Edson Rodríguez : el primer benfiquista venezolano

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Con la evolución del fútbol venezolano la presencia de jugadores de nuestro país en clubes de la liga lusitana, ha pasado de ser exotica rareza a frecuente cotidianidad. En el Benfica, el más laureado en lo interno y el de mayor popularidad, la presencia venezolana incluye a cuatro representantes. Ninguno ha debutado con el primer equipo. Alejandro Cíchero, a comienzos del siglo, estuvo durante un semestre en el equipo “B” de las “Águilas”. Jhon Murillo fue fichado pero enseguida prestado al Tondela. En la actualidad el delantero Jhonder Cádiz, tiene contrato con los “encarnados”, estando a la espera de la posibilidad de quedar en el plantel principal para la venidera temporada. Sin embargo, el primer jugador criollo en vestirse el llamado “manto sagrado” (eso sí en categoría juvenil), fue el defensor luso-venezolano Edson Rodríguez.

Rodríguez se desempeña en la actualidad como Director Técnico del conjunto Estudiantes de Caracas que milita en la segunda división. Es una figura querida y recordada entre la comunidad portuguesa, por su paso de varias temporadas exitosas como jugador profesional defendiendo la camiseta del C.S. Marítimo de Venezuela, al que llegó muy joven luego de su experiencia en Lisboa. Esas actuaciones de rojiverde vestido le llevaron a la Vinotinto, inmortalizando un gol suyo que en 1992, dejó a la todopoderosa selección de Brasil sin la posibilida de participar en los Juegos Olímpico de Barcelona en 1992.

Edson es un producto de las canteras del Colegio La Salle de La Colina, donde transitó desde la categoría pre-infantil. Su padre, José Rodríguez, así le bautizó en honor al legendario Edson Arantes do Nascimento, “Pelé”. Responsables de la Casa Portuguesa del Estado Aragua, le invitaron a reforzar a la divisa maracayera en los compromisos del fin de semana, de manera que la formación del ex – benfiquista, transcurrió entre ambas instituciones.

Esos viajes a Maracay propiciaron que se fraguara la oportunidad de su aventura portuguesa. Y es que en el verano de 1987, visitaba nuestro país la categoría sub-14 del FC Porto, que participó, venció y maravilló a todos en la edición del Mundialito de aquel año. Invitados a disputar un amistoso ante la selección de la Casa Portuguesa, Edson realizó un partido brillante ante los “dragones”, lo que llamó la atención de un agente portugués que acompañaba a la delegación portista. Le invitó a prestar una prueba en Portugal y con 17 años cumplidos, el luso-venezolano viajó a probarse pero, sin embargo, lo haría en la disciplina del gran rival de los norteños.

Edson llegó al estadio Da Luz para su prueba, pero la categoría juvenil se encontraba de viaje por Francia. Así que el Vinotinto adolescente la tuvo que dar con el primer equipo benfiquista, que para más señas, llegaría a disputar la final de la Copa de Campeones europeos en aquella temporada. “En aquella época no es como ahora que cualquier niño está a la par de todo lo que pasa en el fútbol internacional. Cuando me dijeron que probaría con el primer equipo, yo no sabía a que jugadores iba a encontrar. Pero si veía los mundiales y las eliminatorias. Yo llegué temprano al vestuario, fui el segundo en llegar y mientras me cambiaba, veo entrar a Mozer, Elzo, Diamantino, Magnusson y me dije a mi mismo ‘mira a esta gente vale, no sabía que jugaban aquí’”, comenta Rodríguez, recordando aquel primer día como benfiquista.

El lateral nos comenta que fue bien recibido y tratado por los compañeros y técnicos del Benfica en las semanas en las que permaneció a prueba. “Bromeaban conmigo como uno más, así me amarraban las trenzas de los dos zapatos, me escondían las cosas, apagaban el agua caliente cuando me estaba bañando, pero yo también las devolvía. Era parte de la camaradería”, recuerda “me recibieron con respeto y cariño”, asevera.

Durante un mes trabajó bajo las órdenes de los legendarios Toni y Eusebio, los técnicos “encarnados” de la época. Posteriormente fue integrado en el equipo de su categoría, y durante un año compartió vestuario, viajes y concentraciones con las promesas benfiquistas del momento, como los guardametas campeones mundiales sub-20 Bizarro y Brassard, Abel y un tal Rui Costa, todos ellos con carrera en el fútbol profesional lusitano.

“Ya se sabía que sería un jugador diferente desde joven” nos comenta el lateral criollo, cuando le consultamos algún concepto acerca del legendario jugador que vistió las camisetas de Benfica, Fiorentina, Milan y de la selección portuguesa.

“Una de las razones que me ayudaron a que me fuera bien, fue precisamente el desconocer la realidad y grandeza del club donde me encontraba y la gente con la que compartía. Nunca sentí ningún tipo de presión”, nos confieza Edson, que sin embargo interrumpió su estadía en el estadio Da Luz, justamente después de haber superado lo más difícil, que era el ser aceptado e integrado en la disciplina del gigante portugués.

“Me faltó roce, me fui muy joven. Yo salté de un colegio al fútbol europeo. No estaba preparado”, reconoce con humildad Rodríguez, cuando nos explica las razones de su regreso al país y la interrupción de su aventura lusitana : “Mi vida en Venezuela era muy cómoda, muy fácil, lo tenía todo aquí”, afirma. “A las ocho de la noche yo ya tenía que estar encerrado en un hotel, concentrado y eso me pegaba, me quería regresar”.

De haber tenido alguna experiencia previa en el fútbol profesional y debido a la posibilidad de no ocupar plaza de extranjero, Edson Rodríguez podría haber realizado carrera en el llamado “Glorioso”. Fue un pionero en una época donde no era común que nuestros futbolistas migraran al exterior. Auna década después Danny Alves, viviría circunstancias similares, pero con resultados muy diferentes.

Y como bien lo refiere en su relato, el cambio para Edson fue muy abrupto. Del fútbol colegial a la exigencia del profesionalismo europeo. Pero estamos seguros que pronto, algún venezolano se pondrá esa casaca roja de águila al pecho.

Antonio Da Silva.

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