«Reconocimiento automático» de títulos sólo exime de ciertos documentos

«Reconocimiento automático» de títulos sólo exime de ciertos documentos

0 1749

La resolución emitida por la Dirección de Educación Superior reconoce la situación excepcional que atraviesa Venezuela —por razones humanitarias— y otorga algunas facilidades a quienes piden homologar su título académico

Julio Materano

Después de años de choque contra un espeso alud de trámites, los profesionales con títulos académicos obtenidos en Venezuela podrían estar cerca de su ejercicio en Portugal. La Dirección General de Enseñanza Superior resolvió oficializar el «reconocimiento automático» de diplomas emitidos por universidades venezolanas, una modalidad que, al menos en la teoría, flexibiliza la consignación de ciertos documentos ante las casas de estudios portuguesas, han aclarado las autoridades.

La resolución 5874, con fecha de 28 de mayo de 2020, reconoce la situación excepcional que atraviesa  Venezuela —por razones humanitarias— y podría eximir a sus profesionales de presentar ciertos documentos.

Aunque en un primer momento la norma fue aplaudida por los lusovenezolanos, en realidad el despacho no llenó las expectativas de la comunidad radicada en Portugal. Al final, el instrumento legal, refrendado por la cartera de Enseñanza Superior, no es lo que parecía ser, pues el oficio no viene a reconocer de una vez por toda los títulos.

Desde el Gabinete de Apoyo al Estudiante de la Universidad de Madeira advierten que, como toda normativa nueva, habrá que esperar cierto tiempo para que las universidades se adecúen y definan los mecanismos alternativos que podrían aplicar para atender los casos excepcionales que se puedan beneficiar de esta nueva disposición.

Con la decisión, publicada en el Diario de la República el pasado 28 de mayo, la cuestión del reconocimiento académico podría pasar a manos de los rectores de cada universidad en lugar de las facultades, como estaba previsto inicialmente.

La medida insta a las casas de estudio a adoptar los procedimientos que consideren adecuados para verificar la titularidad del grado solicitado.

«En esta circunstancia, en la que hay dificultades adicionales en la instrucción de los casos en cuestión, la documentación que certifica los títulos obtenidos puede ser excepcionalmente renunciada, y la entidad competente para el reconocimiento debe adoptar los procedimientos alternativos que considere apropiados para verificar la titularidad del diploma», dice el oficio.

El instrumento legal, que fue firmado el pasado 15 de mayo, ensancha el compás a quienes aspiran obtener el reconocimiento académico en cualquier área y podría abrir nuevas ventanas a quienes vienen de Venezuela.

La petición de reconocimiento automático será rechazada si el solicitante no prueba ser el titular del grado y si la institución de enseñanza superior extranjera no es reconocida por las autoridades competentes del país de origen.

Las deliberaciones de la comisión de reconocimiento son publicadas en la página web de la Dirección General de Educación Superior, la cual mantiene actualizada la información sobre los reconocimientos automáticos. La emisión del certificado será realizada en un plazo máximo de 30 días, contados a partir de la recepción del requerimiento.

Cuando la solicitud no esté debidamente sustentada se le concederá al solicitante un plazo de 30 días para suplir las deficiencias existentes.

A propósito de ello, Rui Abreu, director regional de las Comunidades y Cooperación Externa, recordó que desde 2016 el gobierno regional ha instado al Gobierno de la República a encontrar una solución que simplifique los procedimientos que realizan los titulares de los diplomas obtenidos en Venezuela. Ello, considerando el elevado número de migrantes lusovenezolanos, con formación superior, que hacen vida en la isla.

«Se está desperdiciando recurso humano calificado, principalmente médicos, dentintas, enfermeros, arquitectos y otros profesionales lusodecendientes que podrían dar su contribución y compartir su conocimiento en Madeira», declaró al Jornal de Madeira. Sin embargo, recuerda que esa materia es competencia del Gobierno de la República, que, a su juicio, cuatro años para analizar las propuestas del gobierno regional en torno al tema. Se calcula que existen por lo menos 17 médicos criollos en Madeira.

Quienes residan en Madeira y estén interesados en obtener más detalles sobre el procedimiento deben agendar una cita en el Gabinete de Enseñanza superior de Funchal con Nelson Teixeira, a través del 291145515.

Un camino largo

Después de un incómodo letargo en Portugal, que cerró a los profesionales formados en Venezuela la puerta de entrada al campo laboral, en agosto de 2018 la Dirección General de Educación Superior publicó el Decreto 66.

Se trata de un instrumento con rango de ley que era la respuesta del Ejecutivo a los reclamos de los profesionales formados fuera de la Comunidad Europea y que aspiraba simplificar los lapsos y costos de las gestiones para el reconocimiento académico, un planteamiento que quedó a medio camino y que dejó ambigüedades por resolver.

En términos más concretos, el Decreto 66/2018 dejaba sin efecto la figura de equivalencia e instituyó la modalidad de reconocimiento, un procedimiento con el que las autoridades pretendían saldar la deuda con los médicos lusovenezolanos. Algunos de ellos especialistas, con hasta tres años de gestiones sin éxito.

Pero la norma devino en controversia. La burocracia y la falta de claridad en cuanto a los criterios para obtener sus grados académicos en Portugal obligó a muchos profesionales, especialmente médicos, a realizar gestiones en España, donde el proceso es mucho más sencillo.

Entonces los galenos venezolanos advirtieron sobre las contradicciones entre el Decreto 66. Y, por su parte, las universidades portuguesas lo refutaron con proyectos de resoluciones internas que pretendían acordar el tratamiento que se le daría a la ley puertas adentro.

En un intento por dar un alto a la confusión y tal vez por afianzar un decreto que de por sí es ley, luego vino el reglamento 43/2020 —promulgado en febrero por la Dirección General de Enseñanza Superior— que estableció que los diplomas, certificados y contenidos programáticos podían ser entregados en español, francés e inglés y no necesariamente traducida al portugués.

Una espesa maraña burocrática separaba a los facultativos venezolanos de su propósito de curar en la tierra de Camões. A menudo no son suficientes hasta 30 de experiencia para corroborar las destrezas en el oficio. Antes del decreto 66 los portugueses formados en el exterior tenían que presentar una prueba escrita, otra evaluación oral más una tesis, que, de aprobarla, solo le aseguraría un puesto como médico general en Portugal.

Según un censo de reciente data realizado por Venexos, la organización que trabaja en pro de los connacionales, al menos 87 profesionales de la medicina han arribado a Portugal en los últimos tres años, la mayoría de ellos con estudios de posgrados y especialidades. Pero la llegada de recurso humano calificado, sobre el cual Portugal podría echar mano sin haber invertido un euro en su formación, ha provocado una refriega de intereses entre el Gobierno, las universidades y la Orden de los Médicos, la institución que agremia a quienes trabajan en Portugal.

Algunos incluso entrados en edad trabajan en cafés, hacen de meseros, taxistas y vendedores para ganarse la vida.

Las restricciones que ponen las universidades para el ejercicio en Portugal tienen mucho de contradicción en un contexto en el que el servicio sanitario portugués está signado por largas listas de espera, retrasos en la asignación de médicos de familia y en la adjudicación de citas para exámenes especializados.

Hay quienes aseguran que más allá de las limitaciones para ejercer la medicina en Portugal, existe un choque de esquemas.

La opción de «reconocimiento automático» por razones humanitarias no es inédita. La medida está contenida en el Decreto 66. La novedad en este caso es que se considera a Venezuela de manera explícita como un país en condiciones excepcionales que compromete la integridad de sus residentes y el acceso a los servicios más básicos.

La medida pone al país a la par de naciones azotadas por conflictos armados, desastres naturales, violencia generalizada y violaciones a los derechos humanos. Ahora solo resta esperar la respuesta de los colegios profesionales quienes emiten las cédulas profesionales para ejercer en esa nación.

Además de ser una modalidad para quienes provienen de países con situaciones excepcionales, el reconocimiento automático es una competencia integral para ciudadanos de la Unión Europea, Estado Unidos, Brasil y Canadá. Esta modalidad, precisa la Universidad de Coimbra, permite reconocer genéricamente un grado o un diploma extranjero de enseñanza superior cuyos objetivos sean idénticos a los grados portugueses de licenciado, maestro, doctor o técnico superior.

No hay comentarios

Leave a Reply