lo sublime en el ejercicio de la inteligencia y la sensibilidad. Los recursos están, lo que hay que hacer es reunir las conjeturas. Cada Centro Portugués debe sensibilizar sus potenciales espectadores hacia una concepción más amplia de la cultura y del ser portugués. Decía Fernando Pessoa: «Mi patria es la lengua portuguesa». Y lo decía él que pertenece al mundo y también escribía en inglés.

¿Cuál es la importancia de educar para hacer un trabajo de calidad?

La disciplina, junto con el aspecto sensible, trae la calidad. Entendamos por disciplina organización artística, disposición grupal (con tres personas se podría iniciar el trabajo) y pasión por las artes, no lo olvidemos, la actuación y la dramaturgia. Para alcanzar aquella disciplina entonces este es un proceso que hay que educar a modo de desengañar a los participantes para hacerles entender, en cambio, que no se trata sólo de divertimiento, sino de arte y al final, divertimento y arte lograrán unificarse en la representación artística del club que se comprometa. Se requiere de «alguien» (director) responsable que entienda que el teatro va más allá de un grupo de autoestima. Tenemos una responsabilidad social con eso. La literatura en general sería imprescindible en tal proceso de enseñanza-aprendizaje. Aunque tengamos claro que entre teatro y literatura hay diferencias, pero se complementan en el ejercicio actoral. La palabra escrita en el cuerpo del actor sería una primera definición a esclarecer. Y como sabemos la tendencia es a separarnos de la palabra escrita en una sociedad donde cada vez somos máquinas y menos hombres. Se requiere de dos componentes: el pedagógico y el artístico. Y no sería responsable separarlos.

¿El teatro puede ayudar a enaltecer la cultura portuguesa en la diáspora, y mostrar que la cultura lusa va más allá del folclore?

Desde luego que sí. Más que una identidad lo que tenemos es que fundar una imagen, recrear una imagen desde la construcción de una poética. Las artes no tienen identidad territorial, les pertenecen al mundo y desde éste establecemos el diálogo en el que puede estar o no su identidad con el folclore. Te doy un ejemplo, José Saramago, escritor portugués, Premio Nobel de Literatura, se acerca más, queramos o no, a este sentido que le confiero en tanto a la recreación de una imagen: la representación de un discurso que nos pertenece a todos. ¿No lo hace acaso a éste un portugués universal? Fundamos pues una imagen de lo que somos. La portugalidad viene dada desde esa relación del componente cultural. En efecto, «va más allá». Sin menoscabar la importancia del folclore por supuesto.

¿Qué autores portugueses pudieran ser trabajados a nivel teatral en los clubes?

La lista sería inmensa, pero si nos quedamos con pocos autores, aquello que el club necesite sería un buen comienzo. Sugiero textos de Gonçalo M. Tavares, José Saramago y José Luis Peixoto que no necesariamente tienen que ser dramaturgos. No seamos entonces tan ambiciosos y busquemos lo más cercano. La complejidad del arte está en la sencillez. Me encantaría en ese proceso conocer a la nueva dramaturgia portuguesa o a los jóvenes escritores. Quiero destacar la importancia de los premios, talleres y cursos de formación para reconocer a la literatura y la dramaturgia portuguesa. Y la relación de éstas con Venezuela. Los talleres nos ayudan a encaminar (por tratarse de un trabajo en convivio) este objetivo. Por esta razón tenemos que imaginar también a los Centros Portugueses como espacios para la cultura, haciéndolo con modestia y sobriedad. Por qué no, me gusta soñar. Quiero figurarme a mediano plazo un festival en el que estén expuestas las manifestaciones teatrales y literarias en una suerte de fiesta por la cultura, lo cual no es imposible. Eso deseo para la diáspora portuguesa a la que pertenezco en mi condición de lusodescendiente.

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