Kosme Millán encuentra su musa en el paisaje madeirense

Kosme Millán encuentra su musa en el paisaje madeirense

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El artista plástico cumanés vive, desde 2018, en el pueblo de Faial, en Santana, donde plasma la naturaleza de la isla en óleo, acrílico y acuarela

Delia Meneses

Kosme Millán nació en Cumaná, hizo su vida en Caracas, pero se enorgullece de conocer casi todos los rincones de Venezuela gracias a su padre, un educador nómada que sentía la necesidad de respirar nuevos aires cada cierto tiempo. Así fue como Kosme vivió en Maracaibo, Valencia, Maracay, Miranda, Maturín, Cumanacoa, Margarita. En 2018, las razones para dejar su país se fueron acumulando, con episodios de inseguridad incluidos, por lo que tomó la decisión de radicarse en Madeira, la isla donde ya vivían sus dos hijas, venezolanas pero casadas con portugueses.

Kosme y su esposa Nora agradecen la tranquilidad del archipiélago que los recibió en su edad de retiro, además de sus pintorescos y místicos paisajes que han servido de inspiración a este artista plástico que recientemente, entre el 21 de octubre y el 3 de noviembre, expuso varias de sus obras en el centro comercial Madeira Shopping. También ha exhibido su trabajo en la Casa de la Cultura de Santana y en la Biblioteca de Machico.

Si hay buen tiempo e inspiración es posible verlo frente al lienzo, sentado junto al mar, en la vila de Porto da Cruz. Este espacio se convirtió en una suerte de musa para el pintor autodidacta, que desde niño se sintió atraído por los trazos y los colores. Fue solo al finalizar la secundaria que realizó un curso técnico de Diseño Artístico y Publicitario, en Caracas. Pero las responsabilidades propias de la edad adulta lo llevaron por otros caminos: los departamentos de Publicidad y Mercadeo de varias empresas venezolanas y la venta de maquinaria pesada para la construcción civil, actividad que desempeñó hasta 2016, cuando se jubiló. Inició la carrera artística de forma intensa hace una década. En Maturín, donde vivió los últimos años antes de emigrar a Portugal, dedicó parte de su tiempo a enseñar dibujo a los niños en el patio de su casa.

«Cuando estás comenzando, es difícil vivir del arte», dice quien desde 1971 a 2016 realizó ocho exposiciones en varias ciudades de Venezuela mostrando las técnicas que domina: lápiz, óleo, acuarela, pastel, acrílico, tinta china. En Faial, el pequeño pueblo al noreste de la isla de Madeira donde vive desde 2018, ha encontrado múltiples rincones que han llamado su atención. Muchos de los cuadros exhibidos en el Madeira Shopping surgieron cuando Kosme frecuentaba las aulas de Tai Chi que tenían lugar al aire libre en Porto da Cruz, frente al Hotel Costa Linda y cerca del restaurante Praça do Engenho, dos empresas que contribuyeron para que esa exposición fuese posible.

«Después de los 60 años hay grandes dificultades para conseguir trabajo. Esto ha sido duro pues toda la vida he sido muy activo. Buscando alguna actividad para ocupar mi tiempo y mejorar mi condición física llegué a las clases de Tai Chi, también estudio portugués en las noches en una escuela en Machico». De resto, Kosme está dedicado a las artes plásticas. Octubre fue un mes intenso en el que pintó casi todos los días. «Madeira tiene lugares de mucha belleza».

Entre las creaciones artísticas que reposan en el taller de su casa en Faial destacan: los jardines del Monte Palace, Santana, Ponta de São Lourenço, Porto Santo, Pico do Areeiro, Cámara de Lobos y Nazaré en Portugal Continental, entre muchas otras. El cuadro del Mercado dos Lavradores, en Funchal, con todo su colorido y sus detalles, fue el que más tiempo le tomó terminar, más de un mes.

Ya está en agenda uno de sus proyectos del próximo año, una exposición en octubre de 2020 en la Casa de la Cultura de Santana exclusivamente con trabajos realizados en acuarela por el pintor.

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