Passos Coelho fue designado primer ministro de Portugal

Passos Coelho fue designado primer ministro de Portugal

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El nombramiento aún debe ser aprobado en el Parlamento lusitano

Cavaco Silva designó nuevamente a Pedro Passos Coelho como primer ministro, el pasado jueves 22 de Octubre, a pesar de que el centroderecha no alcanza la mayoría absoluta del Parlamento. La elección termina con las especulaciones de los últimos días, pero ahora debe ser refrendada por la Asamblea de la República.

“He designado a Passos Coelho como primer ministro, porque es el jefe de la coalición que ganó las elecciones legislativas el 4 de octubre último”, declaró el presidente, el conservador Aníbal Cavaco Silva, en un mensaje por televisión. “La última palabra la tiene el parlamento”, señaló, acotando que “el rechazo del programa de gobierno por la mayoría absoluta de los diputados significaría la dimisión del gobierno”.

Passos Coelho, que llegó al poder en 2011, se impuso en las elecciones legislativas al frente de una coalición de derecha con 38,6% de los votos y 107 diputados sobre 230. Antonio Costa, segundo con 32,3% de los votos y 86 bancas, reivindica también el puesto de primer ministro, afirmando poder formar gobierno con los partidos de izquierda antiliberal.

Esta circunstancia hace que las negociaciones con el Partido Socialista deban retomarse, teniendo en cuenta que en su seno ya se alzaron voces contrarias a un acercamiento a la izquierda radical de la CDU y el Bloco de Esquerda. La coalición Portugal à Frente debe dirigir los destinos del país en minoría, tal vez con el horizonte de que tengan que convocarse nuevos comicios legislativos.

Passos Coelho declaró que la actitud del socialista António Costa le molestó sobremanera tras negarse a pactar con el centroderecha incluso aunque la coalición Portugal à Frente se mostraba dispuesta a aceptar nada menos que 23 puntos del programa del PS. «Este es un momento muy importante para todos, y no debemos ignorar el significado político de los más recientes hechos», clamaba Passos Coelho.

El jefe de Gobierno durante estos cuatro últimos años logró evitar que Portugal cayera, imponiendo unas medidas de austeridad severas pero que se han revelado efectivas. De hecho, sólo así pudo alejarse el fantasma de un segundo rescate, que planeaba sobre el país después de los 78.000 millones de euros que se vio obligado a solicitar a la ‘troika’ en 2011.

Los intereses del préstamo aún no han terminado de devolverse, pero Portugal ha demostrado su solvencia y dado garantías que no habrá ningún problema para cumplir con sus compromisos internacionales. Tanto es así que el propio Fondo Monetario Internacional decidió clausurar su oficina permanente en Lisboa el pasado 30 de septiembre, pues consideraba que no existía riesgo de que la vigilancia fuera en vano.

Passos Coelho debe ahora formar un equipo gubernamental que, una vez en funciones, dispondrá de diez días para presentar su programa. Si los partidos que componen la izquierda portuguesa lograr borrar, aunque sea temporalmente, sus divergencias históricas con vistas a una ruptura con la política de austeridad, disponen de suficientes escaños (122) para derribar a un gobierno minoritario de derecha.

En esa hipótesis, el presidente podría pedir a Costa que forme un gobierno o dejar a Passos Coelho al frente de un gobierno de gestión de los asuntos corrientes.

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