“Portuguesa de nacimiento y venezolana de corazón”

“Portuguesa de nacimiento y venezolana de corazón”

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Fernando Urbina

fernandodavidurbina72@gmail.com 

Carmita de Sousa nació en la tierra de couves, el 13 de octubre de 1947 en el Estreito de Cámara de Lobos.Antes de venir para Venezuela me dediqué a los estudios primarios, luego a trabajar duro”, comenta.

De Sousa hacía bordados y los típicos oficios hogareños. “Siempre me levantaba tempranito a recoger las couves, frutas, verduras y hortalizas del campo”, recuerda de los trabajos que también realizaba en los campos madeirenses. Labores que aprendió de sus padres Agostinho de Sousa y  Beatriz Dantas.

“Somos siete hermanos que todavía estamos vivitos y coleando”, dice sobre  José, Joao, Fernando, Beatriz, Olga y Margarita. Casi todos emigraron de Portugal y eligieron otros destinos para hacer sus vidas. “Pero lo más importante y lo más bonito que debe haber en la familia es el contacto”, explica De Sousa. “Le agradezco muchisimo a Dios y a la Virgen de Fátima por habernos permitido ser una familia unida, generosa y respetuosa”.

La aventura

De sus primeros años en Venezuela recuerda que contó con el apoyo divino para salir adelante. “Fue una locura porque yo vine en busca de un amor, vine a conocer al papá de mis hijos, Adriano Goncalves”.

De Sousa  se casó en Portugal 11 de agosto del año 1969. “Adriano se dedicaba en Portugal a trabajos del campo en  Calheta y emigró para Venezuela en el año 1958 en el barco Santa Maria (…)aquí continuó con los trabajos del campo y luego comenzó a trabajar como conductor de autobuses”. Más tarde el matrimonio logró establecer una floristería en El Hatillo.

Goncalves y De Sousa concibieron cuatro hijos: Carmen, Yenny, Irene y Fernando. Todos con el mismo espíritu de comerciantes lograron crear “Jardines del mar”, una floristería con diez años de existencia, de la cual se encargan Fernando y su madre.

La prosperidad

De Sousa llegó a Venezuela el 16 de julio del año 1970, en el último viaje que hizo el barco Santa Maria. “Lo más difícil de llegar a un país diferente era que no entendía el idioma, no entendía nada” recuerda. Poco a poco logró acoplarse a la agitada vida del venezolano.

 De Sousa se radicó en Guarenas, donde el tiempo y las ganas de trabajar le permitieron establecer su primer negocio: la floristería “Jardín número 1”.

Después de quince años viviendo en tierras venezolanas De Sousa dice que: “Soy portuguesa de nacimiento y venezolana de corazón, pero en el fondo de mi alma me considero una portuguesa de amor, de alegría, de fe y devoción”

Finalmente se dirigió a todos sus compatriotas: “Quiero aprovechar esta oportunidad y darle un mensaje a todos los portugueses que emigraron: tengamos fe, esperanza y sobretodo mucha salud”.

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