Portuguesas recuerdan su infancia con las Misas de Aguinaldo

Portuguesas recuerdan su infancia con las Misas de Aguinaldo

0 50

Delia Meneses

María José Oliveira no se pierde una misa de aguinaldo. Son la forma de recordar las famosas misas do parto de su natal Madeira.“A la iglesia de Cámara de Lobos llegábamos cuando todavía estaba oscuro. A los niños nos gustaba mucho porque además de música tradicional, al final había comida y bebida. De eso hace más de 40 años”.

Estas celebraciones son la manera de preparar la Navidad, los nueve días previos al nacimiento de Jesús. En Venezuela ya no son a la cinco de la mañana, como reza la tradición. Pero hay parroquias como La Milagrosa en Prado de María donde la misa comienza a las 5:30 a.m. y los feligreses se ponen de acuerdo para llegar juntos, vienen abrigados y cautelosos.

 “Las misas de aguinaldo son más alegres que las do parto gracias al sonido del cuatro, el tambor, el furruco y las maracas”, dice María José, quien asiste a la Iglesia Nuestra Señora de la Encarnación en El Valle, la parroquia que preside el sacerdote lusodescendiente José Dionisio Gomes Gouveia. Aquí son a las 6:30 a.m. y al final realizan un compartir, es la manera de que las personas se animen y se preparen para la alegría del nacimiento de Jesús.

El padre Dionisio agrega que han tenido que flexibilizar los horarios para recibir a los feligreses debido a la inseguridad. Incluso algunas parroquias han optado por realizarlas en la tarde. Dice que en la actualidad parece que la esperanza radica en la recepción de las cajas Clap, del pernil y de los bonos asignados a través del carnet de la Patria. “La apatía reina en las familias pero es necesario rescatar la esperanza”, comenta el sacerdote, cuyos padres nacieron en Machico.

Algunas iglesias como la de San Francisco se quejan por la falta de grupos que animen la misa con aguinaldos y parrandas. Y es que la diáspora ha desarticulado los coros de muchos de los templos.

En la parroquia San Pedro, donde Gómes ejerció funciones de párroco hasta hace tres meses, solo quedan cuatro personas en el coro, de un total de 20. La mayoría, comenta Dionisio, se ha ido a Portugal, Argentina, Chile y otros países de la región. Hay iglesias que cambiaron la temática y en cada misa de aguinaldo piden por los países a los que han emigrado los venezolanos.

En El Cementerio, en la iglesia San Miguel Arcángel, apenas sobrevive uno de los cinco ministerios de música. En la iglesia la Transfiguración del Señor, en la urbanización El Cafetal, solo quedan 5 de 18 miembros del coro.

El presbítero Wilfredo Corniel, párroco del templo San Miguel Arcángel, asegura que el grueso de los jóvenes se marchó a Colombia, Perú y Ecuador. “Hemos tenido que formar nuevos músicos. De 10 guitarristas que sumaba el santuario  ahora solo quedan dos”.

Parrandas en las calles

En la parroquia Santa Teresa, en el Centro de Caracas, la novena se celebra a las 7:00 de la mañana en el templo. Pero a las 6:00 de la tarde se visitan edificios de la zona, cada día uno diferente, para celebrar la misa. Lo mismo ocurre en la Iglesia Dulce Nombre de Jesús de casco colonial de Petare. Son celebraciones animadas al son de las parrandas.

“Es muy importante que las misas salgan de la estructura de la iglesia y se celebren en las comunidades. Es una forma de rescatar el espacio público para la gente. Una oportunidad para superar los miedos de salir a la calle y de promover la convivencia y la interacción social”, dice Vanessa Garcés, quien participa en las misas de aguinaldo en la iglesia de Las Acacias.

Armelim de Sousa, sacerdote madeirense, párroco de la basílica de Santa Teresa, señala que se escogieron cuatro condominios y una Misión Vivienda y la plaza La Concordia, donde se llevarán a cabo misas a las 6:00 de la tarde.

“A lo largo de los años uno ha sentido cómo la realidad venezolana se ha debilitado por la situación económica. Antes se miraban los balcones, fachadas y viviendas con ambientación navideña. Hoy difícilmente se celebra la Navidad como antes y eso merma el espíritu, pero en la comunidad hay gente que quiere rescatar las tradiciones”, sostiene el padre Armelim.

 “En esta época celebramos un misterio que invita a la fraternidad, a compartir, a estar en familia, en el calor de hogar. Por su puesto, que se hace muy difícil celebrarla como estábamos acostumbrados. Es momento de compartir, de acercarse a los que están solos, a los más necesitados. En medio de nuestra penuria y de nuestra incapacidad de tener cosas, la gente se reinventa para tener lo básico“, concluye de Sousa.

Los portugueses y lusodescendientes son colaboradores asiduos en las parroquias y muchos mantienen el entusiasmo y participan con entusiasmo en las misas de aguinaldo porque es una forma de recordar su tierra y sus tradiciones.

NO COMMENTS

Leave a Reply