Nelson de Freitas rescata a pedal el lado amable de la urbe

Nelson de Freitas rescata a pedal el lado amable de la urbe

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La intención de este lusovenezolano es que los caraqueños conozcan y amen su ciudad

Delia Meneses

Así llovizne, Nelson de Freitas, 39 años,  se desplaza por las calles caraqueñas al ritmo de la bicicleta. Desde 2011 es su medio de transporte para ir al trabajo de lunes a viernes. El trayecto a pedal, desde Sabana Grande hasta Los Chorros, le permite una mirada pausada y serena de la ciudad. Afina los sentidos para observar, oler y escuchar lo que la urbe tiene para ofrecer, no solo para quejarse de ella.

“Si miras con atención, Caracas siempre te regala sorpresas agradables, eso sí, debes atreverte a salir del carro”. La ausencia de estacionamientos para bicicletas no es un obstáculo para él. Tiene una cadena y le basta contar con un poste, una reja o un arbol para asegurar la bici.

Nelson es politólogo, graduado en la UCV, y desde abril de 2011 está al frente de un grupo urbano llamado Una Sampablera por Caracas, que este año se formalizó como una asociación civil.  Es una iniciativa sin grandes pretensiones pero que ha logrado realizar actividades con un estilo propio y un objetivo claro: que los ciudadanos redescubran una ciudad que suele ser malquerida porque es mal conocida. “Muchas veces somos turistas en nuestra propia ciudad”. Lo acompañan en esta aventura urbana, su esposa Daniela Pettinari y un amigo, Luis Ramírez

Este lusovenezolano se propuso dar a conocer el lado amable de la urbe con tertulias sobre temas fundamentales para la urbanidad que se realizan en plazas, parques, cafés o bulevares  Pero la actividad que más se ha popularizado son los biciturismos con los que han recorrido Caracas de este a oeste y de norte a sur. A estas rutas, que se realizan para promover el uso de la bicicleta como medio de transporte, puede asistir cualquier persona de forma gratuita. Las convocatorias se hacen a través de las redes sociales (Twitter e Instagram: Sampablearte) pues no tienen fecha fija y las distancias de recorrido varían de 5 a 8 KM, siempre en grupo. Se han organizado rutas históricas o patrimoniales y gastronómicas.

Cuándo empezó ese amor por Caracas? 

– Me crié en Guarenas donde actualmente viven mis padres, pero en 2007 me mudé a Caracas, específicamente a Sabana Grande. Comencé a leer muchas historias de lo que fue esta zona de la ciudad, busqué fotos antiguas. Descubrí que era una ciudad hermosa y compleja y me propuse trabajar para que las personas la conocieran un poco más.

Qué valores de la portugalidad, transmitidos por tus padres, te han marcado?

– Por supuesto están presentes la constancia, el amor por el trabajo y por la tierra. También me marcó algo que mi papá repetía mucho, sobre todo cuando viajaba a Madeira. “Venezuela es un país rico, inigualable, pero sus políticos son unos desgraciados”. A mí me frustaba oír eso, y más tarde, gracias a mis estudios, comprendí que eso no era así, que una cosa es la política y otra el partidismo. Y que todo aquel que toca el espacio público es político y hace política.

De dónde son tus padres? 

– Ambos nacieron en Serra da Agua, Madeira y llegaron a Venezuela en la década de los 70. Mi papá, Martinho de Freitas, comerciante vinculado al negocio de los dulces (confitería) y mi mamá, Elisa Silva, es costurera. Se casaron en Portugal, él se vino primero y después llegó ella. Al principio se residenciaron en La Pastora con unos tíos y luego, con la ayuda de un crédito de política habitacional, compraron una casa en Guarenas donde crecimos Martín, Tony y yo. Fui el único que opté por el área de Ciencias Sociales, tengo una maestría en Filosofía y ahora estoy cursando estudios de Gerencia Pública en el IESA. Martín estudió Administración y Tony, Informática. Los tres nacimos en la Maternidad Concepción Palacios y nos graduamos en la UCV. Aunque mi papá, como buen europeo, es amante del fútbol, desde pequeños nos puso a practicar béisbol en Los Criollitos de Venezuela en Guarenas. A mi me llamaban: el importado. Aunque luego dejamos de practicar, éramos buenos.

Conoces Madeira?

– Viajé a los 10 y a los 16 años. Ni mis hermanos ni yo hablamos portugués, aunque lo entendemos y leemos.

Cómo surge Una Sampablera por Caracas?

– Estábamos cansados de tantos estereotipos y prejuicios en torno a la ciudad y para cambiar esa frustración y ese fatalismo decidimos crear esta iniciativa en abril de 2011. Tomamos el término “Sampablera”, una voz caraqueña que denota desorden o “bochinche”. La idea era formar un “bochinche” en favor de la ciudad. Extraer lo positivo de Caracas, aprender a trabajar sobre lo negativo. Con las tertulias y los biciturismos buscamos defender el espacio público, sede natural de la convivencia, de la civilidad, de la cotidianidad, de la opinión pública y de la democracia. El objetivo es apropiarnos de la ciudad.

Qué los diferencia de otras organizaciones que también organizan recorridos en bicicletas?

– Tenemos una visión y perspectiva integral de Caracas. La bicicleta es importante para nosotros porque es el símbolo de la ciudad posible. Como resultado de las tertulias hemos publicado dos libros.  Entre los próximos proyectos figuran: ofrecer talleres de formación y capacitación en diversos temas urbanos y constituir una editorial que edite y venda publicaciones relacionadas con la ciudad.

Perteneces a algún partido político?

– No, a menos que en algún momento surja el partido de la bicicleta

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