Pensionados en el exterior cumplen tres años sin recibir sus pagos

Pensionados en el exterior cumplen tres años sin recibir sus pagos

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La última vez que el gobierno venezolano abonó el dinero fue en octubre de 2015

Delia Meneses

Rita Abreu nació en Cámara de Lobos, Madeira, y en 1970 se marchó a Venezuela donde trabajó durante más de tres décadas como empleada doméstica y conserje en el Centro de Caracas. Su esposo, el madeirense José Gomés, quien como tantos otros llegó al país caribeño en búsqueda de mejores oportunidades, falleció cuando la hija de ambos no había cumplido los diez años, por lo que Rita tuvo que asumir sola su crianza y educación. Después de toda una vida cotizando en Venezuela, a los 60 años, cuando decidió retornar a su país natal, se ha visto obligada a recurrir nuevamente a su oficio de limpiar casas de familia. Vivió una vida sin lujos y de la seguridad social dependía para sus gastos básicos.

Rita es una de las afectadas por el retraso en el pago de las pensiones que mantiene el gobierno de Venezuela con personas de la tercera edad que están residenciadas en seis naciones.

En agosto de 2018, cuando entró en vigencia el nuevo cono monetario, los pensionados albergaban la esperanza de que se retomaran los pagos así fuese a la tasa Dicom de BsS 60 por dólar pero esto no ocurrió. «No hay respuesta. Todos los meses planteamos el tema y los funcionarios del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) dicen que realizan el trámite administrativo pero que el Banco Central de Venezuela no procesa las divisas, por lo tanto no hay pago», explica al Correio, Edgar Silva, coordinador del Comité de Derechos Humanos de los Pensionados, Jubilados, Adultos Mayores y Personas con Discapacidad.

Según los cálculos de este comité, están a la deriva 11.700 beneficiarios que se encuentran residenciados en Portugal, Italia, España, Uruguay, Ecuador y Chile. Estos seis países tienen un convenio de prestaciones vigente desde los años noventa por el que las partes se comprometen a transferir la pensión a la nación donde residan. Sin embargo Venezuela no ha notificado oficialmente este incumplimiento lo que impide a los pensionistas recibir ayuda del gobierno del país al que retornaron.

«Algunos están trabajando limpiando pisos u otros empleos de baja calificación, lo que les salga. Muchas son personas profesionales que le trabajaron al país y ahora deben someterse a los rigores de un horario laboral y a trabajos para los cuales no fueron preparados nunca. Otros sobreviven con la ayuda de amistades, familiares, el apoyo de las iglesias o de instituciones benéficas. Hay personas muy mayores, solas, desasistidas, que están viviendo de la caridad», relató Silva.

El drama es complejo y ya suma tres años (36 meses) pues la última vez que el gobierno venezolano pagó a los pensionados que se encuentran en el extranjero fue en octubre de 2015. El motivo de los retrasos parece ser la falta de divisas. Cuando los afectados han organizado protestas la respuesta que reciben por parte del IVSS es que el Banco Central de Venezuela  y el Centro Nacional de Comercio Exterior están haciendo diligencias para honrar esa deuda. El propio presidente Nicolás Maduro se comprometió a pagar las pensiones a los venezolanos en el exterior antes de que finalizara 2017 pero esto no ocurrió.

«Por falta de pago estamos perdiendo nuestros hogares y la salud, aunque estemos en el exterior seguimos siendo pueblo, estamos esperando que condenen a quienes nos tienen al borde de la miseria. Para armas sí hay dólares, pero para pagar la pensión en el exterior no», reclama Teresa Lyon, desde Espana donde algunos ya han comenzado a acudir a los tribunales. En Galicia, por ejemplo, hay 200 demandas.

Tanto en Portugal como en España ha surgido la propuesta de que estos gobiernos aprueben una especie de crédito puente y que cuando Venezuela pague, que nunca ha dicho que no va a pagar, se le devuelve ese dinero.

Fernando Campos, consejero electo por el Oriente del país, dijo al Correio que, aunque es un rol que no le corresponde, existe la disposición por parte de las autoridades portuguesas  de adelantar el pago a los emigrantes que hace más de tres años aguardan por la cancelación de su pensión con el compromiso de que los beneficiarios reembolsen el dinero cuando se normalice la situación.

Por su parte, Leonel Moniz, consejero por el Occidente del país, recordó que hubo un tiempo en que muchos ciudadanos portugueses que regresaron a su tierra estaban cobrando hasta 4 mil dólares por la pensión venezolana en una época en la que el dólar costaba Bs 7. «Pero desde hace tres años vemos con gran preocupación que el gobierno ha dejado de honrar este convenio con seis países. Según los cálculos, se estima que los pensionados radicados en Portugal actualmente cobrarían menos de 190 euros, ya no les va alcanzar para nada cobrar sus cotizaciones por allá. Pero este es un convenio internacional que las autoridades de Venezuela no pueden evadir y, ya sea este gobierno o el que venga, tendrá que cancelar los montos correspondientes a los ciudadanos que están en el exterior».

Moniz piensa que lo correcto es que el gobierno portugués presione al gobierno venezolano para que cumpla con este acuerdo bilateral y que ofrezca ayudas sociales en los casos excepcionales.

Mientras los pensionados se sienten desamparados y la situación se complica por el contexto económico de Venezuela que cerró el año pasado con una inflación de 4 mil por ciento. Esta cifra podría llegar a un millón por ciento al cerrar 2018, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional.

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