Mística docente trata de imponerse a la adversidad

Mística docente trata de imponerse a la adversidad

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Educadores lusodescendientes coinciden en que educar en valores es una prioridad

Delia Meneses

En medio de un ambiente cada vez más hostil para ejercer su profesión, si algo celebraron los maestros el pasado 15 de enero es su mística y su entrega. Muchas cosas mellan la vocación docente: los bajos salarios, las dificultades para trasladarse a las escuelas por la falta de transporte, la orientación de la función pedagógica como una herramienta político partidista y el deterioro de la infraestructura escolar.

Es por todas estas adversidades que el rol del docente juega un papel aún más decisivo, asegura Verónica Neto pues educar implica transmitir valores, lo que a su juicio es la clave para transformar la sociedad. “Para entender al niño y su entorno hay que adentrarse en la comunidad donde vive y en su realidad”, dice esta educadora de preescolar, hija de padres madeirenses, quien trabajó durante diez años en el mismo colegio donde estudió su primaria y bachillerato en el Colegio Teresiano de El Paraíso.

“Desde el primer año de carrera empecé a trabajar”, agrega quien ahora trabaja en la Universidad Católica Andrés Bello. “Los programas que llevamos a la práctica en las comunidades es formación social, y como educadora apuesto por dar servicio a los otros, a través de la enseñanza, que es mi área”. Para ella, el problema del país amerita una reestructuración del sistema cultural por valores de convivencia: ese debería ser el reto de todos, dice para finalizar.

Los maestros, a pesar de las carencias, se reconfortan en sus estudiantes “porque en medio de todo tiene que prevalecer la educación”, dice Lisbeth Ferreira, maestra de la Escuela Básica Nacional Los Salias, en San Antonio de los Altos.

“Hay una desmotivación que es inevitable, a veces no logro concentrarme porque sé que hay profesores que no tienen comida, o que deben caminar más de una hora para llegar a clases. Es una realidad que tenemos y el Ministerio de Educación no reconoce nuestros beneficios y las carencias que tenemos desde el espacio de trabajo. No es posible que en todos los colegios falten tres y cuatro docentes. Hay casos más extremos donde se necesitan hasta 15 educadores”.

Ferreira, de padres naturales de Calheta (Madeira) dice que hay docentes más desmotivados que otros. “Quienes estamos aquí con un poco de esperanza, tratamos de motivar a aquellos que ya no quieren venir o desistir porque la situación es difícil”.

“Muchas veces me he planteado no venir porque el salario mínimo solo te alcanza para costear dos rubros alimenticios, pero ver el ánimo de los estudiantes me reconforta, ellos son la esperanza, el relevo del mañana. Además pienso en mis hijos, de 8 y 3 años, yo también quiero que tengan buenos maestros por eso trato de dar lo mejor de mí”.

En los estratos más pobres, 3 de cada 4 estudiantes dejan de ir a la escuela alguna vez por no tener comida, precisa Anitza Freites, directora general del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB. Y, según la Encuesta de Condiciones de Vida, elaborada por la UCAB, UCV, USB, hay 2 millones 828 mil alumnos que asisten a clases en forma irregular porque deben sortear problemas con los servicios de agua, transporte, electricidad, y alimentación.

Faltan docentes de portugués

Los profesores de portugués lusovenezolanos también realizan un esfuerzo cada vez mayor para impartir la lengua portuguesa en tierras de Bolívar. El pasado mes de octubre, el Secretario de Estado de las Comunidades Portuguesas, José Luís Carneiro, se reunió con algunos de ellos en Valencia.

En el ámbito de esta visita, el presidente del Instituto Camoes, Luis Faro Ramos, firmó con la rectora de la Universidad de Carabobo dos protocolos de cooperación, uno de los cuales prevé la formación de profesores de lengua portuguesa a distancia. Los docentes confían en que este convenio sea una realidad en un momento en el que la enseñanza de este idioma experimenta un crecimiento exponencial.

Más de 30 centros imparten clases de portugués, esto sin contar las diferentes aulas que poseen el apoyo del Instituto Camões y del gobierno brasileño, que aumenta el rango de enseñanza. Actualmente tanto el Centro Portugués de Caracas así como el Colegio Los Chaguaramos y el San Agustín tienen déficit de profesores.

A la vez que la demanda de estudiantes sube, el número de docentes de portugués decrece. Entre las dificultades que enfrentan las aulas del idioma de Camoes, David Pinho, director de la Asociación Venezolana para la Enseñanza de la Lengua Portuguesa (AVELP), resalta que aunado a que el número de maestros ha disminuido considerablemente, hay varias instituciones que no cuentan con los textos apropiados ni con los manuales para dar clases. Además, el hecho de que sacar una fotocopia sea tan caro dificulta la labor de proporcionar buen material a los estudiantes.

Los alumnos de portugués que tienen cierto nivel del idioma se van del país, sin importar que estén completamente preparados. Otros optan por ofrecer clases particulares del idioma lo que los ayuda a mantenerse.

El Colegio Nuestra Señora de Fátima cuenta con un aproximado de 27 docentes, que imparten clases en diversas materias. Este número se ha visto atacado por los bajos salarios, que día a día no se ajustan a la realidad del país por diversos factores.

A los costos para sostener la operatividad de los colegios privados cada vez se les incorporan más ceros. Con la cuota de escolaridad las instituciones apenas pueden cumplir funciones vitales. Son los padres y representantes quienes aportan su mano de obra y ofrecen donaciones para la sostenibilidad de la escuela.

El asesor permanente de la Asociación Nacional de Instituciones Educativas Privadas (Andiep), Alejandro Conejero, señaló que los aumentos, dependiendo de las necesidades de la escuela, oscilan entre 60 % y 70 %. Estos pueden ser mensuales y bimensuales para poder pagar las nóminas y retener a los docentes.

“Estamos preocupados porque no sabemos qué va a ocurrir en la parte económica. Los colegios que están aumentando cada mes, van a tener que hacerlo cada semana”, dijo Conejero. Una mensualidad puede costar entre 18.000 y 40.000 bolívares, expresó.

Maestros en fuga

En Táchira todos los días entre seis y siete profesores en cada una de las 175 instituciones renuncian para salir del país por la frontera con Colombia. “La fuga es constante, diaria. Las áreas más afectadas han sido Inglés, Matemática y Física”, dice el presidente de Andiep en el estado Táchira, Guerrino Guariento.

Por el déficit de docentes, hay colegios públicos que solo pueden dar clases tres veces a la semana. Para intentar mantener a su personal, Guariento paga un bono de alimentación de entre 20.000 y 40.000 bolívares soberanos de manera mensual. Sin embargo, dice, no puede competir con los 850.000 pesos colombianos —equivalente a unos 156.000 bolívares— que perciben de salario mínimo los maestros venezolanos en Colombia.

Según las cifras de varias cámaras educativas, 20% de los docentes ha renunciado, cerca de 20.000 niños han sido dejados atrás y hay 25 % de deserción escolar tras la diáspora.

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