Con 40 años de haber llegado a Venezuela, Benvinda comenta que “donde tengamos agua y comer es nuestra tierra”

Andreina De Abreu
dosreis.andreina@gmail.com

Desde pequeña trabajó en su casa. Hacer la comida, lavar la ropa y encargarse de algunas de las tareas del hogar fueron las responsabilidades de Benvinda Teixeira. Natural de Ponta do Sol, Teixeira nació el 17 de marzo de 1928.

Con una familia de doce hermanos, recuerda que cuatro de ellos, los mayores, fallecieron a temprana edad producto de meningitis, fiebre tifoidea y tuberculosis. Uno de los hermanos nació muerto y Teixeira asegura que esa muerte fue una de las que más le costó superar a su madre, María Do Monte Teixeira.

De su infancia recuerda ir a la riveira a lavar ropa. “Íbamos de mañana y regresábamos en la tarde a la casa”, comentó. A las prendas le echaban jabón azul y las dejaban reposar sobre el pasto o encima de una piedra para que se blanquearan.

“Nos sentábamos en casa a bordar”, así comenta cómo ganaba dinero. Diariamente caminaba hasta la fuente a buscar agua para cocinar la comida. A los 21 años contrajo matrimonio con Quintino Gonçalves, que tenía para la época 24 años.

Su esposo embarcó a Brasil. Una vez allí, un amigo conocido le mandó a buscar para que se fuera hasta Curaçao. Teixeira fue a su encuentro y llegó a la isla el 3 de junio de 1953, desembarcando del barco “Origa”. La misma fecha de su llegada, había arribado también la imagen de Nuestra Señora de Fátima que fue bendecida en la Iglesia al día siguiente.

En Curaçao su vida fue de casa: “Lavando, planchando y criando gallinas”, explicó Teixeira. Sus tres hijos nacieron en la isla. Quintino, el primero de los hermanos nació el 24 de agosto de 1954 y Luis, el segundo, el 1 de marzo de 1957. Manuel, el menor de los tres, vino al mundo el 17 de marzo de 1960, compartiendo la fecha del cumpleaños de su madre.

Un hecho curioso de esto es que Rosa, una de las hermanas menores de Teixeira, también nació el mismo día, 17 de marzo. La casualidad es que dos hermanas, el hijo de Teixeira y una nieta nacen la misma fecha, todos por parto natural.

Venezuela su nueva casa

Durante los 11 años que vivió en Curaçao, su esposo trabajó en una compañía. Para 1967 llegó a tierra venezolana, buscando una situación económica más estable. A las dos semanas de su llegada, ocurrió el terremoto en la ciudad de Caracas. Vivió en casa de su hermana y luego se mudó a casa de un primo.

Después, Teixeira y su familia se trasladaron hasta San Rafael de Onoto, cerca de Acarigua en el estado Portuguesa. Allí su esposo abrió un negocio en las Majaguas. Benvinda recuerda ser la única portuguesa residenciada en la zona para esa época. Luego de diez años de vivir allí, se mudó de nuevo a la ciudad capital.

Su esposo vendió su parte del negocio y compró una casa en Caracas, ciudad en la que falleció en el año de 1982. Sus tres hijos comenzaron a trabajar por su cuenta y se encuentran viviendo en Valencia.

Teixeira ha regresado a visitar su tierra en varias oportunidades. De los cuatro hermanos que están vivos, dos residen en Australia y los otros dos, incluyéndole a ella, viven en Venezuela.

La comida portuguesa la lleva en el corazón. “No hay comer como el de nuestra tierra”, comentó. Sopa de coives, caldeira y el pescado frito son algunos de los platillos que siempre prepara.

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