La adaptacion en madeira de los mas pequeños de la casa

La adaptacion en madeira de los mas pequeños de la casa

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En el momento en que las familias jóvenes se plantean la posibilidad de emigrar hacia tierras lusas, surgen como es natural ciertas interrogantes; una de las más frecuentes es, ¿será que los niños se adaptan?

La adaptación e integración de los niños menores en edad escolar en países extraños a su cultura, se hace relativamente fácil. El primer paso es la inscripción en la escuela y para tal se necesita, en el caso de los niños que ya poseen la ciudadanía portuguesa; el cartón de ciudadano, las notas escolares traducidas por el Consulado portugués y comprobante de residencia; en el caso de niños que aun no tengan la nacionalidad, es necesario el pasaporte.

La educación en Madeira es gratuita y obligatoria, también hay colegios privados que no le quitan mérito a los públicos. El horario escolar es de 8:00 am hasta las 6:00 pm. Las escuelas están dotadas de comedores donde los niños reciben desayuno, almuerzo y merienda.

En relación a las actividades académicas, los alumnos ven materias básicas de enseñanza y materias complementarias como inglés, informática, música y deporte.

Durante el año escolar, se desarrollan una variedad de actividades culturales típicas de la región, tales como el Pão por Deus (Pan por Dios) celebrado el 1ero de Noviembre, donde los niños con ayuda de sus padres, elaboran un saquito de tela con golosinas y frutos de estación, como castañas, higos secos y nueces. La letra de una de las primeras canciones que aprenden en la escuela relacionada con ésta tradición madeirense, dice así: “Vem aí o Pão-por-Deus, dia de muita alegría, vou pedir a minha mãe um saquinho p’ra ese dia. Um saquinho bem bonito, onde eu possa guardar, figos, castanhas y nozes, p’ra depois saborear”.

Después de esta celebración, viene la época natalicia y las escuelas reciben a Pai Natal (San Nicolás) que entrega a los niños un regalo ofrecido por la Junta Parroquial a la que pertenece cada escuela.

A continuación llega la época del carnaval y los niños disfrazados, desfilan por las calles adyacentes a la escuela, para luego regresar a las instalaciones educativas y esperar por su representante.

Luego del carnaval, llega la celebración de la pascua, de mucho simbolismo en Portugal; comienza la primavera y las escuelas explican el verdadero significado de la llegada de ésta estación, con sus conejos, mariposas y huevos, que tiene que ver con el renacer y es asociado a la muerte y resurrección de Jesús. Los niños reciben el tradicional huevo de chocolate.

Seguidamente a la pascua, en Funchal, se celebra el famoso Festival de las flores, donde los niños juegan un papel protagonista y las escuelas de llevan al alumnado al muro de la esperanza, otras de las bellas tradiciones madeirenses. Se trata de un evento previo al desfile de las flores, que tiene lugar en el Largo do Colegio (Plaza del Colegio) donde cada niño coloca una flor es una especie de muro que se va formando y simboliza la esperanza por un mundo mejor y lleno de paz.

También las escuelas en el trayecto del año, realizan visitas de estudios a diferentes instituciones, al teatro, al parque Santa Catarina (pulmón vegetal por excelencia de Funchal) y otras veces al finalizar el año educativo, van de paseo a la Isla de Porto Santo con motivo de dar por concluido el año lectivo.

Muchas madres encuentran otras alternativas fuera de la escuela y en Madeira hay una gran variedad de actividades infantiles, tanto recreativas como deportivas. En el caso de las deportivas, muchos niños que llegan a la isla, vienen soñado con la figura de Cristiano Ronaldo y quieren formar parte de un equipo de futbol. En el Club Sport Marítimo, reciben a niños a partir de los 3 años y el único requisito es que gusten del deporte. Se hacen pruebas de acuerdo a la edad y aptitudes de cada niño, luego comienzan las prácticas con horario que generalmente no afecta las actividades educativas, para luego pertenecer al equipo.

Las madres llegan a Madeira con la preocupación natural de la parte médica, es decir, el seguimiento de salud pediátrico; para eso tienen que hacer un registro en el Centro de Salud asignado a su zona residencial. En estos centros le son suministradas todas las vacunas a los niños hasta la edad de 15 años; igualmente en caso de enfermedades, tratamientos y análisis clínicos, son atendidos o encaminados. Cabe destacar que el sistema de salud en Portugal es gratuito.

Generalmente los lusodescendientes que se instalan en la isla, vienen con buena base en lo que a idioma se refiere; si no es el caso, no debe ser motivo de preocupación porque en el Club de las Comunidades Madeirenses, dan aulas de portugués a niños y adultos. Respecto a los niños, como pasan gran parte del tiempo en la escuela, es cuestión de semanas la adaptación con el idioma.

Ligia Spadavecchia De Sousa, pertenece a una de esas familias jóvenes que hicieron de Portugal su segunda patria; ella es venezolana de ascendencia italiana, casada con lusovenezolano; llegaron a Madeira hace un año con 2 niños en edad escolar. Al respecto expresa lo siguiente: “En cuanto a mi experiencia ha sido gracias a Dios agradable, la educación que reciben mis hijos aquí es muy completa, no me puedo quejar, ya hablan portugués. Yo estoy felíz porque mis hijos están felices”

A las familias jóvenes, si alguna vez sintieron el deseo de emigrar a otras latitudes y deciden establecerse en la isla, se preguntarán si los niños se adaptan; la respuesta es SI, los más pequeños de la casa son los primeros en adaptarse, para ellos estos cambios de cultura son aventuras que la viven desde su niñez, sin ningún tipo de incertidumbre; de hecho, son los niños los que de alguna manera ayudan a la tranquilidad emocional de los padres. Esta estabilidad de los hijos, contribuye para que los padres continúen con sus vidas en la patria que los recibe. En la Isla de Madeira, la estabilidad está garantizada.

Dinorys Bracho.-

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