La poesía y la magia trabajan en armonía en “Quehaceres”

La poesía y la magia trabajan en armonía en “Quehaceres”

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Federico Pacanins muestra su más reciente trabajo, siendo un tributo a la famosa periodista Ida Gramcko. Interpretando los versos de la aclamada dramaturga está Silvia De Abreu, acompañada de un acto de magia a cargo de Rafael Gorrochotegui

Oscar Sayago

Los espacios de la Asociación Cultural Humboldt continúan con su labor de fomentar el libre pensamiento y creatividad en la comunidad. En esta oportunidad, se presentó la obra “Quehaceres”, un tributo a la reconocida periodista y dramaturga, Ida Gramcko, donde la poesía y la magia ocuparon todo el centro de atención.

La obra “Quehaceres” nos promete un viaje sensorial, en donde el público se puede regocijar de una de las obras más populares de Gramcko. La puesta en escena implementa los misterios de la magia, las estrofas de la poesía y los sones musicales que se fusionan para homenajear a esta gran periodista venezolana (1924-1994).

La obra cuenta con la dirección de Federico Pacanins y la producción general de Yessica Serrano. Esta pieza cuenta con el talento de la luso-descendiente Silvia De Abreu,  encargada de recitar e interpretar los poemas de Gramcko; las ilusiones de Rafael Gorrochotegui, campeón latinoamericano de magia reconocido por sus shows clásico-contemporáneos; y las notas de Samuel Amaya, pianista y arreglista que elevó la atmósfera musical del espectáculo.

Ida Gramcko es reconocida por haber dejado su huella en Venezuela, una mujer polímata; una perspicaz escritora, poeta, ensayista y periodista venezolana que se convirtió en la primera reportera de periodismo policial y cronista en el diario El Nacional.

Puesta en escena

“Quehaceres” no se puede catalogar como una obra cualquiera, desde su inicio hasta su cierre nos trasladan a un espacio fantástico, donde los versos cobran vida y la magia se apodera de la mente.

El montaje de la obra logra conectar con la audiencia, ya que esta pieza no se presenta en la tarima habitual, sino que se utiliza la Biblioteca Alexander Von Humboldt para tener un espacio más íntimo con el público. Cabe mencionar lo extraordinario de la misma, ya que es una réplica exacta del estudio que se encuentra en Tegel, Berlín.

En esta producción, Silvia De Abreu logra conectar con el público, no sólo por interpretar los versos de Ida Gramcko, sino por el personaje que ostenta; nos muestra una joven versátil, alegre y extrovertida, que mediante sus ocurrencias va transformando los poemas de la famosa dramaturga en realidad. Todo utilizando objetos sutiles, como lo es una rosa.

Por otra parte, nos introducimos a un mundo de ilusiones creado por Rafael Gorrochotegui, que sirve como un refuerzo para el poemario de Ida Gramcko. El arreglo musical por Samuel Amaya, marca la pauta en el escenario, y nos induce en un mundo en donde solo existen los dos jóvenes artistas.

El implemento de objetos para darle continuidad a los versos de Gramcko son precisos, y con esto sirven como un símbolo. Por otra parte, cabe mencionar el buen uso de la ruptura de la cuarta pared, que aunque por lo general esta sirve como un efecto humorístico, en esta obra sirvió para crear un vínculo emocional con el público.

Un talento en ascenso

Silvia De Abreu es una joven de 22 años de edad, graduada de la Universidad Monteávila (UMA). De Abreu relató al CORREIO su preparación como actriz: En primera instancia, la describe como experimental y autodidacta que fue progresando a lo largo de los años. Su interés por el arte escénico surgió a los 15 años, en donde ingreso a talleres de actuación.

De Abreu nos relata su experiencia como actriz y su preparación para encarar este nuevo rol:

¿Cómo empezó tu carrera como actriz de teatro?

 Cuando empecé en la universidad los horarios me complicaron mi asistencia a los talleres de actuación. Pero un día, en la cátedra de radio conocí al maestro Pacanins que le debo todo mi crecimiento actoral, gracias a él, he podido seguir creciendo como actriz; tanto así, que he podido presentar obras de Shakespeare.

¿Cómo fue tu proceso de preparación para este papel?

Ya ha Ida Gramcko la conocí por otra obra, “La Dama y el Oso” (1959), que se presentó también en la Asociación Cultural Humboldt. Al tener el poemario en mis manos todo se redujo a entender las imágenes que ella quería decir. Todo fue muy experimental, cada quien improvisó en ciertas cosas. Fue un proceso muy lindo ya que es la primera vez que he podido trabajar en una obra y he tenido palabra en la puesta escénica, esto por lo general es trabajo del director.

 ¿Cómo describirías esta obra?

 Tanto Poesía auditiva y visual, porque es lindo para los oídos y lindo para la vista; hay magia, música, poesía, sentimientos y emociones.

 En esta obra en particular, Pacanins quería que el centro de atención fueran las ilusiones por parte del mago, la música por parte del pianista y el verbo por mi persona. En esta pieza yo no representó a la poeta, solo soy un conducto para sus poemas.

 Sé que cumplimos nuestro cometido, de conmover al público y que ellos pudieran sentir las imágenes de Ida Gramcko.

¿Por qué apuestas al teatro en Venezuela?

Yo creo que en los momentos más difíciles surgen las mejores cosas, cuando necesitas un espacio para liberarte y que este aporte a la sociedad, y no termine siendo algo destructivo. Creo que esa es la razón para apostar por el teatro, y sobre todo uno como lo es este, es decir, en la Venezuela en la que vivimos todavía hay esperanza, porque todavía se puede hacer este estilo de cosas y hay gente que continúa trabajando por su futuro.

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