La huella judía en la memoria urbana portuguesa

La Asociación Israelita de Venezuela, el Museo Sefardí de Caracas y el Consulado de Portugal en Caracas organizaron una charla, vía Zoom, sobre la historia de los judíos portugueses

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Delia Meneses

La comunidad judía de Portugal está en crecimiento. Pocos años atrás en la ciudad de Porto, por ejemplo, había 30 personas; hoy son 300 y están llegando judíos de todas partes del mundo- especialmente de Francia, Inglaterra e Israel- gracias a la nueva ley que permite obtener la ciudadanía a quien pueda demostrar que tiene antepasados judíos de Portugal y al creciente antisemitismo que se vive en Europa, asegura el Centro de Estudios Judaicos de Montes, en Portugal.

En el pasado, a pesar de la Inquisición, la fe judía siguió en secreto incluso después de que los reyes portugueses ordenaran la expulsión de los judíos del país en 1496, siguiendo lo sucedido en España en 1492. Muchos judíos se convirtieron al catolicismo, volviéndose cristianos-nuevos, muchos otros salieron del país, también fue importante el número de los que se quedaron y mantuvieron su fe en secreto.

«En todo el territorio portugués hubo presencia judía pues los procesos inquisitoriales así lo comprueban», explicó Jorge Martins, doctor en Historia de la Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa y quien dictó la charla «La familia Curiel en la inquisición portuguesa».

Uno de los episodios más sangrientos fue la matanza de los judíos conversos el día de Pascua de 1506 en Lisboa, donde se supone que unos 2.000 fueron asesinados por el populacho.

Martins, quien se apasionó por el tema de los judíos en Portugal, estudió varios casos de la familia Curiel que fueron procesados en la Inquisición. Recordó que no era permitido usar apellidos judíos despues de la expulsión de este grupo del país ibérico pues con solo sospechar que una persona era judía podía ser objeto de actos grotescos y terribles.

Antes de esto, su influencia en la comunidad portuguesa fue creciente, llegando incluso a ocupar puestos de cierta relevancia en la corte entre los siglos XIII y XV.

Bajo la protección de la monarquía, los judíos ―filósofos, humanistas, científicos y mercaderes― fueron determinantes en varios momentos importantes de la historia portuguesa, principalmente por las contribuciones financieras y científicas registradas durante la época de los Descubrimientos.

Los pueblos, ciudades y aldeas portuguesas tienen un patrimonio rico en recuerdos que evocan la presencia judía en la nación ibérica. Martins confirma que, de aquel tiempo, se conservan marcas e inscripciones simbólicas que todavía pueden observarse en las zonas de las antiguas juderías, como las Mezuzot esculpidas en los umbrales de piedra de los edificios. Estas cajas tubulares de madera, vidrio o metal son un símbolo de la fe judía, así como nombres de calles que señalan la existencia de una comunidad judía, como en la calle Nueva, la calle Derecha, la calle de la Estrella o la calle Espinosa.

Los que mantuvieron su fe de forma secreta en Portugal dieron lugar a los denominados criptojudíos. Existen varios museos sobre la presencia judía, como los de Castelo de Vide, Belmonte, Faro o Tomar, este último situado en una antigua sinagoga del siglo XV.

Durante la II Guerra Mundial, Portugal recibió a miles de judíos que huían de las persecuciones nazis. La comunidad judía, cuya existencia se encuentra legalizada en Portugal desde 1912, cuenta actualmente con sinagogas en Lisboa, Oporto, Trancoso y Belmonte.

En la zona de Boavista, en torno a la cual giró la vida judía de la ciudad durante los siglos XVII y XVIII, es posible visitar la sinagoga Kadoorie, un templo judío cuya construcción comenzó en 1929 y se terminó ocho años más tarde. También llamada Sinagoga Kadoorie Mekor Haim («Fuente de Vida»), la actual sede de la comunidad israelí de Porto representa la mayor sinagoga de la península ibérica.

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