“Mi misión es servir a los demás”

“Mi misión es servir a los demás”

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María Cecilia Teixeira tiene más de 20 años apoyando a los sacerdotes y a los feligreses de la Catedral de Caracas

Delia Meneses

Con su blusa blanca inmaculada cerrada hasta el cuello, un crucifijo colgando en el pecho y pantalón marrón oscuro, la figura menuda de María Cecilia Teixeira Ramos se mueve con paso presuroso por las naves de la Catedral de Caracas, el templo más importante de la ciudad. Tiene la piel clara y fina, nadie diría que acumula 72 años, 20 de los cuales los ha dedicado al servicio del altar y de los sacerdotes de esta iglesia, quienes saben que con ella están en buenas manos.

Natural do Estreito de Camara de Lobos, llegó a Venezuela con su esposo en 1968. En Caracas nacieron sus seis hijos, cuatro varones y dos hembras, que Cecilia levantó gracias a su trabajo como conserje. «Siempre he estado en conserjerías. Como no podía tener vivienda propia buscaba en los avisos de los periódicos dónde necesitaban una conserje». Y así estuvo 15 años limpiando un edificio frente a Miraflores, luego otro en la avenida Sucre de Catia durante diez años y después uno en la avenida Baralt, donde vive hace 25 años.

En la Catedral, Cecilia hace de todo un poco, sin protagonismo y con una sonrisa en el rostro. Toca la campanilla para resaltar el momento de la consagración, se traslada al  sagrario para buscar el copón con las hostias y lo lleva al altar, reparte la comunión. Sigue atenta el sermón del sacerdote para levantarse en el momento justo en el que éste termina de hablar y ofrecerle un vaso agua y también canta. Le gusta mucho cantar, lo hace con una voz afinada y con su característico acento portugués, que mantiene con orgullo.

– ¿Cómo llegó aquí?

– Comencé hace más de 20 años cuando venía a rezar el rosario cada tarde, a las 4:00 p.m. y me fui quedando cada vez más tiempo y asumiendo más responsabilidades

– ¿Cuál es el mayor aprendizaje que le ha dejado esta labor?

Creer en Dios y no endiosar a los hombres. El único que tiene poder es el Señor, no nos dejemos engañar por otro ser humano.

– ¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

– Me gusta colaborar en todo lo que pueda. Monseñor Adán me dijo que si no fuera por mi edad me pondría de sacristán. Mi misión es servir a los demás

– ¿Qué dificultades le toca enfrentar?

– Como estamos en pleno corazón de Caracas y cerca de las sedes importantes de gobierno, cuando hay actos políticos o marchas cierran los accesos y me toca ingeniármelas para llegar aquí, pues los guardias no permiten pasar. Me toca dar un vueltón para acceder a la Catedral.

– ¿Qué cosas han cambiado a lo largo del tiempo? Ahora viene más gente a la iglesia que antes?

– Sí, sobre todo los domingos viene mucha gente, en tiempos difíciles como los que vivimos las personas se acercan más a Dios.

– Un consejo para los que como usted son servidores del altar

– Servir con sencillez

– ¿Cómo ve el futuro?

– Los que creemos en Dios siempre vemos el futuro con esperanza

– ¿Lo mejor que tiene Venezuela?

– Su gente amorosa y solidaria

– ¿Y lo que debemos cambiar?

– Hay muchas cosas que corregir, la mayoría de los jóvenes sienten que este es un país donde no se puede prosperar. Yo estoy triste por la partida de mi hija menor que se fue con mis tres nietos al Perú. Ella era mi compañía en casa.

– ¿Qué recuerdos le trae su tierra de origen?

 – Todos los mejores, sobre todo recuerdo nuestra fazenda donde trabajaba papá. Allí me sentía como una reina.

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