Misas de Aguinaldo criollas se instalan en Madeira con el Grupo Tradiciones

Misas de Aguinaldo criollas se instalan en Madeira con el Grupo Tradiciones

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Quienes asisten a sus actos, no pueden ocultar la emoción de escuchar el Padre Nuestro cantado con los acordes musicales del Pajarillo.

Foto: CORREIO da Venezuela

En la Isla de Madeira, dentro de la comunidad venezolana, existe un grupo de personas que año tras año anima las misas decembrinas con canciones típicas de la navidad criolla. El año 2015 no ha sido la excepción, ya que el Grupo Tradiciones ha llevado sus aguinaldos a diferentes localidades de la región insular a través de un cronograma de misas que han contado con gran receptividad.

Quienes asisten a una de las celebraciones litúrgicas animadas por el grupo, pueden disfrutar de aguinaldos muy bien ejecutados, no sólo en lo que se refiere a la parte vocal, sino también a la parte instrumental, porque acompañan sus maravillosas voces con cuatro, tambor, furruco, maracas, entre otros instrumentos venezolanos.

Todo comenzó por el año 1999 cuando Ana Paula Freitas llega a Madeira proveniente de Venezuela y asiste a una misa do parto, que es como se denominan en Madeira las misas de aguinaldo. La fundadora de la agrupación asegura que experimentó un sentimento muy extraño al darse cuenta que en las misas faltaba algo que la había acompañado durante su niñez y adolescencia, cuando residía en Venezuela. La luso venezolana salió llorando de misa y al llegar a casa sintió la necesidad de revivir sus costumbres venezolanas en la Isla de Maderia.

A pesar de que Freitas nació y creció en Venezuela, las costumbres madeirenses siempre fueron festejadas en su entorno familiar. Vivía al lado de la iglesia en su ciudad natal de La Victoria, estado Aragua, por lo que las misas de Aguinaldo formaban parte de su esencia. Una cosa lleva a la otra: si ella revivia las tradiciones madeirenses en Venezuela, ¿por qué no revivir las tradiciones venezolanas en Madeira? Fue así como comenzó a fraguar la idea de este proyecto que tardó tres años en consolidarse.

Para aquel entonces, Ana Paula era estudiante de la Universidad de Madeira, ya que se encontraba realizando la equivalencia de la licenciatura en Administración que había obtenido en tierras criollas. Comenzó haciendo contactos con compañeros de estudios, hasta que le indicaron que había un Padre muy receptivo en Cámara de Lobos: se trataba del Padre Francisco Caldeira. En simultáneo, cada vez que viajaba a Venezuela traía instrumentos musicales como parte de su equipaje.

El próximo reto era buscar músicos para armar el conjunto y decidió tocar la  puerta del Consulado de Venezuela en la isla para buscar información al respecto; fué entonces cuando entró en contacto con una persona que tocaba cuatro. El primer paso estaba dado: luego se corrió la voz y se fueron anexando más personas al proyecto.

Durante los tres primeiros años del grupo, la dirección fué ejercida por Ana Paula; luego, por motivos de salud, cedió la batuta a Conchita Dos Santos. A la nueva directora se le hizo más fácil el trayecto que aún les faltaba por recorrer: trabajaba en una iglesia y enseguida entró en conversaciones con el Padre Marco de la iglesia de Nazaré, en São Martinho, quien les abonó el camino. Pasados 12 años de ese gran sueño, hoy es una realidad.

Actualmente cuentan con 32 integrantes y un repertorio eclesiástico-navideño. Además, en su deseo de expansión, han ido introduciendo canciones venezolanas de otros géneros como el Alma LLanera. Han sido invitado a presentaciones públicas y privadas. Todas sus actuaciones en las iglesias y en los diferentes eventos son sin fines de lucro: ellos mismos costean sus traslados, ensayos, instrumentos y uniforme, que actualmente es un pantalón y camisa negra con una bufanda amarillo, azul y rojo, representando el tricolor de la Bandera venezolana.

Este grupo de jóvenes trabajadores y profesionales, que sintieron la necesidad de revivir en el mes de Diciembre el espíritu navideño venezolano con parrandas y aguinaldos, ya es una tradición en Madeira. Actualmente cuentan con un extenso repertorio y todo, según sus propias palabras, es “por amor a la camisola”. Las ùltimas semanas han llevado a cabo un gran número de presentaciones a lo largo y ancho de la Isla de Madeira, con canciones que llenan el alma, que evocan recuerdos y transportan sentimentalmente a los luso-venezolanos radicados en Madeira hasta tierras venezolanas. Y es que quienes asisten a sus actos, no pueden ocultar la emociòn de escuchar el Padre Nuestro cantado con los acordes musicales del Pajarillo.

 

Dinorys Bracho

Colaboradora Especial del CORREIO en Madeira

 

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