La imagen de esta semana muestra la figura de Henrique Galvao, quien fuese el cabecilla del secuestro al Barco Santa María en el año 1961. Fue un militar portugués, quien trabajó como funcionario del gobierno de su país en sus colonias africanas ejerciendo la labor de explicador, naturalista y escritor.

Con el paso del tiempo fue ganando fama como opositor al régimen de Antonio de Oliveira Salazar. El secuestro al Santa María fue una forma de protestar contra la dictadura.

Henrique Galvão inició su carrera militar desde muy joven, desde donde apoyó al presidente Sidonio Pais y se le designó administrador del municipio de Montemor-o-Novo. Asimismo, Galvão participó en la Revolución Portuguesa de 1926 y apoyó el ascenso de Oliveira Salazar al poder en 1932, obteniendo de esa manera importantes puestos oficiales en el Estado Novo, como el cargo de director de la Exposición Colonial Portuguesa, hecha en Porto en 1934.

Luego de su estancia en Angola, Galvão regresó a la metrópoli en 1946 pero allí encontró que el régimen de Oliveira Salazar no recompensaba sus servicios ni le otorgaba puestos administrativos de mayor importancia, lo cual le hizo pasar a la oposición al régimen.

Con excelentes dotes para el debate político, Galvão manifestó públicamente sus ideas contrarias a Salazar, y denunció en 1947 un sistema grande de esclavitud encubierta entre la población local de Angola, en complicidad con las autoridades lusitanas, que se beneficiaban de la explotación de esas personas. Tal denuncia contra el régimen salazarista fue causa de que fuera expulsado del ejército, lo cual lo situó definitivamente en el campo de la oposición política, siendo arrestado poco después.

En 1958, desde su prisión, Galvão dirigió la campaña presidencial del general Humberto Delgado en contra del almirante Américo Tomás (el candiato del salazarismo, quien resultó vencedor, aunque Galvão denunció un fraude). Aprovechando un internamiento en el hospital en 1959, Galvão huyó y se refugió en la embajada de Argentina, logrando llegar a Buenos Aires para pedir después asilo político en Venezuela, país con una vasta comunidad de inmigrantes portugueses.

Durante su exilio en Caracas, Venezuela, Galvão logró un fugaz contacto con el nuevo presidente de Brasil, Jânio Quadros, convenciéndose que Quadros apoyaría una ruptura diplomática entre Brasil y Portugal. De acuerdo a esa idea, Galvão empezó a conspirar con otros opositores portugueses y españoles antifranquistas exiliados hasta formar un proyecto para llamar la atención mundial sobre la dictadura de Salazar. Este proyecto consistía en secuestrar el paquebote portugués Santa Maria en el Océano Atlántico junto con un comando de 24 portugueses y españoles, plan al cual se dio el nombre de Operación Dulcinea.

La Operación Dulcinea logró ejecutar el secuestro en alta mar del Santa Maria el 21 de enero de 1961, pero no logró la ruptura política de Brasil y Portugal, en tanto el presidente brasileño Jânio Quadros se desentendió rápidamente de toda posible «solidaridad» con Galvão, quien tan sólo consiguió de Brasil un asilo político para sí y sus seguidores al terminar el secuestro de la nave el 3 de febrero del mismo año.

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