«El mensaje de Fátima es actual y sigue clamando a la humanidad»

«El mensaje de Fátima es actual y sigue clamando a la humanidad»

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Cuando llegaron a Venezuela, la fe en la Virgen ayudó a los emigrantes a compartir y a ser mejores personas. Hoy, a 103 años de la primera aparición, devotos se valieron de las redes sociales para celebrar el 13 de Mayo

Delia Meneses

 

Este 13 de Mayo cada hogar venezolano fue un Santuario de Fátima. Con la pandemia, la iglesia doméstica ganó vida, muchos redescubrieron el valor de la oración en familia y los sacerdotes se colaron en las casas con sus transmisiones de la Eucaristía a través de Instagram, Youtube e Facebook. Cuando se celebran 103 años de la primera aparición de la Virgen en Cova da Iria, cada devoto conmemoró la fecha con un ritual íntimo y conectado a otros feligreses a través de las redes sociales.

El padre lusovenezolano José Dionisio Gómes Gouveia, actual formador del Seminario de Caracas Santa Rosa de Lima, en El Hatillo, invitó a cada fiel a reconocerse como un humilde pastorcito en la dura jornada de cada día de la cuarentena. «Llenos de tantas limitaciones, con nuestros deberes y afanes, hoy 13 de Mayo, peregrinamos al santuario íntimo de nuestro corazón para encontrarnos con la Virgen María y rendirle homenaje. Ella se aparece hoy también para decirnos que recemos el Rosario todos los días por la paz del mundo y por el fin de la pandemia».

Gómes, cuya familia es natural de Machico en la isla de Madeira, agradece que la devoción a Fátima haya llegado a Venezuela con los emigrantes. «Nuestros padres, quienes emigraron a estas tierras, que vinieron a trabajar, en búsqueda de nuevas oportunidades para crecer, para darle un buen futuro a sus hijos, aquí echaron raíces y lo hicieron, no solo con el trabajo, sino con la propagación y la devoción a la Virgen María cada 13 de mayo».

Recuerda la presencia permanente en su casa de la Virgen bajo la advocación de Fátima, su familia colaboraba en la fiesta de la parroquia, y fue testigo de cómo los venezolanos supieron acoger esta devoción, participando también en las celebraciones en honor a la Virgen que se apareció a tres pastorcitos en Cova da Iria, Portugal.

Desde el balcón de la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Baruta, el padre lusodescendiente Carlos Orlando Gómes ofició la misa en honor a la Virgen de Fátima para un grupo de fieles que se congregó, con sus mascarillas, a las afueras de la iglesia. Pero fueron más los que siguieron la transmisión en vivo a través de la cuenta en Instagram del sacerdote.

«Fatima no fue un mensaje personal para los pastorcitos o para un país en particular. La revelación tiene un alcance histórico y mundial. Se ha especulado mucho sobre el secreto de Fátima. Pero Fátima ya no tiene secretos. Lo que la Virgen le pidió a los pastorcitos se resume en tres palabras: penitencia, oración y conversión. El mensaje sigue siendo actual: ya se habla de una tercera guerra mundial porque hemos abandonado el camino hacia Dios, eso lo dijo la Virgen en Cova da Iria: si el mundo no cambia y le da la espalda a mi hijo sobrevendrá a la humanidad grandes sufrimientos».

El párroco de Baruta fue enérgico al decir que el mensaje de Fátima «sigue clamando a la humanidad. Necesitamos volvernos a Dios. María es el rostro femenino del Padre, Él nos habla a través de ella con un lenguaje dulce y tierno. El ser humano necesita doblegar su egoismo, ese instinto negativo, esa cultura de la muerte».

 

Cofradías activas en las redes

Las redes sociales sirvieron para mostrar videos orando a la Virgen en familia, para realizar novenas y cadenas de oraciones. Así lo hicieron las cofradías de Nuestra Señora de Fátima de El Hatillo, del Colegio San Agustín de El Paraíso y de San Antonio de los Altos, entre otras.

La imagen de la patrona de Portugal recorrió las calles del Centro de Caracas en un camión. En El Hatillo, el trayecto arrancó en la Iglesia Santa Rosalía de Palermo, pasó por El Arroyo y culminó en la capilla El Calvario. Los devotos podían seguir este recorrido a través de la cuenta en Instagram de la parroquia.

En Mérida, la imagen de la Virgen de Fátima también salió a las calles en la urbanización Campo Claro, en compañía del presbítero Luis Galindo y respetando las normativas de la cuarentena. Muchas personas acompañaron el homenaje desde las ventanas de sus casas, algunas bajaron a ofrecer su oración y lloraron emocionadas, comenta Carlos Marques, uno de los organizadores de la actividad.

El Centro Portugués de Caracas organizó un concurso entre sus asociados donde los invitaba a realizar un mini video de seis segundos en familia y con una imagen de la Virgen de Fátima. Las grabaciones se enviaron vía WhatsApp o Telegram, se tomó en cuenta la creatividad y solo se utilizaron los primeros 30 videos. El objetivo fue preparar un homenaje a la Virgen que se compartirá con los miembros de club.

 

De lo popular a lo espiritual

Según Xiomara Escalona León, en Venezuela, la devoción a Fátima se puede clasificar en dos tipos: una forma popular arraigada entre los inmigrantes portugueses y otra forma más tardía e institucional, que incluye devotos venezolanos, y sigue los lineamientos oficiales de la Iglesia.

Resalta las celebraciones promovidas por las familias portuguesas establecidas en los Altos Mirandinos, que eran principalmente agricultoras y que mantenían su fe y devociones de forma individual y familiar. «Promovieron los nichos domésticos, las fiestas con música y las procesiones que imitaban las festividades de su tierra natal y fueron transmitiendo estas costumbres a las siguientes generaciones. Estas celebraciones fueron apoyadas en cada localidad por la Iglesia», precisa León.

Son muchos los emigrantes que recuerdan con nostalgia estas fiestas organizadas en los meses de las apariciones de la Virgen. Manuel de Leça y su esposa María Rodrígues, naturales de Os Canhas, eran los fiesteros de la celebración que tenía lugar en la plaza principal de San Diego de los Altos.

Se iniciaba con una misa solemne y luego seguía la procesión de la imagen de la Virgen, que era paseada por el pueblo seguida de los fieles devotos hasta llegar a la iglesia. Las calles del pueblo se adornaban con flores y se instalaban quioscos de comida y bebidas. Los fiesteros recuerdan que se respiraba una gran alegría que convocaba por igual a portugueses, venezolanos y de otras nacionalidades.

Sobre los fiesteros recaía gran parte de la responsabilidad del gasto y organización de la fiesta, los agricultores y comerciantes devotos contribuían con lo que vendían o producían: flores en cantidad llegaban para la fiesta, legumbres y hortalizas y mucho ánimo. En los quioscos se vendían platos típicos de Portugal como la espetada, milho frito, bolo do caco y otras comidas tradicionales.

Conjuntos musicales que entonaban canciones portuguesas y se presentaban con indumentarias tradicionales amenizaban estas fiestas que, además de unir a los pobladores en la devoción, servían asimismo para socializar. Para Manuel de Sousa, quien organizó estas celebraciones en San Antonio de los Altos, rescata que la devoción a Fátima, ayudó a los portugueses a compartir y a ser mejores personas.  Luego se dejaron de hacer por diferentes motivos, entre ellos la inseguridad y la crisis económica, manteniéndose la misa y la procesión en honor a la Virgen en la mayoría de las parroquias.

Esta devoción se convirtió en un culto para muchos católicos, practicantes o no, se despegó de las raíces y cultura portuguesas y tomó un carácter universal con una razón de ser y un significado netamente espiritual.

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