«Debemos ser más creativos y repensar nuestra economía»

«Debemos ser más creativos y repensar nuestra economía»

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A propósito de la pandemia, que ha descabezado el turismo en Portugal, la diputada lusovenezolana por el CDS y miembro de la Comisión de Ambiente del Parlamento de Madeira, Ana Cristina Monteiro, advierte que muchos hogares no van a conseguir pagar los servicio básicos. "Estamos en uno de los períodos más difíciles", sostiene la legisladora.

Julio Materano

Casi dos meses después de que Portugal reportara su primer muerto por coronavirus, las alarmas continúan encendidas. En la Región Autónoma de Madeira, donde se estima residen más de 10 mil connacionales, la pandemia ha descabezado la actividad turística y mantiene a las familias confinadas. La abogada y diputada lusovenezolana por el CDS, Ana Cristina Monteiro, quien integra la Comisión de Ambiente del Parlamento Regional, sostiene que las familias cuyos ingresos se vean afectados por la parálisis económica no pueden ser desalojadas de sus residencias principales por incumplir el pago de alquiler.  Hoy se estima que más del 70% de los empleados de la nación ibérica han entrado en Lay-Off, lo que es igual a decir paro técnico por fuerza de la crisis sanitaria. Algunos corren riesgo de perder sus puestos de trabajos.

—Hay comerciantes que consideran que Madeira jugó por adelantado. Desde muy temprano se restringió el acceso a los turistas y el confinamiento llegó solo a los hogares ¿Cuál es su lectura?

—La pandemia va a cambiar la forma como nos relacionamos. No hay nadie que esté lo suficientemente preparado  para enfrentar una contingencia sanitaria como la que vivimos ahora, que exige medidas radicales para salvaguardar la salud de la población. Los efectos económicos son importantes. De modo que la economía se verá afectada, es inevitable. Y Madeira que, por ser una isla depende en mayor medida de la importación de bienes, es aún más vulnerable.

—¿Cuántos empleos se han perdido por esta hemorragia laboral?

—Es una cifra que no manejo con exactitud. Pero 70% de las empresas de Portugal están en Lay-Off, lo que no necesariamente significa que los empleados van a perder su trabajo. La economía está paralizada y los pequeños, medianos y grandes empresarios han perdido rendimiento. Madeira ha oficializado medidas económicas importantes para la protección de los empleos. Cuando se incrementa el paro laboral, también se registra una disminución del consumo interno. Hay menos dinero en la calle, menos liquidez monetaria y menos capacidad de compra. El gobierno puede ayudar a las empresas pero si las personas, que son quienes consumen, no tienen cómo hacer frente a sus gastos se desploma la economía. Muchos hogares no van a conseguir pagar los servicios.

—A su juicio, ¿cuál es la medida más importante que se ha implementado?

—Siendo esta una isla turística, la medida de limitar o controlar la entrada al Aeropuerto fue muy difícil, pero necesaria para salvaguardar a la población. Es sabido por todos que el Gobierno Regional no tiene autonomía en torno a la terminal aérea, pero sí tiene facultades para restringir la entrada al archipiélago.

—Sí, pero hará falta aplicar un plan agresivo para reactivar el turismo ¿Cómo hacer para recuperar la confianza de los viajeros?

—Nadie estaba preparado para lo que vivimos. De alguna forma desestimamos lo que estaba pasando en China, pensábamos que estaba muy lejos, no nos sensibilizamos. Y pareciera que, de un momento a otro, el virus se transformó en una pandemia. Portugal reaccionó a tiempo. Cuando nosotros empezamos a verlo como un problema serio, muchos turistas nos tildaban de exagerados. Ni ellos ni nosotros teníamos claro el impacto real del virus.

—La comunidad se han encargado de describir a Madeira como un pedazo de cielo que se alterna entre períodos de aparente estabilidad y amargos lapsos de crisis.

—Estamos en uno de los períodos más difíciles. Y aunque los comerciantes comenzarán a abrir paulatinamente, será muy difícil revertir los efectos. Se mantendrá restringido el tránsito aéreo hacia Europa y las personas no podrán salir ni entrar hasta que se mitigue el riesgo. Eso nos va a traer consecuencias en el turismo. Pero requerimos un espíritu proactivo para reactivar la dinámica regional. Debemos repensar nuestra economía que depende del comercio de bienes y servicios, para poner atención a otras áreas como la agricultura y la pesca. Y en eso Madeira tiene gran potencial.

—La cadena de automercados Pingo Doce ha desplegado una campaña en televisión para incentivar el consumo de productos nacionales…

—Justo en este momento nos damos cuenta de cuán dependiente somos de otros países, de economías grandes como la de china. Urge reforzar la agricultura, la pesca y la producción nacional. Tenemos que ser más creativos y crear otras opciones de negocios que compensen.

—Pero lo hecho en casa siempre es más caro. Los productores critican la falta de apoyo regional y nacional.

—El encarecimiento tiene que ver con la mano de obra. Nuestra producción es más pequeña.  Lamentablemente hay materia prima que se genera en Portugal, pero se vende a otros países que se encargan de transformarla y luego nos las venden ya procesada. Se requiere inversión para mejorar, hacer de nuestros productos bienes competitivos e incentivar el consumo.

—¿Y cuál es la perspectiva en Madeira?

—Tenemos un buen trabajo en el ámbito de la pesca, pero podría mejorar. En torno a la técnica de las jaulas, hay posiciones encontradas, lecturas controversiales. Hay quienes consideran que la técnica de acuicultura no es la mejor para producir peces de calidad. Todo eso pasa por cierto análisis y puede ser mejorable. Nuestras costas no son fáciles. En la zona norte, por ejemplo, el movimiento del mar es muy fuerte, indican estudios. Se está haciendo un trabajo importante para investigar y asesorar a los productores.

—¿Qué hay de por medio en la cadena de producción y comercialización? Según cuestionan algunos, lo producido en Madeira va al Continente y luego regresa a la isla…

—Debemos trabajar en ello. De hecho, nosotros ya tenemos reglamentos que privilegian el consumo de productos locales en escuelas e instituciones regionales.

—¿Cómo se ha comportado la gente?

—Las personas han sido muy responsables. La gente tiene miedo y cumple las medidas de higiene y el distanciamiento social. Tampoco saludan de abrazos ni besos. El miedo nos ha enseñado, de alguna u otra manera, a ser responsables. Si nos enfermos podemos transmitir el virus a nuestras familias.

—¿Ese miedo tendrá que ver con el hecho de que Madeira sólo tiene un hospital?

—Quizás. Tenemos que resguardar a los otros. Se ha estimado que 60% de la población a escala mundial va enfermar de COVID-19. El problema está en que todos se contagien al mismo tiempo. Lo ideal es optimizar los recursos. Y evitar, por supuesto, contraer la enfermedad. Afortunadamente, en nuestra región el registro de mortalidad es cero.

—La comunidad lusovenezolana resiente la letalidad del desempleo. En muchos casos, uno o dos miembros de una misma familia han quedado sin trabajo.

—Las empresas tiene un apoyo general por 100 millones de euros que van a servir para proteger los empleos. Son recursos que podrán ser considerados fondos perdidos si los patrones mantienen el número de trabajadores.

—¿Cree que la crisis pueda provocar una nueva diáspora en la región?

Todos los países están pasando por la misma situación. Hasta la economía más desarrollada sufre la pérdida de empleos, el cierre de empresas. Tendrá que pasar el miedo provocado por el virus para que las familias quieran emigrar.

—¿Va a poder responder el gobierno regional a toda la carga social?

—Se han tenido que tomar medidas extraordinarias como la de exonerar el pago de servicios básicos como agua y luz. Madeira tiene una economía a pequeña escala y las personas no tienen posibilidades de ahorro. Quienes entran en Lay-Off también sufren la caída del poder adquisitivo, muchos quedan insolventes y bajo amenaza de quedar en la calle.

—¿Cuánto tiempo tomará recuperar la economía?

—Para el próximo año, estoy segura, podremos sentir la reactivación de la economía. La apertura de los negocios comenzará en mayo y podremos ver una dinámica cuasi normal. De momento, debemos vivir sabiendo que el virus está aquí. Es responsabilidad de todos usar tapabocas y mantener el distanciamiento social.

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