Lar de Los Anaucos necesita adquirir lavadora y plancha industrial

Las visitas a los ancianos se mantienen suspendidas desde que se inició la cuarentena

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Delia Meneses

Para los 62 abuelos que hacen vida en el Lar Padre Joaquim Ferreira en Los Anaucos los días transcurren con normalidad. Lo único que lamentan es la ausencia de sus familiares pues las visitas se mantienen suspendidas desde que inició la cuarentena por la crisis del Covid-19. Para la junta directiva del ancianato y para su personal son días complicados, pero aseguran que han logrado resolver los contratiempos con el esfuerzo y la buena voluntad de todos. El más reciente percance está relacionado con el área de la lavandería, un espacio que no descansa en este hogar donde la limpieza es fundamental.

Las lavadoras industriales son tan antiguas como el ancianato, ya acumulan 16 años y el tiempo les pasa factura. Actualmente, el Lar Padre Joaquim Ferreira necesita adquirir uno de estos equipos, con una capacidad de 80 libras, así como una plancha de ropa industrial para optimizar el servicio.

Marilú Andrade, secretaria de la junta directiva del lar, explicó que con la ayuda de un técnico se reparó una de las lavadoras pero necesitan adquirir otra, ya sea nueva o usada en buen estado. «En estos momentos estamos buscando presupuestos». También aguardan por la evaluación de un técnico especializado para ver si es factible reparar el equipo. Pero las limitaciones que impone la cuarentena, con normas estrictas para circular por determinadas vías, ha retrasado la visita.

Es la misma dificultad que ha sufrido gran parte del personal que labora en el geriátrico. Entre las hermanas, el personal de guardia, de mantenimiento, los médicos y las fisioterapeutas ocupacionales suman entre 20 a 22 personas pero en este momento no están asistiendo todas por las restricciones de la cuarentena.

Entre los amigos más cercanos del lar se ha corrido la voz sobre la situación de las lavadoras con el deseo de ubicar a alguna persona que venda estos equipos o dueños de lavanderías que por algún motivo cerraron y desean vender sus lavadoras o planchas de ropa industriales.

«Esta cuarentena ha sido cuesta arriba pero se han resuelto las situaciones. Los abuelos están bien atendidos, aunque muchos están tristes porque no han podido ver a sus familiares. Tenemos un carro pero en estos momentos está en el taller, lo que ha afectado el traslado de los empleados», dice Andrade y agrega que para el transporte de los alimentos han contado con el apoyo del presidente de la  junta directiva.

Asegura que las donaciones siempre son bienvenidas, aunque es consciente de que éstas han venido mermando desde antes del confinamiento por la situación del país. «Las empresas ya no colaboran como antes, pero todo lo que los particulares o las instituciones deseen donar lo recibimos en las oficinas de las Damas de Beneficencia en Macaracuay y de allí se canaliza. «Son útiles productos de aseo personal, alimentos o contribuciones en dinero a la cuenta del lar. Siempre hay gente que es muy colaboradora».

Los interesados en realizar algún donativo deben contactar a la institución a través del correo electrónico: larpadrejoaquimferreira@hotmail.com.

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