Lusovenezolanos votaron en contra del fantasma del socialismo

Lusovenezolanos votaron en contra del fantasma del socialismo

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Los que regresaron a Portugal recientemente quieren hacer sentir su presencia por la fuerza de sus votos y sufragaron teniendo muy presente la situación del país que dejaron hace poco.

Delia Meneses

Los lusodescendientes y nativos que regresaron a Portugal en los últimos meses coinciden en la importancia de hacer sentir su presencia en las urnas, que los políticos se acuerden de ellos y que los tomen en cuenta, no solo por sus requerimientos, sino por la fuerza e influencia de sus votos.

Con esta premisa en mente fueron muchos los que, antes o después de sus jornadas de trabajo, acudieron a los centros de votación este domingo, para expresar su opinión en las elecciones del Parlamento Europeo, un proceso que en Portugal estuvo marcado por el mayor interés en acudir a las playas que a las urnas.

No fue así en el resto de Europa donde la participación de los votantes rozó el 51% y fue la más alta en los últimos 20 años. En Portugal, la abstención récord fue la gran protagonista de los comicios con casi el 70% (69,24%). En Madeira, 61,83% de los ciudadanos inscritos optaron por no ejercer su derecho al voto. La abstención fue elevada, sin embargo inferior a la registrada en las anteriores elecciones europeas de 2014 (66,14%).

Los lusovenezolanos que se han concentrado en mayor medida en la Región Autónoma de Madeira y en ciudades del Norte de Portugal como Espinho, donde incluso hay un centro social venezolano, además de sus costumbres, su inventiva y capacidad emprendedora,  trajeron también su larga tradición de experiencia de voto

Es por eso que muchos se levantaron temprano para sufragar como Luis Oliveira y María Ferreira, una pareja de septuagenarios que llegó a Madeira hace tres meses. «Fue rápido, no había cola, apenas nos tomó dos minutos. En Venezuela durante más de 30 años, siempre voté, excepto en las dos últimas elecciones, cuando ya las condiciones no estaban dadas para ejercer este derecho. Aquí también participo porque solo tiene autoridad para criticar a los políticos el que vota».

El tener el cartón de ciudadano actualizado les dio automáticamente a los lusovenezolanos el derecho a votar y muchos lo hicieron como Roberto Correia, quien tiene seis meses en la isla. “No pedimos preferencias, yo nunca las tuve, solo ser tratados como iguales, con los mismos derechos que los locales. Pedir que las cosas se hagan en orden y con eficiencia. Y si queremos esto también debemos cumplir con nuestro deberes electorales».

Antonio dos Ramos cree que los venezolanos tienen cultura de voto y sienten la necesidad de expresar su opinión. Aunque el domingo le tocaba trabajar, este lusodescendiente fue a votar cuando terminó su jornada en el hotel donde labora desde hace mes y medio.»Venimos de un país que nos secuestró sistemáticamente nuestro derecho a elegir y no podemos dejar que Europa gire de nuevo a las corrientes populistas izquierdistas y comunistas de las que venimos huyendo. El voto es una herramienta que usada en conjunto y defendiéndola genera cambios», comenta Dos Ramos quien sufragó en São Martinho junto a su abuela de 81 años. «Coordiné con un amigo que nos facilitó el transporte para llevar a mi abuela hasta el centro de votación», agregó.

Muchos lusodescendientes coinciden en que se necesitan ideas nuevas, pensamientos frescos, orientados hacia el futuro, «dejar los viejos vicios y alejarnos de la izquierda. Para mí la mejor opción es votar a favor del liberalismo, en defensa de la propiedad privada y las libertades del individuo, lejos del papá gobierno y el populismo socialista. La Iniciativa Liberal es un partido nuevo pero importante, pro liberalismo de centro derecha, esa fue mi elección», comentó Daniela Gómes, quien llegó a Lisboa hace un año.

Gómes lamenta que Portugal haya quedado en un embarazoso Top 4 de los más abstencionistas entre los 28 Estados Miembros, pues eso demuestra falta de civismo de los electores. «Nunca antes fue tan importante reforzar la idea de Europa y de la integración europea. En Venezuela hacíamos largas colas para votar, lo hacíamos en un sistema plagado de trampas y aún así ejercíamos nuestro derecho al sufragio. Aquí la experiencia de elegir por primera vez fue emocionante. Es un proceso sencillo, un voto manual, y sabemos que la opinión de cada ciudadano es respetada. Lástima que muchos portugueses no valoren este derecho».

En los grupos de WhatsApp y Facebook que congregan a venezolanos residenciados en Portugal se hicieron llamados a no votar a ciegas y a alejarse de los radicalismos.

«No me gustan los extremos que a veces se aproximan y se tocan. Abogo por la democracia sin extremos. Los que votamos en las elecciones para el Parlamento Europeo lo hicimos teniendo presente la situación del país que dejamos hace poco. Y con la intención de ayudar a que Portugal no se convierta en otra Venezuela», dijo Carlos Nascimento.

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