“El médico venezolano es bien visto porque no se fija en la...

“El médico venezolano es bien visto porque no se fija en la pantalla de un computador”

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Autoridades portuguesas anunciaron que en enero se abrirá el proceso administrativo de equivalencias académicas, lo que beneficiará a unos 150 médicos lusovenezolanos que han intentado emigrar para ejercer su profesión en el país ibérico

Delia Meneses 

Egresada de la Escuela Razetti de la UCV, después que se graduó, Cristina de Cámara, hija de madeirenses, ejerció la medicina en el Domingo Luciani en El Llanito y estuvo un año en el Internado de ese hospital.Cree que ser médico es un privilegio, una labor de sacrificio que deja recompensa. “Le entregamos parte de nosotros a los demás. Y en medio de todo lo malo, sobra quien te agradece. El médico venezolano es bien visto porque no se fija en la pantalla de un computador, se fija en los aspectos semiológicos, en los síntomas, vemos el aspecto físico y psicológico del paciente.  Pero en ocasiones tenemos que hacer de camillero”, relata De Cámara.

La lusovenezolana asegura que la red pública de salud enfrenta a los médicos a situaciones retadoras. Lo más difícil es lidiar con la falta de insumos, la ausencia de sangre para hacer transfusiones, los equipos dañados. Trabajar en medio de estas limitaciones hace que las capacidades clínicas del médico venezolano sean superiores, “el volumen tan alto de pacientes atendidos te da ventajas”.

Pero al mismo tiempo la precariedad ha hecho muy difícil el ejercicio de la profesión. “Trabajamos con las uñas y eso nos pone en otro contexto. Los docentes que nos formaban se han ido porque no tienen las condiciones mínimas para vivir. Y lo otro es que careces de los insumos para aprender. En mi primer año de educación solo había dos cadáveres para más de 500 alumnos de Anatomía. En algunas guardias en el Domingo Luciani solo contábamos con una ampolla de adrenalina para cuatro servicios: Medicina Interna, Obstetricia, Pediatría y Cirugía. Además, lo que ganas no te alcanza ni para comprar los alimentos básicos”.

Marina Abreu, otra hija de madeirenses, es pediatra con dos especialidades y trabaja en el Hospital de Niños JM de los Ríos, donde ha tenido un entrenamiento constante. Trata de ponerse en los zapatos de sus pacientes. “Aquí o te vuelves más humano o pereces en el intento”. Asegura que estar en un centro como el JM de los Ríos sigue siendo un honor, pues es una de las escuelas pediátricas más importantes de Latinoamérica. “Pero si solo trabajas en la red pública no puedes subsistir por los bajos sueldos”. De allí que el año que viene Abreu tiene planes de intentar ejercer en Portugal.

Venezuela prácticamente forma profesionales para exportar, argumenta De Cámara y agrega que de unos 360 médicos egresados de su promoción, la mitad se fue a Argentina, Chile, Ecuador y Perú. “Los médicos recién egresados tenemos entre 23 y 25 años, somos muy jóvenes y hemos crecido en este gobierno, no tenemos otra referencia y muchos creen que no hay ningún rayo de esperanza. Yo me fui a España para hacer la gestión de homologar mi título de Médico General. “Es mucho más fácil que en Portugal. Solamente vas al Ministerio de Educación Universitaria, pagas una tasa de 80 euros, entregas los papeles y te dan la homologación directa, sin necesidad de realizar otro examen, pero debo esperar entre 10 a 12 meses”.

Mientras aguarda por este trámite, Cristina está en Lisboa con su hermana y trabaja en una oficina como analista de contenido web en Accenture Portugal. “Me veo forzada a trabajar en una cosa que no tiene nada que ver con mi carrera, como tantos otros que están empleados en cafés o en bares haciendo de mesoneros y son médicos de Venezuela”.

Según las estadísticas de la Asociación de Médicos Luso-venezolanos (Asomeluve), unos 150 galenos criollos han intentado emigrar para ejercer su carrera en Portugal, sin éxito. Las gestiones administrativas para reconocer las credenciales de los profesionales extranjeros están paradas desde hace casi dos años porque se están revisando los criterios de aceptación. Recientemente, las autoridades lusas anunciaron que en el mes de enero de 2019 se abrirán nuevamente estos procesos de equivalencias académicas, lo que beneficiará a los médicos lusodescendientes que buscan ejercer en el país ibérico.

Solo en la isla de Madeira, a finales de octubre, existían 48 pedidos de equivalencias académicas por parte de emigrantes que regresaron a la región autónoma. De ese número 15 están relacionados con la Medicina, de los cuales 5 pertenecen al área de Odontología.

“Me encantaría trabajar en Portugal porque es el país donde nació mi familia, donde vive parte de ella y yo tengo nacionalidad portuguesa. Pero es muy complicado, toma mucho tiempo y dinero, por lo que me vi forzada a realizar la gestión en España. Salir de tu país y no trabajar en tu carrera por mucho tiempo no está bien”, comenta De Cámara.

En la Universidad de Lisboa, donde Cristina averiguó para realizar la equivalencia, exigen realizar 5 procesos: la entrega de papeles, la presentación de un examen de portugués, luego un examen teórico de medicina, después un exámen práctico y finalmente elaborar un trabajo o tesis de grado, además de  pagar una tasa de 500 euros que debe ser cancelada en el momento en que se entregan los documentos. “Esto es solo para hacer la equivalencia de mi título de Medicina General. Es un proceso largo y costoso y nadie te asegura que será exitoso, pues si no pasas algún exámen no te equivalen la carrera”, explica De Cámara, quien considera que esa situación debería replantearse y revaluarse no solo en Portugal sino en todos los países de la Unión Europea.

El cirujano especialista en Otorrinolaringólogía, Aderito de Sousa, presidente de Asomeluve, donde están afiliados 300 galenos con raíces lusas, explica que de los médicos lusovenezolanos que se han ido recientemente a Portugal ninguno está ejerciendo su carrera. Y hay médicos especialistas con posgrados, que emigraron hace más de diez años, trabajando como médicos generales, también los hay desempeñándose como paramédicos o manejando una ambulancia. “Recientemente hay casos dramáticos de profesionales de la medicina trabajando en panaderías, un neumonólogo recogiendo duraznos, un cardiólogo pediatra y un hematólogo trabajando en cafeterías, cuando por ejemplo la isla de Madeira carece de especialistas en Hematología y en Cardiología Pediátrica.

“Además, no se le puede pedir a un profesional con formación especializada, com posgrados y doctorado que actúe como médico general. Eso no ocurre en ningún país del mundo. Y es paradójico que ocurra en Portugal, un país que tiene déficit de médicos en todas las especialidades, se estima que faltarían entre 4 mil a 5 mil especialistas. 30% de los que se gradúan en Portugal buscan desarrollarse profesionalmente en Inglaterra, Alemania o Francia, donde son mejor remunerados. Las consecuencias las pagan los pacientes que integran largas listas de espera cuando se trata de un cirugía electiva. Una persona puede esperar de seis meses a tres años por una operación de hemorroides y la medicina privada es muy costosa”, precisa Aderito.

De Sousa propone que hay casos de equivalencias académicas y homologaciones que deben ser tratados con mayor flexibilidad porque dentro de esa migración hay médicos con altas cualificaciones, profesores, investigadores, que hicieron cursos de formación superior en países como Estados Unidos y Alemania y que serían de gran ayuda para el sistema de salud portugués.

De los 28.563 médicos que, a finales de 2017, trabajaban en el Servicio Nacional de Salud de Portugal, 1828 (6,4%) eran extranjeros y la mayoría (55%) provenientes de países ajenos a la Unión Europea. Actualmente hay 87 médicos cubanos en el servicio público, debido a protocolos firmados entre Lisboa y La Habana, que le habrían costado 12 millones de euros al Estado. El número de médicos venezolanos en Portugal ha aumentado desde 2012 cuando había 13 en el sistema público. En 2017 eran 23, según cifras publicadas por el periódico Público.

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