Aunque a partir de 1983 se presentó un descenso en el número de portugueses, el siglo XXI inicia con una quinta oleada de inmigración lusa a Venezuela

Algunos hechos ocurridos en los últimos de los 70 marcaron el inicio de una nueva etapa en la inmigración portuguesa en Venezuela, que se caracterizó por el regreso a tierras lusitanas o el éxodo a los más recónditos poblados en el país de Bolívar. A pesar de que la nacionalización de la industria petrolera en 1976 le proporcionó a la nación importantes recursos y determinó el advenimiento de una economía próspera, la estrecha vinculación del sistema económico a la actividad minero-extractiva puso la dinámica nacional a merced de la cotización del barril de petróleo en el mercado mundial.

De la mano con semejante crecimiento, se desplegó una serie de problemas relacionados con la administración pública: fue así como la inflación y la corrupción propiciaron el decaimiento de la popularidad de los partidos gobernantes, conjuntamente con una etapa crítica a nivel comercial y financiero. Pronto, la renta petrolera empezaría a ser insuficiente y la deuda externa del país ascendería.

Así, Herrera Campins, el 18 de febrero de 1983, decidió devaluar el bolívar con el control de cambio de 4,30 a 7 bolívares por dólar, lo que fue considerado un “viernes negro” por todos los nacionales. Con Jaime Lusinchi en la primera magistratura se conciliaron algunos logros; sin embargo, el alto nivel de aceptación del gobierno inició su declive y en 1988, por mayoría abrumadora, retornó a la presidencia Carlos Andrés Pérez para asumir serios conflictos en el orden político y económico.

El resto de la historia ya es conocida: en 1989 se daría El Caracazo antes las medidas económicas de Carlos Andrés Pérez y tres años más tarde se darían dos insurrecciones con miras a derrocar el régimen; luego de la presidencia provisional de Ramón Velasquez y el mandato de cuatro años de Rafael Caldera el discurso de Hugo Chávez reviviría la esperanza de los desposeídos y lo llevaría a la presidencia.

 

Disminución de portugueses vs Aumento de sus instituciones

Estas circunstancias de inestabilidad política y económica en Venezuela, conjuntamente con el despunte de la economía portuguesa en el mercado europeo, llevaron a una caída del índice de lusitanos en el país latinoamericano entre los censos de 1981 y 1990, bien sea por muerte de la primera generación o regreso a tierras ibéricas. Las cifras indican que la perdida de ciudadanos lusos fue de 2.475 por año.

Sin embargo, quienes decidieron quedarse en Venezuela, continuaron dando pasos firmes hacia el crecimiento personal y de la nación, dando espacio para resaltar el bonito orgullo de la portugalidad.

Fue así como el 9 de marzo de 1989 nace el Banco Plaza para competir con la banca nacional, mientras que las cadenas de supermercados fundadas en las dos últimas décadas, aumentaban su número de sucursales, ofreciendo productos de calidad a los ciudadanos y proporcionando más de 10.000 empleos directos en todo el país al comenzar el siglo XXI.

Para alem de algunas instituciones nacidas en las dos décadas anteriores, tales como La Union de Industriales de la Harina, la Asociación de Repartidores de Pan del Distrito Capital y del estado Miranda, Asociaciónde Industriales de la Panaderia, Coperal, Asociación Nacional de Mayoristas Licoreros, Asociación Portuguesa de Comerciantes, Cámara de Comercio Industria y Turismo Luso Venezolana, entre otras, este nuevo período estuvo marcado por el nacimiento de más de una centena de instituciones, clubes, asociaciones y agrupaciones folklóricas que tenían como finalidad proteger los interés de la comunidad y resaltar el orgullo de ser portugués en Venezuela.

Así, por ejemplo, el asociativismo continuaría en ascenso con la creación de los clubes: Centro Portugués de Caracas (1958), Casa Portuguesa de Aragua (1965), Asociación Deportiva Luso Venezolana (1972), Casa de Portugal de Maracaibo (1972), Centro Luso Larense (1977), Centro Social Madeirense (1978), Centro Portugués de Puerto Ordaz (1979), Centro Luso de Catia la Mar y Centro Atlántico Madeira (1984), Centro Luso Venezolano de La Victoria (1985), Centro Luso Venezolano de Acarigua (1986), Centro Portugués de Punto Fijo (1987), Centro Luso de Los Valles del Tuy (1992), Centro Portugués de Barinas (1996), Centro Socio Cultural Virgen de Fatima (2002), Casa Portuguesa Venezolana de Naguanagua (2004); además de otras en Ciudad Bolívar, Maturin, Calabozo, El Tigre, Villa de Cura, Margarita, Guarico, Anaco, Puerto Cabello, Barcelona, Ciudad Guayana, Coro, Araure y Táchira.

En el año 1981 la comunidad participaría en los primeros comicios para elegir a surepresentantes ante el I Congreso Mundial de Las Comunidad Portuguesas y, a finales de los ochenta, celebrarían la conquista de cuatro títulos del Marítimo de Venezuela como campeones nacionales en la primera división del fútbol criollo. Pronto se expandirían las fiestas de Fátima por toda Venezuela; se crearían las más diversas instituciones de beneficencia como la Sociedad de Damas Portuguesas en Caracas, Valencia y Vargas, las Academias del Bacalao y las Academias de la Espetada, entre otras; y llegarían los festivales de folklore portugués, en los que se reunirían las más variadas agrupaciones de todos los rincones del país.

 

La nueva inmigración

La crisis económica mundial que afecta a Portugal desde finales de la primera década del siglo XXI,  ha traído como consecuencia el inicio de una quinta etapa de migraciones portuguesas a tierras venezolanas. ¿El motivo? Los diferentes convenios bilaterales firmados entre el gobierno del ex presidente Hugo Chávez con los representantes de las diversas carteras ministeriales lusas, ha traído a Venezuela a más de 50 empresas ibéricas a invertir en Venezuela.

Los casos de la instalación de la planta productora de la computadoras Canaima, la construcción de casas prefabricadas por parte del Grupo Lena y la ampliación del puerto de la Guaira por parte del grupo Teixeira Duarte, entre otros tantos proyectos que actualmente corren en Venezuela, trajeron al país a centenas de nuevos ciudadanos que recién empiezan una nueva vida en la tierra de Bolívar.

 

Editor - Jefe de Redacción / Periodista sferreira@correiodevenezuela.com Egresado de la Universidad Católica Andrés Bello como Licenciado en Comunicación Social, mención periodismo, con mención honorífica Cum Laude. Inició su formación profesional como redactor de las publicaciones digitales “Factum” y “Business & Management”, además de ser colaborador para la revista “Bowling al día” y el diario El Nacional. Forma parte del equipo del CORREIO da Venezuela desde el año 2009, desempeñándose como periodista, editor, jefe de redacción y coordinador general. El trabajo en nuestro medio lo ha alternado con cursos en Community Management, lo que le ha permitido llevar las cuentas de diferentes empresas. En el año 2012 debutó como diseñador de joyas con su marca Pistacho's Accesorios y un año más tarde creó la Fundación Manos de Esperanza, en pro de la lucha contra el cáncer infantil en Venezuela. En 2013 fungió como director de Comunicaciones del Premio Torbellino Flamenco. Actualmente, además de ser el Editor de nuestro medio y corresponsal del Diário de Notícias da Madeira, también funge como el encargado de las Comunicaciones Culturales de la Asociación Civil Centro Portugués.

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