Portugueses se reinventan ante la crisis para cumplir las tradiciones navideñas

Portugueses se reinventan ante la crisis para cumplir las tradiciones navideñas

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Jean Carlos De Abreu

El 2018 no ha sido un año nada fácil para todos los que viven en Venezuela, puesto que una fuerte crisis económica afecta al país, generando muchas dificultades para adquirir alimentos bien sea por los altos precios o por su poca existencia.

La Navidad no será nada igual en comparación en años anteriores. Los portugueses y lusos descendientes que están en la nación tendrán ciertas limitaciones para cumplir con las tradiciones lusas.

“Ya no habrá bacalao en la mesa, pero hicimos todo lo posible para tener el pernil que también es típico en Venezuela”, dijo José Alberto Mendoca. Acotó que lo compró “bastante caro, pero al menos haremos carne en vino y ajo”.

Apuntó que su esposa hizo las hallacas con su mamá, porque “comprarlos los ingredientes con tiempo: Como las aceitunas, las alcaparras, las pasas. Son cosas que no se dañan rápido. Utilizaron pollo y no gallina, pero es igual. La tendremos en nuestra cena del 24 de diciembre”.

No obstante, aseveró que extraña el bacalao, pues por su “altísimo costo, no podemos comprarlo. Era algo que no faltaba en una casa portuguesa, pero dada la situación económica es muy caro y no se puede dejar todo el dinero en eso”.

Habrá bacalao

Natalia De Viveiros es oriunda de Machico, isla de Madeira, y llegó a Venezuela en 1971. Desde entonces, vive en la zona de El Cafetal. A pesar de tanto tiempo lejos de su tierra, no ha logrado despegarse de sus comidas típicas. “El bacalao, las papas, las hallacas, bolo de miel, broas de miel, el vino, licor, carne en vinhadalhos, forman parte de mi cocina”, comentó.

El bacalao en natas es habitual en su familia durante cada navidad. Así lo hace: “Se queda de un día para otro en escabeche. Lo cocino, luego se pica la cebolla, el perejil y el vinagre. Después, cocinar las papas, ponerlas aparte y comer todo junto. Incluso, preparo el pastel de bacalao. Lleva papa, le hago un sofrito de pimentón, cebolla, ajo, crema de leche y por supuesto, el bacalao. Es como si fuese un pasticho”, dijo.

Más de cuatro décadas viviendo en Venezuela hicieron que la hallaca y el pernil fueran costumbre en su casa. “Demoré como unos tres años para comer las hallacas. Me gustó. Mi esposo me trajo para la casa, compró unas veinte. Al tiempo, aprendí a prepararlas. Hace días me comí una. Este año, se va a poder, solo la falta de ganas evitarían no hacerlas. El pernil lo aprendí a hacer aquí. Le echo vino, ajo, aceitunas, alcaparra, pimentón, cebolla, después lo pongo en una bandeja y al horno”, relató.

La torta negra es uno de los postres más comunes en su hogar. “La hago con un kilo de harina, un kilo de azúcar, nueces, pasas, miel de caña, canela, cacao y nuez moscada”, expresó.

Tradición del continente

Deolinda Moniz de Oliveira es originariade Santa María da Feira, en Aveiro. Vive desde hace más de 38 años en Venezuela y actualmente reside en el municipio Sucre del estado Miranda, en Caracas.

En el continente, la gastronomía cambia un poco con respecto a la Perla del Atlántico. “Nosotros hacemos la penca o couve do Natal que lleva batatas cocidas, bacalao, eso lleva bastante cebolla y es lo que usualmente comemos el 24 de diciembre. Eso se calienta el día siguiente con el aceite que ya tiene y es lo que comemos. También hacemos la pierna del cochino o pernil, camarones y pulpo”, explicó.

Ante la falta de bacalao, añadió que comerán otro frutos del mar como los camarones: “Éste no tiene una preparación especial debido a la zona. Los hacemos cocidos o al ajillo, tal como se preparan en otros lados”, indicó.

El conejo solo es tradicional en algunas áreas de Portugal. Aveiro es una de ellas. “Lo hacemos dependiendo del gusto de la persona. Costó algo caro, pero hacemos el sacrificio porque es Navidad”.

Destacó que no es aficionada a las hallacas. “De por sí, no las hacemos, a mis hijos no le gustan mucho”. En cuanto a los dulces, manifestó que hace una gran variedad.

“Hacemos pan de lo, bolo rey, el pastel de auyama, fijoas, entre otras cosas”, dijo al tiempo que resaltó que por la escasez de harina de trigo solo hará alguno de estos postres “para no dejar de cumplir con la tradición”.

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