La imagen de esta semana muestra a Manuel de Oliveira Gomes, quien nació en Lisboa, el 14 de enero de 1863 y falleció en la misma ciudad el 17 de diciembre de 1929. Fue un militar y político portugués. Fue el décimo presidente de la República Portuguesa y el segundo de la Dictadura Nacional.

En el ámbito militar, se destacó en las campañas de pacificación de las colonias, en África y en India, también en la Primera Guerra Mundial. El 15 de febrero de 1919, fue hecho Gran Oficial de la Orden Militar de Avis; al año siguiente, se convirtió en Gran Oficial de la Orden Militar de la Torre, Espada, Valor, Lealtad y Mérito y el 5 de octubre de 1921, fue elevado a la Gran Cruz de la Orden Militar de Avis.

En el ámbito político, fue el líder que la derecha conservadora encontró para liderar la Revolución del 28 de mayo de 1926. Inició en Braga, luego de la muerte del General Alves Roçadas, que debió haber sido su jefe. En un inicio no asumió el poder, debido a que fue confiado en José Mendes Cabeçeadas, cabecilla del movimiento en la capital. Gracias a que los revolucionarios decían que la actitud de este era un poco floja, Gomes da Costa vio, luego de muchas reuniones en el Cuartel General de Sacavém, alcanzar el poder luego del golpe de estado del 17 de junio de 1926.

Mientras tanto, su gobierno no duró mucho más que el de Mendes Cabeçeadas. El 9 de julio de ese mismo año, aconteció una nueva contra – revolución, liderada por el General Óscar Carmona, que tumbó a Gomes da Costa, de quien se dice era incapaz de llevar el gobierno. Carmona, quien ahora era presidente, envió para el exilio en las Islas Azores a De Oliveira.

Luego de eso, ejerció algunas funciones de naturaleza política. Sin embargo, no tenían peso y era solamente protocolo. En septiembre de 1927, volvió al continente, donde falleció en condiciones miserables, solo y pobre. Para ese momento, ya estaba desligado totalmente del poder.

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