Cómo educar a un niño en pro del medio ambiente

Cómo educar a un niño en pro del medio ambiente

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Si actualmente, la preocupación por el impacto medioambiental causado por la contaminación, el deshielo o el cambio climático es cada vez más alarmante, imagina cómo será en las generaciones futuras. Es por esto que enseñar a los más pequeños a no malgastar los recursos naturales y a ser conscientes de la responsabilidad de sus actos sobre el planeta es una tarea más que necesaria.

Educar con el ejemplo y realizar actividades estimulantes con los niños, que hagan estar en contacto directo con la naturaleza, es fundamental para formar una visión de vida ecológica y una actitud en pro del medio ambiente cuando sean adultos.

Según la UNESCO, dos de los objetivos que tiene la educación ambiental para niños es «fomentar el interés en la participación y mejora del medio ambiente y desarrollar la capacidad de los pequeños de informarse acerca de cosas que no saben del medio que les rodea». La clave es desarrollar su sensibilidad medioambiental mediante salidas y excursiones a la montaña, a la playa, a reservas naturales o campos, por ejemplo. Se debe aprovechar la enorme curiosidad, observación y necesidad de explorar y descubrir típica de los niños, especialmente los de entre tres y cinco años. Educa con el ejemplo y realizar con ellos actividades estimulantes que hagan estar en contacto directo con la naturaleza.

Aunque no lo parezca, se puede abordar el tema de la ecología en la vida diaria de una forma muy natural. Por ejemplo, se puede aprovechar cada vez que el telediario habla de catástrofes naturales o noticias relacionadas con el medio ambiente para concienciarles en el consumo responsable y el respeto por la naturaleza. Enseñarles medidas para reducir el consumo de plástico como el uso de bolsas reutilizables o de tuppers de cristal, así como advertirles de lo que supone tirar toallitas al WC, van al hilo de muchas de las noticias que se ven cada día.

La etapa de formación de hábitos comienza cuando los niños tienen entre tres y seis años. A diferencia de los adultos, a los que suele costar más trabajo, los niños tienen mucha disposición para adquirir hábitos nuevos. Es la oportunidad perfecta para que incorporen los conocimientos y el amor por la naturaleza que se les ha inculcado y lo lleven a la práctica. En casa: duchas rápidas, apagar las luces si no se usan, no abusar del uso de radiadores y aires acondicionados, o la importancia del reciclaje, entre otros; mientras que en la calle: fomentar el uso del transporte público siempre que se pueda, uso de la bicicleta para moverse por la ciudad o tirar las cosas a la papelera. Es importante que esto no se convierta en una lucha con ellos, sino que sean conscientes del impacto que tienen sus actos sobre el medio ambiente. Educarlos mediante el juego y la diversión es una opción más idónea para estas edades.

Educar a un niño en pro del medio ambiente no es solo una cuestión de aprendizaje y conocimiento sino también de ética ya que este asunto se tornará cada vez más importante en los próximos años. Los niños estarán siempre agradecidos y el medio ambiente también.

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