CP fue el refugio de los socios durante el apagón

CP fue el refugio de los socios durante el apagón

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Asociados se banaron, comieron y cargaron la batería de sus dispositivos en el centro social

En momentos de dificultad, se valora lo que se tiene. Este fue el pensamiento de muchos de los socios de la Asociación Civil Centro Portugués, ubicada en el sector Macaracuay, en el este de Caracas, durante el apagón nacional que dejó sin luz, sin agua y sin comunicaciones a la gran mayoría de los venezolanos. El club capitalino se convirtió en un refugio para sus asociados, quienes asistieron a las instalaciones para escapar por momentos de la situación país, además de aprovechar para bañarse, comer, cargar la batería de sus dispositivos y hasta comunicarse con sus familiares en el extranjero.

El actual presidente de la junta directiva de la institución, Juan Ricardo Ferreira, aseguró que aunque el apagón sorprendió a la institución, pudieron optimizar los recursos. “Nos agarró por sorpresa a todos, como al resto de Venezuela. Por suerte teníamos la planta eléctrica recién mantenida, pues siempre le estamos haciendo mantenimiento  y tomando previsiones para poder responder ante éste tipo de situaciones que se puedan presentar. Si bien es cierto que nunca imaginamos un corte eléctrico tan largo, afortunadamente teníamos combustible suficiente como para mantener la planta encendida por algún tiempo. El jueves pensábamos que iba a regresar la luz y tuvimos la planta prendida todo el día, incluso la dejamos en la noche, haciendo el horario normal de actividades en el club. La sorpresa fue que al día siguiente seguíamos sin luz y empezamos a tener que aplicar planes de contingencia” explicó.

Entre las medidas tomadas, fueron establecidos horarios para poder apagar la planta eléctrica, de forma tal que tuviera su descanso diario recomendado por los técnicos. Ante la gran cantidad de socios que acudían a las instalaciones, lo que aumentaba el consumo de agua en los baños y duchas, tuvieron que aplicar un plan de racionamiento de agua. “Muchos socios se bañaron en el club y comieron en los concesionarios. Ante esto, fuimos dando racionamiento de agua porque no entró agua de la calle desde el momento que se fue la luz. El pozo que tenemos, que produce agua propia, obviamente no produce como para mantener el club sino una pequeña cantidad que sirve como ayuda. Con eso pudimos hacer horarios de racionamiento. La gente se organizó, hizo una especie de lista para bañarse en todas las duchas del club, para mantener la parte higiénica de los baños y cuidando también que todos los concesionarios tuvieran el suficiente líquido vital para el mantenimiento y adecuado higiene de los alimentos, ya que como la gente no contaba con electricidad en sus casas, tenían que comer en el club” avanzó Ferreira.

Pasado cinco días del apagón, continua sin entrar agua de la calle, motivo por el cual la directiva se ha visto en la obligación de aplicar racionamientos más largos. “El pozo no produce suficiente agua como para mantener las instalaciones y, además, en los lapsos de tiempo en los que apagamos la planta, el pozo no produce el vital líquido, ya que bombea con electricidad. Lamentablemente tuvimos que prohibir el ingreso de invitados, pues tenemos que optimizar la comida de los concesionarios, optimizar el agua del pozo y la energía de la planta eléctrica para situaciones importantes” argumentó.

Por otro lado, la institución también ha sido un importante apoyo no sólo para los socios, sino para algunos vecinos del sector. “Hemos ayudado a muchas familias, incluso algunas que no son del Centro Portugués. Unos vecinos se acercaron para solicitar cargar unos equipos cardiológicos para sus familiares enfermos, mientras que algunos socios han venido a nebulizar a sus hijos y hasta hemos refrigerado algunos medicamentos en neveras de algunos concesionarios. La gente ha cargado sus equipos electrónicos y celulares. Por momentos recibimos señal de internet, por lo que se han podido conectar al wifi para comunicarse con sus familiares en el exterior” indicó Juan Ricardo Ferreira, agradeciendo al apoyo y entendimiento de los socios ante la adversidad.

“Hemos tenido mucha receptividad por parte de los socios. La junta directiva ha estado muy activa y colaboradora, tomando decisiones rápidas, sobre la marcha. No podemos hacer un plan semanal, sino que simplemente vamos viendo cómo van aconteciendo las cosas y vamos tomando decisiones día a día, informándole a los socios. Hemos recibido muchos mensajes de apoyo agradeciendo el dar ésta válvula de escape, sobre todo para los chamos que no tienen colegio y para aquellas personas que no cuentan con agua o plantas eléctricas en sus viviendas” finalizó.

Editor - Jefe de Redacción / Periodista sferreira@correiodevenezuela.com Egresado de la Universidad Católica Andrés Bello como Licenciado en Comunicación Social, mención periodismo, con mención honorífica Cum Laude. Inició su formación profesional como redactor de las publicaciones digitales “Factum” y “Business & Management”, además de ser colaborador para la revista “Bowling al día” y el diario El Nacional. Forma parte del equipo del CORREIO da Venezuela desde el año 2009, desempeñándose como periodista, editor, jefe de redacción y coordinador general. El trabajo en nuestro medio lo ha alternado con cursos en Community Management, lo que le ha permitido llevar las cuentas de diferentes empresas. En el año 2012 debutó como diseñador de joyas con su marca Pistacho's Accesorios y un año más tarde creó la Fundación Manos de Esperanza, en pro de la lucha contra el cáncer infantil en Venezuela. En 2013 fungió como director de Comunicaciones del Premio Torbellino Flamenco. Actualmente, además de ser el Editor de nuestro medio y corresponsal del Diário de Notícias da Madeira, también funge como el encargado de las Comunicaciones Culturales de la Asociación Civil Centro Portugués.

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