Gestionar el cambio es clave al momento de emigrar

Teresa Gouveia, experta en gerencia empresarial, asesora a profesionales en su proceso de integración a nuevos desafíos personales y profesionales

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Iniciar una nueva vida en Portugal le tomó a Teresa de Gouveia dos años de planificación. Además de preparar el equipaje de documentos debidamente apostillados y legalizados, la elaboración de una matriz DOFA para identificar las fortalezas, oportunidades, debilidades, y amenazas personales fue parte del proceso, así como un análisis del mercado laboral portugués.

No fue un proceso migratorio marcado por el conformismo. De Gouveia apostó por una mejor calidad de vida profesional. Desde Venezuela hizo enlaces, comenzó a conectarse con empresas portugueses y llegó al país ibérico en octubre de 2018 con una entrevista de trabajo. El resultado: pasado poco más de un mes de estar radicada en Portugal ya trabajaba en una empresa de consultoría en Porto. A partir de allí, poco a poco, se fue metiendo en la cultura empresarial portuguesa. Hoy, aunque radicada en Lisboa, sigue teniendo muchos clientes en Venezuela con los cuales trabaja a distancia.

Teresa era de las venezolanas que decía que no se iba del país hasta que tomó la decisión en 2016, año en que solicitó su nacionalidad portuguesa.  «Nos merecemos ser los profesionales que nosotros queremos ser, y en Portugal hay una carencia de personal calificado, existe un atraso significativo con respecto al número de profesionales. Las razones: deserción de estudiantes que prefieren trabajar o emigrar a otros países donde la remuneración resulte más atractiva», explica De Gouveia, licenciada en Administración mención Recursos Humanos, graduada del Programa Avanzado de Gerencia del IESA, y de Gerencia Empresarial de la Universidad Metropolitana. Además, es coach ejecutivo y de equipos por International Coaching Community.

Agrega que es necesario ofrecer incentivos para que los jóvenes se queden en Portugal y considera que América Latina es una de las regiones en el mundo que «ha invertido mucho en formación de recurso humano con un nivel profesional que necesita el país ibérico».

De allí que la lusodescendiente actualmente dedica parte de su tiempo a un proyecto de promoción al emprendimiento, bajo la tutoría del Centro de Apoyo al Emigrante, que busca integrar a profesionales hispanohablantes al mercado de trabajo luso. Es un servicio internacional de gerencia e importación de talentos para trabajar con Portugal, ya sea in situ o a distancia, que incluye a recurso humano venezolano, español y de diferentes países de América Latina. Teresa de Gouveia es hija de padres madeirenses que llegaron a Venezuela a finales de la década de los 50. Con esfuerzo levantaron una familia y ayudaron a construir parte de esa historia de Venezuela hecha de emigrantes. «Aprendí el idioma no solo en el núcleo materno sino con el Instituto Camões. Mi papá tenía una lunchería, pero el portugués que allí se hablaba no es el mismo que se escucha en una conferencia en una universidad», dice, subrayando la importancia de dominar la lengua lusa.

La fundadora, ex-presidente y directora para Portugal de la Sociedad Venezolana de Coaching explica que la barrera del idioma muchas veces dificulta las relaciones con las personas, el conocimiento de la cultura y afecta la confianza. De Gouveia, aunque tenía formación docente acreditada por dos instituciones de Venezuela, en Portugal obtuvo el certificado de competencias pedagógicas respaldado por el Instituto de Emprego.

Actualmente ofrece servicios a los profesionales interesados en desarrollar un plan de gestión del cambio que les permita obtener un trabajo e integración a los nuevos desafíos en el país que escogieron para iniciar una nueva vida. Los interesados pueden obtener más detalles escribiendo un e-mail a teresadegouveia@hotmail.com.

La ruta de la integración

  1. Para crecer profesionalmente es fundamental estudiar el idioma del país donde se emigra. En el caso del portugués es más complejo que el castellano porque tiene más estructuras gramaticales. El dominio del inglés es un gran aliado para la integración laboral.
  2. Prepararse con tiempo, al menos dos años antes de emigrar. Verlo como una experiencia global, hacer enlaces antes de viajar, empezar a conectarse. Investigar las oportunidades y debilidades del mercado laboral.
  3. El proceso migratorio va más allá de poner los documentos en orden y comprar un pasaje. Es necesario empezar a trabajar sobre el perfil profesional. Hay muchas personas que preparan su documentación y cuando llegan al nuevo país es que ven qué van a hacer.
  4. Dejar la arrogancia y ser humildes. Permitirse escuchar al otro, ver cómo lo hace el otro pues estás en una cultura diferente y atravesarás por un proceso de transición.
  5. Hay cosas que tienes que aprender en el sitio, estudiar durante un período de tiempo para homologar alguna formación es importante para refrescar los conocimientos, adentrarse en la cultura del lugar, conocer gente, perfeccionar el idioma, conocer la cultura organizacional, entre otras cosas.
  6. No desistan de sus sueños, de sus posibilidades de seguir ejerciendo, hay que ser persistentes. «Yo siento que muchos de nuestros compatriotas lusodescendientes llegaron pensando que ser hijos de portugueses es suficiente, creyendo que las cosas iban a ser más fáciles y no es así. No te van a regalar nada, tienes que ir ganado los espacios poco a poco pues no está todo preparado y nadie te está esperando.

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