Madeira se enriquece con tradiciones foráneas

Madeira se enriquece con tradiciones foráneas

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Los que han escogido la isla para reconstruir sus vidas se organizan en asociaciones para preservar y compartir su identidad cultural

Delia Meneses

Brasileros, guineanos, angolanos, mozambicanos, luso-venezolanos, venezolanos, rusos, ucranianos, chinos, romenos son algunas de las comunidades que, en los últimos años, escogieron la isla de Madeira como destino para rehacer sus vidas. La mayoría dejó su tierra natal por condiciones sociales y económicas adversas y admiten que en la Región Autónoma se han integrado sin mayores traumas. Agradecen haber encontrado un lugar tranquilo y gente amable pero algunas veces sufren las consecuencias de los prejuicios que, aseguran, solo se combaten si se promueve un diálogo intercultural.

Organizarse es otra forma de ganar una interacción armónica. Es por ello que varias de estas comunidades de inmigrantes han creado asociaciones para apoyarse, preservar sus tradiciones y reforzar su presencia en la isla. Así surgieron la Asociación Cultural y Recreativa de los Africanos en Madeira (Acram), la Asociación de la Comunidad de Inmigrantes Venezolanos en Madeira (Venecom), la Asociación Diáspora Lusa, la Arco Angolana, Onda Rusa, el Centro Ruso de Cultura y Formación de Pushkin, la Asociación Presencia Femenina, entre otras. Los brasileros, a pesar de tener una de las comunidades más numerosas en la isla de Madeira, no han logrado crear una organización que los agrupe.

Mario Silva es el vice consul de las comunidades angolanas en Lisboa y el pasado domingo participó en el Día de la Diversidad Cultural, un evento que tuvo lugar en el Jardín Municipal de Funchal, organizado por el Centro de las Comunidades Madeirenses. Ese día compartieron una muestra de la danza tradicional angolana como una forma de recordar su cultura y compartirla con los madeirenses.

«Juntarnos e intercambiar experiencias es clave para promover la integración entre los pueblos. Muchos de nosotros huimos de nuestras casas, pero aquello que no pudimos hacer en nuestra tierra lo estamos haciendo aquí en Portugal», cuenta Silva, quien contabiliza la presencia de unos 49 mil angolanos en todo Portugal. Según los registros consulares 25 mil viven en Lisboa y en Madeira la presencia es muy tímida pues solo hay 35 inscritos en la sede consular.

«Así como los madeirenses llevaron su cultura a la provincia angolana de Huila en Lubango también nosotros queremos integrarnos más. Lo más importante es el apoyo a nivel laboral, pues una ocupación digna aleja a los angolanos de los actos delictivos. Los que llegan aquí acaban por convertirse en hijos de Madeira», asegura.

Y como un gesto que refleja ese deseo de integración el consulado angolano entregó varios libros a la Universidad de Madeira para la creación de una sala de literatura africana, con autores de los países de habla portuguesa.

No hay cifras oficiales que precisen el número de portugueses y lusodescendientes que han regresado a Madeira provenientes de Venezuela en los últimos años. Las estadísticas más conservadoras hablan de 4.500 y las más abultadas ubican el número en más de 7 mil. Solo en lo que va de 2019 la isla ya recibió entre 400 a 500 lusovenezolanos.

Ana Cristina Monteiro, quien está al frente de Venecom, explica que Madeira creció de la exportación de su cultura pero, en este momento, ya no es solo una tierra de emigrantes sino de inmigrantes. «Los madeirenses siempre supieron integrarse muy bien en los destinos que escogieron como segunda casa, ahora, a la isla le toca ser ejemplo de acogimiento e integración. Para esto es clave que cada comunidad muestre lo que hace y lo que tiene pues a través de su cultura y sus tradiciones podemos conocer a la gente. Para aceptarnos y respetarnos primero tenemos que conocernos, saber qué nos caracteriza, nuestra idiosincracia, pues esto evita confrontaciones».

Iryna Goncharova es ucraniana pero vive en la Región Autónoma hace 16 años. Tiene dos hijas: una nació en Ucrania y la otra en Madeira, donde calcula que residen más de mil ucranianos. Participó en el evento intercultural como una forma de promover sus raíces. «Me interesa que mis hijas no pierdan la conexión con mi país de origen. Hoy vamos a presentar una danza tradicional y una muestra gastronómica. Madeira es un lugar que ofrece posibilidades para el futuro, siempre que seamos flexibles y tengamos capacidad de adaptación y deseos de emprender. Una amiga abrió una tienda con productos de Ucrania, otra es profesora de danza, mi esposo es pintor. Creemos que esta isla es un paraíso y aunque las cosas en nuestro país han mejorado ya no queremos regresar».

Elena, quien nació en Rusia, recuerda que la asociación Rusa en Madeira ofrece la posibilidad, no solo de que esa comunidad aprenda portugués, sino de que los portugueses puedan aprendar ruso, “es un enriquecimiento mutuo, son oportunidades que se abren”.

Crear espacios de encuentro

Jorge Carvalho, quien está al frente del Centro de las Comunidades Madeirenses y Migraciones, participó en el evento de la Diversidad Cultural, para acercarse a los miembros de las comunidades y conocer sus experiencias de integración.

«En la Región se encuentran ciudadanos de diferentes comunidades. Sabemos que esa integración ha ocurrido con gran normalidad pero siempre es importante tener espacios donde podemos demostrar esa misma interconexión y beneficiarnos de las particularidades de cada cultura».

A su juicio, el regreso de los coterráneos provenientes de Venezuela es una plusvalía para la isla porque promueve este tipo de iniciativas que de otra forma no tendríamos. «Estamos hablando de madeirenses o lusodescendientes que crecieron en una cultura diferente, latinoamericana, y hoy tienen la posibilidad de integrarse a la cultura madeirense. Pero también tienen la oportunidad de mostrar las tradiciones del país donde vivían permitiendo así esta fusión de culturas, saberes y expresiones».

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