El lusovenezolano que ayudó a salvar vidas de niños angolanos

El lusovenezolano que ayudó a salvar vidas de niños angolanos

0 241

Tras dos años en el Centro Nacional de Oncología de Luanda, el médico Manuel Enrique Ferreira está de regreso a Venezuela. Junto a un especialista del J.M. de Los Ríos, logró reducir de 100 a 31% la morbimortalidad en oncopediatría en ese centro

Delia Meneses

Su estadía de dos años en Luanda, capital de Angola, le permitió al médico lusovenezolano Manuel Enrique Ferreira asumir un reto profesional único: ser el jefe del Servicio de Imagenología del único hospital oncológico del país africano. Hizo equipo con un oncopediatra del J.M. de Los Ríos, el especialista Diego Mota y, en un año, redujeron de 100% a 31% la morbimortalidad en niños con cáncer.

«La experiencia fue espectacular, uno siempre quiere hacer algo mas allá de lo que ha venido haciendo y salió esta oportunidad en el Centro Nacional de Oncología en Luanda, donde  estaban necesitando a alguien con mi especialidad. Soy médico radiólogo oncólogo formado en radiología intervencionista. Por mi perfil médico y mi dominio del idioma portugués me invitaron a trabajar en el centro», cuenta Ferreira, quien asegura que hablar y escribir correctamente la lengua de su padre facilitó su integración en esta antigua colonia portuguesa.

Llegó a hacer 520 biopsias en dos años y más de 15 mil informes radiológicos entre ecografías, rayos x y tomografías. Lo que más le impactó fue la gran cantidad de niños con neoplasias que llegaban a su consulta. «En enero de 2018 había una morbimortalidad de casi 100% en oncopediatría y cuando salimos en las vacaciones de diciembre de 2018 esta cifra se redujo a 31%». La patología también tiene una alta incidencia en los adultos. En su vida de médico, desde 1991 hasta 2018, Ferreira solo había visto dos cáncer de mama en caballeros, en Luanda apenas en dos años, vio cinco.

En su servicio de Imagenología recibía pacientes de zonas circunvecinas pero también de regiones lejanas que se veían obligados a viajar hasta la capital angolana en búsqueda de diagnóstico y tratamiento. «Atendí a mucha gente nómada del África, de Botsuana, Congo Belga, Nigeria, Malí, Bengala, Namibia». Al egresado del Hospital Vargas de Caracas y especialista del Oncológico Padre Machado le queda la satisfacción de haber dado calidad de vida a muchas personas y de ayudar a salvar la vida de niños.

El lusodescendiente no encontró un país sumido en el atraso tecnológico. Al contrario de lo que pensaba, tuvo la oportunidad de trabajar con tomógrafos, mamógrafos y equipos de ecografía y radiología de última generación con programas de digitalización. «Lo que no existía y que yo incorporé al Centro Nacional de Oncología de Luanda fue el servicio de radiología intervencionista, que consiste en realizar todo tipo de biopsias mínimamente invasivas a través de tomografías, ecografías o resonancias magnéticas. Eso fue lo que hicimos allá durante dos años. Yo realizaba mis informes y se refutaban muchos diagnósticos, sobre todo en cáncer de mama», cuenta el barquisimetano que siendo muy joven se mudó a Caracas para estudiar Medicina.

Los informes de Ferreira llamaron la atención de los médicos de otros centros hospitalarios como Do Prenda y el Clínico Multiperfil, al punto de que se convirtió en profesor adjunto de ambos hospitales. Le enviaban a los estudiantes del tercer año de posgrado y él los formaba en el área de imagenología. «Desde el punto de vista académico, en Venezuela tenemos un mejor nivel que el médico angolano, aunque hay muchos que salen a Europa y Brasil y mejoran mucho».

El lusovenezolano tuvo que lidiar con retrasos que no eran compatibles con la premura que demanda un paciente oncológico. El servicio de Anatomía Patológica del Centro Nacional de Oncología tardaba hasta dos meses para dar el resultado de una biopsia. «Junto al doctor Mota di muchos diagnósticos y se iniciaron tratamientos en personas que aún no tenían los resultados de la biopsia. Alguien con cáncer no podía esperar hasta dos meses por un informe. Iniciábamos tratamiento con base científica y con la seguridad de iniciar un tratamiento de quimio y luego de radioterapia».

En 2019, Ferreira intentó conformar un equipo de médicos venezolanos en Luanda. Invitó a dos radioterapeutas, Indira Mendoza e Iris Colmenares, quienes a su juicio revolucionaron la radioterapia en el hospital. «Hicieron un trabajo maravilloso en tres meses, pero por cuestiones de pago, el hospital no pudo mantenernos a todos y tuvimos que regresar».

Una capital de contrastes

Luanda es una capital litoral de 8 millones de habitantes. La que en 2017 fue catalogada como la ciudad más cara del mundo es una urbe llena de contrastes con una marcada desigualdad y dos clases sociales: pobres y ricos. Con un gobierno de izquierda que rige el país desde hace más de 30 años, Angola pertenece al grupo de los no alineados.

En Luanda hay carreteras en malas condiciones que alargan las distancias entre las ciudades, la luz se va con frecuencia y el servicio de agua es pésimo. El líquido escasea y está contaminado. «Cuando llegamos nos advirtieron que no tomáramos del grifo, apenas del agua embotellada que se comercializa en los establecimientos. También recomiendan colocarle cloro y lejía a los tanques para sanear un poco el agua, en la que suelen observarse muchas partículas».

La tasa de incidencia de malaria es alarmante. Aunque Ferreira no se contagió, su colega el doctor Mota contrajo paludismo en dos oportunidades. «Hay muchos zancudos y la transmisión de la enfermedad es impresionante, tanto que podría decirse que el que no haya tenido malaria en Angola no es angolano».

El oncólogo venezolano se sintió bien acogido en Luanda, gracias a su gente amable, servicial, espontánea y resiliente. «La mujer es muy trabajadora, en medio de la adversidad y de las carencias, mantiene el ánimo y la buena presencia. Se viste bien, conserva mucho la tradicion africana de los paños con un colorido bellísimo».

Los anaqueles repletos de los supermercados sorprendieron al médico, así como la gran variedad de productos. «Consigues absolutamente de todo hasta bacalao, espada preta, tremoços, cervezas nacionales e importadas».

No hay comentarios

Leave a Reply