«Mientras mejor esté Venezuela, mejor va a estar Madeira»

«Mientras mejor esté Venezuela, mejor va a estar Madeira»

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Según Rui Abreu, Director de las Comunidades Madeirenses, 1.600 niños y jóvenes lusovenezolanos se incorporaron al sistema escolar y más de 7.500 retornados han sido integrados al sistema sanitario regional, un desafío que compite con la urgencia de generar nuevos empleos

Julio Materano

Formado como abogado, el exparlamentario Rui Abreu no solo ha encabezado el buró político del partido de gobierno de Madeira, también probó de las mieles de la Asamblea Regional, donde el PSD, su casa política, encarna el señorío de una región que ha estado en manos de los social demócratas desde hace más de cuatro décadas.

Este año, su rumbo en Funchal toma un nuevo curso, uno de grandes proporciones en el terreno de la geopolítica insular, con el que Abreu aspira capitalizar grandes inversiones para potenciar lo «hecho en casa» de la mano de la comunidad madeirense diseminada en todo el mundo. Se trata de un reto que aspira materializar desde la Dirección Regional de las Comunidades y Cooperación Externa, la trinchera por la que abdicó su segundo período en el hemiciclo y desde donde vislumbra a una comunidad lusovenezolana cargada de gran potencialidad económica, que cataliza, desde hace unos años, una dinámica económica favorable para la isla.

Ganado a la idea de potenciar la economía regional, Abreu, quien fue oficializado en diciembre como director de las Comunidades, un cargo de peso dentro de un gobierno que busca revitalizar su parque empresarial, ve en los portugueses retornados de Venezuela un camino de compromiso y capacidad para emprender, una fórmula clave para quienes deciden abrir su propio negocio en el archipiélago.

«El regreso de muchos madeirenses venidos de Venezuela crea dificultades y representa, obviamente, retos en algunas áreas como salud, educación y seguridad social. No se puede negar. Pero también tiene importantes beneficios para una región que, de no ser por los lusovenezolanos que regresan, tendría una importante carencia de mano de obra. De modo que la llegada de la comunidad ha significado, en muchas zonas de Madeira, la reactivación de nuestra economía», declara desde su despacho en el Palacio de Gobierno Regional y reitera, una vez más, el espíritu de trabajo de quienes se insertan en la dinámica regional.

Abreu no solo se estaciona en la dimensión económica de un fenómeno migratorio que registró su mayor pico en 2018, también se pasea por otros escenarios, que mutan muchos aspectos de la vida pública en Madeira. Y esboza con datos oficiales, el dividendo demográfico que ha dejado el arribo de venezolanos, con nacionalidad portuguesa, a la isla. De 9.000 portugueses que, asegura el Gobierno regional han ingresado en la última década, 1.600 niños y jóvenes fueron integrados al sistema de educación, lo que, en términos prácticos, ha evitado el cierre de centros educativos.

En zonas como Ribeira Brava y Porto Moniz la llegada de los criollos es evidente y se palpa a primera hora de la mañana cuando todos se conglomeran en los predios de la escuela municipal . Según declaraciones de la Secretaria Regional de Educación, en el año lectivo 2016-2017 se integraron en los establecimientos de enseñaza de Madeira 197 alumnos provenientes de Venezuela. Para el año 2017-2018 se matricularon 100 nuevos estudiantes. Para el siguiente período académico el sistema de enseñanza de Madeira había absorbido 670 niños venezolanos. Para el primer trimestre de 2019 esa cifra asciende a 1.400 jóvenes, según datos oficiales. En 2020 suman más de 1.600, reitera el portavoz de las Comunidades.

En Portugal los niños llegan a un sistema educativo que les provee desayunos, meriendas y almuerzos que responden a las necesidades nutricionales. En el área de salud, el reto que plantea la comunidad es igual de importante, pues, según Abreu, más de 7.500 lusovenezolanos han sido integrados al sistema sanitario regional, un desafío que compite con la urgencia de generar nuevos empleos para quienes tienen edad de trabajar.

«Las empresas madeirenses pueden internacionalizarse todavía más y aumentar el volumen de negocios con buenas relaciones comerciales. Tenemos un gran potencial de consumidores de productos de Madeira en todo el mundo», dice.

Lo que tal vez no sea aún un punto a favor de la región es la huida del bono demográfico, la mano de obra local que deja a los campos huérfanos y frustra toda posibilidad de recuperar un sector que otrora fue el más pujante de Portugal. A ello se le suman las trabas burocráticas que incapacitan quienes llegan con grados académicos de Venezuela, para ejercer en la península ibérica.

En torno a ello, el director de las comunidades asegura que la presión del Gobierno de Miguel Albuquerque propició la alteración del marco jurídico nacional, con lo cual se logró un reglamento (43/2020), que entró en vigencia en febrero pasado, para flexibilizar los requisitos para la solicitud de reconocimientos académicos en las instituciones de educación superior. «En primer lugar ya se pueden entregar los documentos en español. Ya no se requiere traducción para el caso concreto de los venezolanos. Y en segundo lugar, los alumnos provenientes de países con dificultades pueden ser dispensados de presentar documentos, lo que incluye, obviamente, a Venezuela».

Aunque el decreto no se refiere expresamente a Venezuela como un territorio con  dificultades extraordinarias, Abreu cree que los profesionales, especialmente los médicos, podrían ampararse en ese reglamento. «Cuando una persona solicita el reconocimiento de su grado académico, hay una comisión nacional de reconocimiento». Asegura que no es una competencia de Madeira, es una competencia nacional, por lo que el Gobierno de Miguel Albuquerque apenas ha podido dar cuenta de la realidad de la isla, a donde regresan los hijos y nietos de portugueses hechos médicos.

«La tramitación es un proceso largo, a través de ese decreto es un proceso evolutivo no está totalmente cerrado. Como ocurre en todo el mundo, puede haber una desconfianza en torno a los cursos de otros países, es normal. Y algunos no consiguen documentar su curso académico en su país de origen».

En cuanto a la medida tomada por el gobierno venezolano en contra de la aerolínea TAP, asegura que es una decisión incomprensible, de extrema importancia para Madeira. «La medida afecta de forma significativa la vida personal, económica y empresarial de nuestros coetáneos en Venezuela. La preocupación regional y del Gobierno de la República es intensificar los contactos diplomáticos para que la cuestión sea rápidamente resuelta. «Mientras mejor esté Venezuela, mejor va a estar Madeira», dice. Su paso por Venezuela no fue fortuito, ha visitado la nación más de 20 veces. La última ocasión en la que estuvo fue en 2017. «Conozco bien a Venezuela. Y admiro a su gente por su espíritu, su voluntad de trabajar».

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