Diego Fernandes se crece en suelo madeirense

Diego Fernandes se crece en suelo madeirense

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A sus 18 años, el luso-venezolano figura en los primeros puestos de su categoría en la disciplina del triatlón

Delia Meneses

A Diego Fernandes le gusta verse como un atleta de retos, de esos que se hacen a punta de entrenamiento. Hace tiempo que no concibe un fin de semana sin su bicicleta o la piscina y hasta las vacaciones se programan en función de la competencia más cercana. Son las exigencias del triatlón, un deporte olímpico que combina tres disciplinas: natación, ciclismo y carrera, que se realizan en orden y sin interrupción entre una prueba y la siguiente. Este venezolano, de abuelos paternos madeirenses, entrena de lunes a lunes.

En su cuenta de Instragram, la mayoría de las fotos lo muestran acoplado a otros atletas, entrenando o llegando a la meta. Pero también hay espacio para alguna imagen tipo postal, como una en la que aparece posando frente a la pintoresca bahía de pescadores de Cámara de Lobos, y que identifica sarcásticamente como Venecia, Italia; una broma que suscitó un sinnúmero de reacciones jocosas de sus amigos y seguidores.

Tiene 18 años y acaba de obtener el segundo lugar en el XVI Triatlón de la Ciudad de Machico 2019. Lo completó en 2 horas, 21 minutos, un buen tiempo para ser la primera vez que recorría esa distancia: 1.500 metros nadando, 40 KM de ciclismo y 10 KM de carrera. El resultado, además de ampollas en los pies, fue una medalla de plata. La presea se une a otras que ha venido acumulando en los últimos dos años, cuando sus padres apuraron su viaje a la isla, principalmente por temor a la inseguridad. Antonio y Karina, sus papás y los principales aliados del atleta en sus hazañas deportivas, emigraron un año después.

Diego llegó a la casa de sus abuelos en Funchal y, apenas el día siguiente de su aterrizaje en Madeira, comenzó a asistir a la Escuela da Levada. Allí culminó los dos últimos años del bachillerato. Fue un tiempo de adaptación en el que sintió el apoyo del director y de sus profesores, en especial de aquella que lo motivó a participar en el programa Erasmus, un intercambio que lo llevó a conocer Francia junto a cinco estudiantes venezolanos y uno ruso.

De Venezuela se trajo sus zapatos y algunos artículos deportivos y comenzó a correr 45 minutos en las tardes, después de clases. «Esa rutina me ayudó a drenar, a desestresarme y a adaptarme a mi nueva vida en la isla». Una de esas tardes entró a una tienda de bicicletas en la zona del Lido. Fue un momento afortunado pues el dueño de la tienda lo puso en contacto con el club al que ahora pertenece: club de fútbol Andorinha, al que también perteneció CR7, destaca Fernandes.

«Mi abuela, con sus más de setenta años, fue fundamental en este momento. Yo todavía no sabía moverme en la isla y mi portugués no era el mejor. Ella me llevó al club, habló con ellos y me acompañó en los primeros entrenamientos».

Diego ya era un triatleta en Venezuela. Entrenaba en la zona de El Paso, en Los Teques, y luego en San Antonio. El joven fue testigo de cómo la crisis del país arropó también al deporte. «Cada vez competía menos, cada cuatro o cinco meses. Por la falta de recursos la Federación dejó de dar apoyos y me quitaron la bicicleta. Entrenar se fue haciendo cada vez más difícil por la inseguridad y la ausencia de condiciones. La piscina vivía dañada o inoperativa por la falta de químicos», cuenta el joven quien acaba de arrancar un Curso Profesional de Deporte en un instituto de la Región Autónoma.

«En Madeira he avanzado mucho, el club de Andorinha me ha apoyado en todo, aquí es posible entrenar más tranquilo, con seguridad y calidad. El complejo deportivo de Santo Antonio tiene mucho nivel. Necesito mucha disciplina porque no puedo descuidar ninguna de las tres modalidades», comenta Fernández, quien quedó de segundo en su categoría en la 44 Vuelta a Madeira de ciclismo, una competencia que duró cuatro días, del 25 al 28 de julio.

El pasado 8 de septiembre, el luso-venezolano alcanzó plata en el VII Km Vertical do Fanal, organizado por el Club de Montaña de Funchal. Y representó a Portugal en el Campeonato Europeo que se llevó a cabo en Machico junto a atletas de otros cinco países. «Fue una experiencia de otro nivel, representar a un país es el mayor sueño de un atleta. Hubiese querido representar a Venezuela, espero que en algún momento sea posible».

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