En la Avenida Panteón tuvo una sastrería por más de 20 años

La colonia portuguesa en Venezuela es conocida por ser una clase trabajadora y que ayudó durante el Siglo XX a sacar adelante un país, tras una férrea dictadura. También se les conoce por ser comerciantes, especialmente en el ramo de las panaderías, restaurantes, abastos, supermercados, entre muchos otros. Sin embargo, hay un ramo de actividad al que se dedicaron muchos lusitanos: La sastrería.


Uno de ellos fue Manuel Maya, quien nació el 11 de febrero de 1918, en Nogueira da Regedoura, localidad ubicada en Santa María da Feira, en el Distrito de Aveiro. Llegó a Venezuela en 1951, cuando el presidente era Marcos Pérez Jiménez, residenciándose en el sector del Mercado de las Flores, en San José de Cotiza, y mudándose más tarde al Edificio Mirador, en el sector del mismo nombre.

La historia de esta semana es contada por Jaime Rocha, nieto de Manuel Maya, pues este lusitano falleció el 2 de mayo de 1992. “Quise contar estar la historia de mi abuelo para hacerle un homenaje a su vida”, contó.

Manuel se casó con Aurora Pereira, con quien tuvo nueve hijos. “Dos de ellos murieron siendo apenas unos niños, por el tema de las enfermedades. Los otros siete fueron José, Joaquín, Antonio, María, Ana, Fernando y Manuel. Ellos vivieron en Venezuela; solo Manuel (hijo) volvió a Portugal. Dos de ellos ya murieron, una a raíz del terremoto de 1967. Actualmente están vivos Ana, María, Antonio y Manuel”, comentó.

Se radicó, como muchos de sus paisanos, en la parroquia La Candelaria, en el centro de Caracas. “Yo me crié con mis abuelos, quienes vivían a media cuadra de mi casa. Él tenía la sastrería en la esquina de Mirador, ahí en la Avenida Panteón. Nosotros vivíamos de Esmeralda a Mirador y ellos vivían de Mirador a Avilanes. Mi papá tenía su negocio, un restaurant, al lado de la sastrería. También vivía por ahí otro tío y era algo muy familiar en la cuadra. Antes de eso, laboró con otros sastres y después, tuvo una sastrería en la esquina de Chimborazo”, dijo.

Casi siempre se dedicó al comercio y con eso, echó para delante a su familia. “Él tuvo la sastrería en Mirador durante más de 20 años y en la tarde, los portugueses de la zona, ya sea comerciantes o residentes, se reunían ahí para jugar dominó. El local era famoso por eso. Hoy en día, ahí hay una cerrajería. Después que mi abuelo envejece, fue perdiendo las habilidades producto de la edad y decidió vender la sastrería, cosa de la cual se arrepintió luego. Inclusive se deprimió. Pienso que no debió vender la sastrería ya que era un punto de encuentro para los amigos”, explicó.

Incluso, fue socio fundador del Centro Portugués y hasta creó un equipo de fútbol. “Fueron dos equipos que se patrocinaron desde la sastrería y tu vas al Centro Portugués y ves el nombre de mi abuelo en las placas de los fundadores”, añadió.

El padre de Rocha siempre fue vecino de su suegro. “El negocio de mi papá era una fuente de soda – restaurante que se llamaba Deportivo Caracas y estaba al lado de la sastrería. Ahí mi papá conoció a mi abuelo y por ende, a mi mamá. Actualmente, mi padre ya está retirado. De mi parte, yo no trabajé con ninguno de ellos. Lo que hacía era guardar mi bicicleta en la sastrería”, apuntó.

Su padre y su abuelo se convirtieron en grandes amigos. “El mejor amigo de mi papá era mi abuelo. Más allá de ser una amistad entre suegro y yerno, era una relación de amigos. Inclusive, mi papá lo veía como su papá porque el llego muy joven de Portugal. Sumado a eso, nosotros los domingos salíamos con ellos, nos íbamos de día de campo, entre otras cosas”, relató.

Los progenitores de Rocha se conocieron en su lugar de trabajo. “Se conocían desde hace mucho y mis papás se conocieron y se enamoraron. Sabes que en aquel entonces, las visitas de los novios eran en la casa y bajo la supervisión de alguien. Se vio con agrado porque era portugués y ya había una amistad previa”, contó.

La relación entre Jaime Rocha y sus abuelos era muy estrecha, tanto así que fueron una figura paternal para él. “Ellos fueron como mis papás y a mi mamá siempre la vi como una amiga o una hermana mayor, porque cuando mis padres se casaron eran muy jóvenes, tenían 21 años. Yo iba mucho a casa de mi abuela, quien recibía la ayuda de mi mamá en los quehaceres de la casa”, dijo.

Maya viajaba constantemente a su tierra. “Él siempre mantuvo su propiedad en Portugal. La casa de mis abuelos todavía existe, está cerrada. Ellos se iban para allá en el verano, estaban tres o cuatro meses. Después volvían”, señaló.

Egresado como Bachiller del Colegio Fray Luis de León y TSU en Administración del Instituto Universitario de Tecnología Venezuela. Actualmente cursa el décimo trimestre de Comunicación Social en la Universidad Católica Santa Rosa, siendo coordinador de fútbol del portal informativo “Pantalla Deportiva”. Fue conductor del programa “La Grada” en TNO Radio y formó parte del staff de la web “Huella Deportiva”. Forma parte del equipo de periodistas del CORREIO da Venezuela desde agosto de 2014. Se declara un apasionado por los deportes; gusto que alterna con el cine, el teatro, la música y la lectura, entre otras cosas.

NO COMMENTS

Leave a Reply