“Portugal no se compara con otro país ”

“Portugal no se compara con otro país ”

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Diana De Freitas

La panadería Guadalupe es reconocida en la zona por el distinguido sabor de su pan, pues todo aquel que la frecuenta regularmente sabe distinguir el pan que es hecho por Felipe Pinho Carvalho, mejor conocido como: “el portugués” o “el paisano”.

Felipe, es un portugués proveniente del continente del país, específicamente del Distrito de Aveiro. Entre risas trató de hacer memoria y recordó que llegó un día 9 de agosto del año 1980, tenía tan solo 18 años de edad.

Al igual que muchos portugueses que aquí residen, vino solo, lo esperaba un familiar y varios “colegas” que ya tenían tiempo viviendo en Venezuela. Asegura que duró mucho tiempo durmiendo en pensiones, pues al principio le costó estabilizarse, pues como se vino solo extrañaba mucho a su familia y como inmigrante se vio obligado a aceptar cual trabajo le ofrecieran.  Sin embargo, el idioma no fue un problema, al tercer mes ya había conseguido dominar algunas palabras.

Aun cuando el oficio de la panadería no era el fuerte de Felipe, con mucho esfuerzo y determinación lo aprendió al poco tiempo de llegar a Venezuela y gracias a su desempeño durante todos estos años ha logrado escalar de puesto jerárquico en la panadería. El portugués, como de cariño le dicen todos sus empleados, se ha preocupado por enseñar este oficio a todos los que han pasado por los hornos de la panadería Guadalupe.

“Antes de venirme a Venezuela hice un trabajo de tres meses en Portugal, entregué una casa de dos cuartos, un baño, una cocina, una sala y una dispensa. Me gané 700 contos que en esa época eran bastantes”, comentó Felipe con una sonrisa en el rostro y con una voz llena de entusiasmo.

A diferencia de muchos portugueses, Felipe sí quiere regresar a su país natal, asegura que algunos de sus paisanos no conocen detalladamente sus raíces y es por eso que adoptaron las de Venezuela y dicen que no quieren regresar.

¿A qué se dedicaba antes?

A la construcción, duré muchos años. Me podían dar una casa en apenas bloques y yo en poco tiempo la levanta.

Me gusta mucho esa profesión; si fuese ahorita, no cambia la construcción por el oficio de la panadería.

¿Cuál es el mayor aprendizaje que le ha dejado su profesión?

Cada una me ha dejado algo. Con respecto a la panadería que gerenciar es más difícil de lo que se cree y se piensa. Por otro lado, la construcción, por ejemplo, si ahorita se presenta un problema de plomería en mi casa sé que puedo resolverlo, en la construcción hacía de todo.

¿Qué desafíos ha tenido que enfrentar actualmente?

La escasez de la materia prima y de otros productos.

¿Qué cosas han cambiado en lo que respecta su negocio?

Todo. Empezando que trabajas más y no obtienes las mismas ganancias.

¿Qué consejo les daría a sus colegas?

Que el que pueda aguantar, que aguante; y el que no que se regrese a su país. Como inmigrante se pasa por tantas cosas que uno piensa que es el final y que nada tiene solución.

Y a todos aquellos que quieran inmigrar, procuren aprender otro idioma y algún oficio que puedan realizar con sus manos, pues aquel que labora con sus manos tiene el trabajo ganado.

¿A su juicio, cual es la clave del éxito?

Trabajar, no hay de otra.

¿Qué es lo mejor que tiene Venezuela?

El clima.

¿Los venezolanos deben cambiar algo?

Sí, deben cambiar sus perspectivas.

¿Qué recuerdos le trae a su tierra de origen?

Portugal no se compara con otro país. En el sitio donde nací es un lugar de alegría. Me crie ahí, me eduqué ahí y tengo el deseo de volver, para vivir el resto de mi vida en el lugar donde nací.

¿Como le gustaría ser recordado?

Como un buen patrón -risas-, que enseñé a muchos panaderos. Yo siempre les digo a mis empleados que tienen que ser mejor que yo y así puedan tener ellos su propia panadería.

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