Lusodescendientes apuestan por la educación y el deporte en Delta Amacuro

Lusodescendientes apuestan por la educación y el deporte en Delta Amacuro

0 404

José Francisco de Sousa está al frente de una escuela de ajedrez y Gorette Lopes da clases de portugués a adolescentes. Ambos hacen vida desde hace 35 años en el sector El Triunfo del municipio Casacoima

Delia Meneses  

Las familias de José Francisco y Gorette arribaron a Venezuela a principios de los años 50 y, como la mayor parte de los portugueses, lo hicieron a través del Puerto de La Guaira. De alllí pasaron por varias ciudades: Caracas, Miranda, Aragua y Guárico hasta que se instalaron en Delta Amacuro. A este estado llegaron con la herencia agrícola que traían de su tierra natal, la isla de Madeira. Concretamente en el sector El Triunfo del municipio Casacoima vieron crecer a sus hijos, compartieron sus tradiciones y adquirieron otras.

Es una historia de integración que comenzó hace 35 años en este territorio bañado por el río Orinoco, un pueblo de pescadores y de indígenas warao. Hoy, José Francisco de Sousa y Gorette Lopes encarnan a esa tercera generación lusa que hace vida en la zona y que sigue apostando por la educación, el deporte y el trabajo social en medio de las dificultades del que podría considerarse el estado más inhóspito de Venezuela.  Es, al mismo tiempo, una apuesta por los más pobres y desasistidos.

Masificar el ajedrez como actividad deportiva es el sueño de José Francisco, profesor egresado de la UPEL con posgrado en gerencia educativa. El lusodescendiente es el actual director del Instituto de Deporte de Casacoima, un municipio con poco más de 29 mil habitantes.  Además, desde 2012, está al frente de la asociación civil Escuela Deportiva Integral Comunal de Ajedrez Claret, que funciona con apoyo de la congregación religiosa de los claretianos y por la cual han pasado más de 200 niños y jóvenes.

Actualmente tiene una matrícula de 30 alumnos; las clases son los jueves y viernes y, por primera vez desde su fundación, la actividad de la escuela de ajedrez se paralizó debido a la cuarentena por la pandemia del coronavirus.

«Un buen ajedrecista es un buen estudiante y un buen hijo. A través de esta disciplina se logra un aprovechamiento correcto y productivo del tiempo libre, pero además, el ajedrez potencia la creatividad, entrelaza elementos científicos, lógicos, matemáticos, psicológicos, estratégicos y tácticos; permite desarrollar hábitos, seguir y respetar normas, forma personas actas para desenvolverse en la sociedad, con capacidad de adaptación a los cambios y un aprendizaje permanente», explica de Sousa, quien se inició tarde en este deporte, a los 19 años, y porque sus hermanos le enseñaron.

«Sin RTP Internacional quedamos aislados»

Su madre es venezolana nacida en el estado Bolívar y su padre, madeirense natural de Calheta, falleció en diciembre del año pasado. «Él vivió entre los 10 y los 14 años en Madeira pero nunca más volvió», cuenta José Francisco, quien nunca ha visitado la tierra de su papá y de sus abuelos, pero se expresa en correcto portugués, fruto del curso de Lengua y Cultura Portuguesa que hizo en el centro luso de Puerto Ordaz. En casa se mantenían conectados con sus orígenes gracias a la señal de RTP Internacional, por eso asegura que quedaron aislados luego de que la empresa DirecTV cesara sus operaciones en Venezuela.

La escuela de ajedrez que dirige tiene su sede en el centro de libre escolaridad, San José Obrero, en la comunidad de El Triunfo, a donde llegan niños de otros sectores cercanos: Libertador, Brisas del Triunfo, El Triunfito. Unos se acercan caminando y otros en transporte público, aunque cada vez es más difícil trasladarse en carro en la zona debido a la escasez de gasolina. Pero la emoción de mover las piezas sobre el tablero cuadriculado se sobrepone a las dificultades.

De Sousa asegura que el trabajo ha dado sus frutos. En 2009 participaron en los Juegos Deportivos Nacionales Escolares de Ajedrez y en 2013 en el Campeonato Nacional Infantil de Ajedrez Federado. Además, organizaron los Juegos Deportivos Municipales Escolares «Claret 2012». En 2019 dos alumnos de la escuela viajaron al estado Miranda a competir, así como años atrás, los ajedrecistas de El Triunfo marcaron presencia en torneos realizados en Bolívar, Anzoátegui, Zulia, Mérida y Carabobo.

Entre septiembre de 2019 y febrero de 2020 tuvo lugar el primer curso de ajedrez y recreación comunitario, avalado por la Avec, y en el que participaron 15 jóvenes y adultos. De Sousa espera repetir la experiencia en el próximo mes de septiembre. Apoyo para logística, premiaciones, uniformes y becas para alumnos destacados son algunas de las formas de ayudar a esta asociación civil sin fines de lucro.

El idioma portugués, una oportunidad

En la casa de Gorette Lopes, como en la de muchas familias lusas, los adultos hablaban portugués pero los pequeños respondían en castellano. Sin embargo, lo que aprendió en el hogar y los conocimientos que fue adquiriendo después por cuenta propia, le permitieron, hace 4 años, aceptar el desafío de impartir clases del idioma de Camões.

Lopes, quien se graduó de docente en la UPEL en 2003, enseña inglés y portugués a los alumnos de cuarto y quinto año de la U.E. Bolivariana Antonio María Claret en Los Manacales a media hora del sector El Triunfo, donde vive hace 35 años.

La de portugués es una de las aulas más concurridas pues muchos jóvenes ven en ella una oportunidad para aprender el idioma y emigrar a Brasil. «A los alumnos les gusta porque dicen que tiene similitudes con el español y les parece más fácil que la lengua inglesa. Les enseño un portugués básico, pero que les permite comunicarse y buscar un trabajo en el país vecino, lo que se ha convertido en la aspiración de muchos», cuenta Lopes, hija de José Lopes Coelho, quien falleció en 2002 y Conceição Rodrigues, ambos madeirenses, naturales dos Canhas, Ponta de Sol.

«Mi papá compró un terreno en el municipio Casacoima y se dedicó a la siembra. Toda mi familia se radicó aquí, mis hermanos se casaron y ya tienen hijos. Y mis abuelos paternos fallecieron en Venezuela.Mi mamá llegó en el año 61 y desde eso entonces ha ido dos veces a Madeira. Crecimos con las tradiciones lusas, sobre todo en lo que respecta a la comida. Actualmente algunas se mantienen y otras no. Ya no sabemos lo que es bacalao».

Tanto Gorette como José Francisco insisten en ser multiplicadores de lo bueno y seguir avanzando. Ese es el mensaje que transmiten a sus alumnos. «Yo les digo a ellos que quizás no todos vayan a la universidad, pero en la labor que realicen deben ser buenos, que se ganen la vida sin dañar al otro, ayudando al prójimo, que sean honestos», dice Lopes, quien hace trabajo social con los claretianos y da clases en el Instituto Radiofónico Fe y Alegría. De Sousa agrega que es un desafío educar en valores en un entorno donde imperan los antivalores y la corrupción.

Como en el resto de Venezuela, en el Delta, la escasez también obliga a cambiar las estrategias y las rutinas. Solo hay gasolina para los vehículos oficiales, las familias pueden esperar hasta tres meses por una bombona de gas y, en ocasiones, la bolsa de comida llega cada dos meses, sin alimentos básicos como la proteína, la leche o el aceite.

La semana pasada en la casa de Gorette cocinaron una parte del almuerzo en una hornilla eléctrica y la otra parte a leña. Por la falta de gas muchos van a los ríos a diario en busca de troncos. Delta Amacuro lidia también con la contaminación de sus aguas y con las exploraciones y explotación del Arco Minero que ponen en riesgo a la Sierra de Imataca, pulmón vegetal no solo de Venezuela sino de la humanidad.

No hay comentarios

Leave a Reply