Karla hace comedia con lo cotidiano

Karla hace comedia con lo cotidiano

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Julio Materano

Su nombre de pila tal vez importe poco. Es conocida en las redes sociales como Karla al Cuadrado y ha conquistado el corazón de los venezolanos en Madeira, la isla que convirtió en su nuevo hogar, fuera de casa: Venezuela.

En agosto de 2018, Karla decidió dar un vuelco a su vida que la llevó a mudarse de país, una decisión que, asegura, tiene de fondo un propósito trascendental: la educación de sus hijos. Porque Karla al Cuadrado es madre de dos pequeños, Thiago y Lucas, de allí el nombre de su concepto en redes sociales, una tribuna que usa para vender la imagen de una mujer que es madre, esposa, comediante, actriz y emprendedora. Todo al mismo tiempo. Sin dejar de lado su rol más estelar en un país roto. El de emigrante

Karla llegó a Madeira con sus dos hijos, sus dos suegros, dos perros y su esposo. Lo hizo con el temor de quien empaca lo que cabe de su país en una maleta. En su caso fueron las ganas de bregar un futuro desde cero, uno donde sus hijos tuvieran leche, comida y medicamentos. «Me fui de Venezuela y la extraño todos los días», dejó registrado en su primer video colgado en Youtube desde Madeira.

Migrar es, en buena medida, borrar fronteras y Karla al Cuadrado lo ha sabido hacer desde su cuenta en Instagram (@karlaalcuadrado) donde publica contenidos, en clave de humor, alusivos a sus días en la isla y videos que reproducen el gentilicio venezolano. Con 20 mil seguidores – casi el doble de la población de Calheta, un municipio madeirense con 11.519 residentes – esta venezolana fácilmente podría fundar su propia localidad, pues ha sabido ganarse la admiración de quienes batallan con los fantasmas de la nostalgia y abrazan en silencio los recuerdos de una tierra que ahora solo sobrevive en su mente.

Pero la actriz y youtuber Karla Rodríguez, como realmente se llama Karla al Cuadrado, habla más allá de la nostalgia y esgrime lo que fácilmente podrían ser pruebas de su éxito personal como emprendedora, esta vez en la otra orilla del Atlántico: Madeira, donde una salva de aplausos sobrios pueden ser la máxima expresión de euforia de quien se goza una fiesta. Es en esta realidad, donde los venezolanos contagian el fulgor del Caribe, donde ha decidido dar cuerpo a Símbolo Jovial, una empresa familiar creada en Madeira con su esposo y cuñado para montar espectáculos temáticos con artistas relevantes a escala internacional. En 2019 fueron los responsables de traer a Emilio Lovera y Laureano Márquez y luego a Luis Chataing.

«Más allá del montaje de un show tradicional, queremos producir experiencias: son espectáculos de alta calidad con un feeling de congregación y conexión humana, en donde todos los asistentes se sienten identificados con el show y el ambiente del mismo», explica. Asegura que se trajo de Venezuela una sólida experiencia en el montaje de espectáculos. Allí organizaban eventos de música electrónica en el estacionamiento del CCCT que llegaron a reunir hasta 4 mil personas. «Nos dimos cuenta que en la isla existe una audiencia ávida que desea ver eventos de calidad, pasar un buen rato y divertirse, por ello queremos presentar una oferta amplia, de carácter artístico, que se convierta en un punto de referencia en opciones de entretenimiento en la Región».

«Esta es mi vida, ríete conmigo», se lee en su cuenta de Instagram. A Karla le encanta promover la interacción con sus seguidores y, asegura, que disfruta leyendo y respondiendo cada uno de los mensajes que recibe. En la mayoría de los casos son videos que elabora una madre para otras madres. Fue un camino que comenzó en Venezuela donde encontró en las redes sociales el espacio para hacer comedia con temas cotidianos, especialmente sus experiencias como mamá de dos niños y sus peripecias para lidiar con la escasez y la falla de los servicios básicos en Caracas. Ahora ya no hace videos sobre Venezuela sino sobre su nueva realidad en Madeira, una región que se ha dedicado a promover.

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