Cremilda de Andrade: “Alma y espíritu dividido en dos naciones”

Cremilda de Andrade: “Alma y espíritu dividido en dos naciones”

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Ésta ciudadana recibió el reconocimiento de “Ilustre Madeirense” en las conmemoraciones del Día de Madeira 2018 en Caracas, Venezuela

Oscar Sayago

La historia de Cremilda de Andrade inició en una pequeña vila portuguesa en la isla de Madeira, específicamente la Ribeira Brava, el 11 de mayo de 1944. Fue allí donde transcurrieron sus primeros años de vida, teniendo la oportunidad de cursar el primer grado. Pero sus días tomarían un giro inesperado en 1953, cuando su padre pidió por ella y emigraría a tierras venezolanas.

El cambio de país no fue una dificultad para la joven lusa, ya que al ser muy pequeña la transición no le resultó chocante. Inicialmente llegó a los Chaguaramos en Caracas, donde fácilmente se integró a la comunidad, haciendo nuevas amistades con vecinos y gente de la cuadra.

 La barrera del idioma nunca fue un inconveniente: al año de llegar al país dominaba muy bien el castellano, inclusive hoy en día muchas personas se extrañan cuando se enteran que ella es oriunda de portugueses. “Cuando hablo en español algunos no creen que soy portuguesa, pero cuando empiezo hablar en portugués ahí la historia cambia”, comentó Andrade entre carcajadas.

Cremilda, como muchas personas, encontró el amor en su adolescencia: a los 17 años de edad se comprometió con Agostinho de Andrade. Con él, emprendió una larga historia de recuerdos y de aventuras, que hasta el día de hoy se ve plasmada en su familia, hijos y nietos.

Andrade relata que se encuentra con el corazón partido, ya que por una parte está Portugal, la tierra donde nació y de donde proviene, pero por otra se siente venezolana, pues es más de medio siglo habitando en éstas tierras.

Lo que más ama de Portugal son los paisajes, la cultura y especialmente la gastronomía; tanto así que muchos de los platos típicos del archipiélago los ha cocinado innumerables veces para sus hijos y nietos. “Es un orgullo para mi que mis nietos conozcan todas las tradiciones de Portugal, al igual que mis hijos”.

Lo que más le gusta de Venezuela, son sus personas, ya que para Andrade los criollos son la gente más cariñosa del mundo. “Siempre digo que nosotros nos parecemos a los andinos, en concepto de familia y unión, yo he ido mas de diez veces a los andes, y me identifico mucho con la gente”.

A lo largo de los años, Andrade ha visto el desenvolvimiento de la comunidad luso-venezolana, considerándola admirable, ya que sus paisanos en Venezuela se han superado de una manera sin precedentes.

El amor que tiene hacia el prójimo se le inculcó desde muy temprana edad, a manos de su padre, que le enseño que es bueno hacer actos de bondad y que debe existir el amor hacia los otros. Por esto, Andrade con otras amigas se reunieron para crear la Sociedad de Beneficencia de Damas Portuguesas. Al ser miembro fundadora de la institución, el gobierno portugués le entregó el reconocimiento Dama de Infante Don Enrique.

En varias ocasiones ha ejercido el cargo de presidenta de la institución, y cuando era directora se impulsó la iniciativa para crear el Lar Padre Joaquim Ferreira. Durante su tiempo, han recibido en diversas ocasiones ha miembros importantes del gobierno portugués, como también donaciones de diferentes artistas para contribuir con el Lar. A lo largo de los años la beneficencia ha podido realizar sus contribuciones gracias a la ayuda de la comunidad y de la Academia do Bacalhau.

Las actividades que realizaban en pro de la sociedad, hoy en día son muy complicadas para hacer: dentro de su itinerario visitaban cárceles, especialmente de mujeres a las cuales les llevaban actividades dinámicas como pequeñas funciones de teatro. De igual forma, uno de los sitios que frecuentaba antes la sociedad era el Hospital Universitario, pero hoy en día no se ha podido seguir realizando visitas.

El pasado 1 de julio del 2018, Andrade fue homenajeada por la Comisión del Día de Madeira, con el reconocimiento “Ilustre Madeirense”, por haber ejercido el cargo de secretaria durante doce años dentro de la institución, y también por su ardua labor hacia la comunidad. Además, ejerció el cargo de Conselheira de la Comunidades Portuguesas en Venezuela durante ocho años.

Para Andrade, Venezuela es un país que le tiene un gran aprecio. “Un país que amo tanto que no quisiera irme nunca; quiero verlo en un mejor estado. Soy una persona muy religiosa y quiero que haya paz entre los hermanos y entre todos. Nunca me he sentido rechazada, y tengo un orgullo inmenso por ser portuguesa. Quiero que todos volvamos a vivir como es merecido”.

Es costumbre para Cremilda, visitar Portugal al menos una vez al año (dentro de lo posible). Al preguntarle si sentía nostalgia de no poder ir a Portugal más a menudo, aseguró sentir ciertas “saudades”; esa misma palabra que el día de hoy lleva por nombre su casa en Venezuela, reflejando ese cariño devoto que tiene hacia Portugal y todo lo que representa.

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