El Médico de los Pobres tiene una capilla en Aveiro

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Delia Meneses

Es un lugar poco conocido, situado en una carretera, prácticamente en la mitad de la nada. Ni siquiera aparece en Google Maps, pero la comunidad venezolana de Aveiro se ha encargado de dar a conocer este recinto de fe entre los venezolanos que viven o están de paso por la ciudad portuguesa, la segunda del país donde residen más criollos.

En Carregosa (una freguesia portuguesa del concelho de Oliveira de Azeméis en el distrito de Aveiro) está el pequeño parque que existe desde 2012 y que rodea la capilla en honor al futuro beato nacido en Isnotú, estado Trujillo.

Entre rejas blancas se divisa el busto del doctor José Gregorio Hernández, con su reconocida vestimenta: traje negro y corbata, cubierto por una bata blanca y sobre ésta un estetoscopio. De bigote y sombrero, en la imagen del médico de los pobres resalta un rosario. No es casual. La devoción a Fátima también tiene un espacio en este lugar que inspira al recogimiento. En la llamada Capela das Promesas se observa una imagen de la Virgen y otra de José Gregorio, una al lado de la otra.

Una placa elaborada con cerámicas blancas surge como una muestra de integración. En ella se ven las banderas de Portugal y Venezuela entrelazadas y acompañadas con la frase: «Dois povos a mesma fe».

En una de las paredes todavía permanece un afiche con la información de las fiestas en honor del Dr. José Gregorio que tuvieron lugar el 14 y 15 de septiembre de 2019, con la procesión de las velas y luego música y el respectivo arraial. No es una fecha caprichosa. Fue un 14 de septiembre pero de 1909 cuando el Venerable fue nombrado profesor de la cátedra de Anatomía Patológica Práctica, la cual funcionó anexa al Laboratorio del Hospital Vargas, y de la cual se encargó hasta la creación de la cátedra de Anatomía Patológica de la Universidad Central.

Este año, con la nueva realidad que impone la pandemia, probablemente no habrá fiesta. Pero la devoción no está de cuarentena. El rezo del rosario se mantiene así como la visita de los devotos. Son muchas las placas de agradecimiento por los favores recibidos que cubren una de las paredes. En una de ellas, con fecha de 1989, Antonio Barros Grijó agradece al Dr. José Gregorio la gracia de salvar a su hija Domitila. En otra de las inscripciones, Joaquim Alves Pereira da las gracias al médico de los pobres por salvar la vida  de su hija en Venezuela, María Emilia Alves Ferreira.

Los venezolanos que visitan el lugar, como Gabriel dos Santos, coinciden en que es una sencilla capilla pero con gran significado para los lusovenezolanos. «Fue una experiencia muy bonita haberme encontrado al Dr. José Gregorio Hernández aquí en Portugal».

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