Comerciantes y empresarios protegen a sus empleados más calificados

Comerciantes y empresarios protegen a sus empleados más calificados

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El sector privado viene ajustando los sueldos a sus trabajadores por lo que el reciente aumento de salario mínimo no causó gran impacto

Delia Meneses 

Muchos dueños de negocios en Venezuela han asumido la áspera realidad: un sueldo mínimo y el bono de alimentación no son suficientes para motivar a los empleados a mantener sus puestos de trabajo. El asalariado sale a la calle, compara lo que gana con los precios de los productos y con el esfuerzo que hace día a día, y la ecuación, muchas veces, lo invita a quedarse en casa.

Comerciantes y empresarios han tenido que ingeniárselas para proteger a su recurso humano más calificado: apoyarlo en sus necesidades y eventualidades, entender la coyuntura y el impacto que tiene ésta en los trabajadores y en sus temas más sensibles: transporte, alimentación, salud y hasta en su parte emocional.

Tiago da Silva, empresario y presidente de la Cámara Venezolana Portuguesa, seccional Carabobo, explica que el reciente aumento de salario mínimo que se fijó en 300 mil bolívares (equivalente a 15 o 18 dólares) no tiene mayor impacto en el sector privado porque en la mayoría de los comercios y empresas, los sueldos están por encima de ese valor.

«El incremento del ingreso mínimo no es más que una nivelación del gobierno para los empleados públicos y los pensionados. Pero no hay ningún empresario o comerciante que estuviera pagando por debajo de ese monto, pues ya no contaran con ningún trabajador. En Valencia solamente el costo de un pasaje de autobús se ubica entre los 1800 a 2000″, explica Da Silva y agrega que los empresarios lusovenezolanos han venido haciendo sus ajustes dentro de la realidad particular de su negocio para poder tener a sus empleados más o menos satisfechos con una remuneración que le permita mantener a su familia.

Las empresas necesitan el capital humano para continuar con las santamarías arriba y para esperar las mejoras que puedan darse en el ámbito económico, por eso han tenido que implementar incentivos que van desde un alza del salario, ayudas económicas, bonificaciones, bienes en físico o servicios para compensar las carencias.

«Cada quien maneja la máxima optimización de sus recursos para poder mantener su negocio a flote. Es la premisa que se maneja en todo el comercio. Por ejemplo, el dueño de una panadería valora su personal, sabe lo que representa para su negocio y por eso le paga por encima del ingreso mínimo, incluso lo ayuda con el transporte, con productos alimenticios, de lo contrario se queda sin empleados».

Para Da Silva la actual coyuntura ha hecho que el empresario tome conciencia y valore lo que le costó la preparación de un trabajador dentro de su área: metalúrgica, construcción,  comercio, administrativa. El tiempo que tiene en el negocio, su dedicación y su formación tienen un costo y preparar a alguien desde cero implica una mayor inversión.

A juicio de Leonel Moniz, el aumento del salario no hizo mella «porque nuestros sueldos están muy por encima de ese monto. Yo tengo dos empresas y mis empleados no devengaban el ingreso mínimo. Hay gente ganando 400 mil, 600 mil, 800 mil porque es evidente que con 40 mil no se puede vivir. Los pocos empresarios con los que me he reunido tampoco se han sentido afectados con la medida. Además es irrisorio lo que el gobierno fijó como salario mínimo». Hoy la canasta básica alimentaria y servicios está alrededor de 250 dólares por grupo familiar.

Para preservar a su personal, algunas compañías pagan bonos en dólares. Y más de un millón de familias reciben remesas de sus familiares que emigraron al extranjero en los últimos años.

Una de las consecuencias de los desequilibrios de la economía es la hiperinflación, que en 2018 escaló hasta el 130.060%, de acuerdo con los datos del BCV. Venezuela ha perdido más del 50% de su PIB desde que Maduro llegó al poder (2013).

“Hoy el poder de compra es menor que hace menos de un siglo. Este gobierno ha aumentado el salario mínimo más de 50 veces y a pesar de las medidas que ha tomado para solventar la situación, no ha sido suficiente”, indicó Henkel García, presidente de Econométrica

Tras el aumento, los asalariados reciben un ingreso equivalente a 15 dólares mensuales, lo que lo ubica como el peor salario mínimo del continente, por debajo de Haití y Cuba con 67 dólares y 16 dólares respectivamente. Esto no había ocurrido nunca, asegura el economista José Manuel Puentes.

Es el segundo año de hiperinflación en Venezuela, la política macroeconómica oficial se ha focalizado en incrementar salarios u otorgar bonificaciones sin que hasta el presente se haya presentado un plan que intente detener el alza desmesurada de sueldos y salarios.

Para Felipe Capozzolo, presidente de Consecomercio, el sector empresarial está consciente de que tiene que pagar mucho más como política de retención del personal. «La fuga de talento nacional hacia el exterior ha sido enorme y queremos evitar que se profundice, haciendo un enorme esfuerzo”.

“Con el nuevo ingreso mínimo no se resuelve un mercado (compras de comida), es un paño caliente que obedeció a la petición de los empleados públicos quienes son muy mal pagados”, asegura Capozzolo.

Los empresarios coinciden en que los aumentos de salario deben estar acompañados de políticas macroeconómicas consensuadas y de políticas de incentivo a la producción acordadas con los trabajadores y con los empresarios independientes.

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