Hiperinflación en Venezuela impulsa transacciones en dólares

Hiperinflación en Venezuela impulsa transacciones en dólares

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En el país hay una dolarización implícita. En vista de que el bolívar pierde valor tan rápido, la gente busca protegerse.

Delia Meneses 

Carmen Goncalves se operó de una hernia el pasado 19 de noviembre. Aunque tiene seguro médico, la póliza ni siquiera cubrió los exámenes preoperatorios.Se realizó la cirugía en una clínica pequeña en el estado Vargas, duró 30 minutos y el mismo día le dieron de alta. Pagó 450 dólares.  “Las pólizas quedaron de adorno. Es como no tener nada. Gracias a Dios que tenía unos ahorros en dólares”, dice Goncalves, encargada de una papelería.

El esposo de Milagros Camacho se sometió a una cirugía para extirpar parte del intestino grueso en una clínica del Este de Caracas, el pasado mes de octubre. El costo de la intervención: 6 mil dólares, que lograron reunir gracias a la colaboración de familiares.

Cada vez más, las transacciones en moneda extranjera ganan terreno en Venezuela. Los venezolanos venían usando el dólar para la compraventa de bienes inmuebles, vehículos y alquileres, pero ahora también para operaciones que impliquen artículos electrónicos, electrodomésticos y hasta ropa y calzado de segunda mano. Productos como un caucho pueden costar entre 40 y 200 dólares.

Para el cirujano otorrinolaringólogo, Aderito de Sousa, la hiperinflación es la responsable de que los costos de la salud en Venezuela estén dolarizados. “En algunas clínicas las tomografías se están cobrando en divisas, así como otros estudios diagnósticos, porque casi todos los insumos son importados y se compran al precio del dólar paralelo”.

Zita de Freitas vive en Catia y se está tratando de un cáncer de pulmón. Ya culminó su ciclo de quimioterapia pero las pastillas que necesita para evitar que la enfermedad reincida no se consiguen en el país ni en los establecimientos públicos ni privados; sin embargo, en el “mercado negro”, el frasco de 28 pastillas, que le alcanzan para un mes, las venden a 1.800 dólares. “A ese precio es imposible para mí asegurar la continuidad del tratamiento que debe extenderse por varios años”, lamenta esta jubilada.

En la reciente Feria Internacional del Libro de Venezuela algunos compradores optaron por pagar en divisa, como Carlos Roche, quien se llevó cuatro novelas húngaras por 12 dólares. “Prefiero pagarlas de una vez antes de cambiar el dinero y correr el riesgo de que se me devalúe”.

“El bolívar pierde valor tan rápido que la gente busca protegerse”, explica Ángel Alvarado, diputado miembro de la Comisión de Economía y Finanzas de la Asamblea Nacional. Según los cálculos del Parlamento, los precios se incrementan poco más de 3 por ciento por día, pese a que el Gobierno de Nicolás Maduro prometió hace tres meses acabar con estas distorsiones al lanzar un programa que bautizó como de “recuperación económica”.

Para Alvarado, el fenónemo puede considerarse una “dolarización de facto” o implícita si bien el país está lejos de ver desplazada en términos legales su moneda por la estadounidense. Y aunque aclara que esta práctica no es legal, “se tolera ante la fuerza de la crisis y la incapacidad del gobierno para perseguir a millones de infractores”.

En el bulevar de Sabana Grande también se vende y compra en moneda extranjera. En algunas tiendas, los precios de los aparatos electrónicos son ofrecidos en dólares, cobrados en dólares y los vueltos también se dan en dólares. Muchos productos no tienen los precios visibles y los vendedores los actualizan de acuerdo al mercado cambiario. Hay zapaterías que también usan esta metodología y las cuentas en algunos restaurantes tienen la referencia de precios en divisas.

En tiendas por departamento, como Traki, donde venden comida, ropa y otros productos, aceptan dólares y euros en efectivo como forma de pago y también la criptomoneda Petro. Algunos clientes cancelan los artículos en divisas, al punto de que hay sucursales como la de El Recreo donde hay una caja reservada exclusivamente para aquellos que pagan en moneda extranjera. La referencia utilizada es la del dólar paralelo y no la del Dicom, que es la tasa oficial.

La administradora de un edificio del centro de Caracas declaró a la agencia de noticias EFE que desde hace meses los alquileres de los locales comerciales se cobran en dólares. Incluso hay condominios cuyos propietarios han acordado recaudar cuotas especiales en divisas pues es la forma que han encontrado de que el dinero no pierda su valor y así poder realizar algunas reparaciones.

Ofrecer bienes y servicios con referencia a una moneda extranjera no está expresamente prohibido en el país, según la Ley del Banco Central de Venezuela. Pero el gobierno ha condenado esta práctica, sobre todo cuando la transacción se realiza a una tasa no oficial.

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