Rememoran el mayor saqueo de Funchal en el CEHA

Rememoran el mayor saqueo de Funchal en el CEHA

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El Centro de Estudios de Historia del Atlántico realizó un ciclo de ocho conversatorios como parte del proyecto Tardes con Historia

Julio Materano

Ocurrió el 3 de octubre de 1566 y fue, hasta ahora, el mayor saqueo contra Funchal. Entonces la isla no tenía armas ni soldados para defenderse, los cañones no funcionaban y los actos de vandalismo se sucedieron sin contención alguna por parte de los portugueses. El episodio fue recordado por el investigador Antonio Brehm en el marco del proyecto Tardes con Historias, una iniciativa del Centro de Estudios de Historia del Atlántico, que llevó a cabo un ciclo de ocho conversatorios de entrada libre entre los meses de abril y mayo.

Durante aquel hecho, que duró no menos de 16 días, no hubo respuesta de los nativos, no porque estos no hubiesen querido, pues los pobladores de Machico y Santa Cruz estaban a la espera de una orden oficial que nunca llegó para atacar a los piratas que desembarcaron en la playa Formosa. El entonces Gobernador, Francico Gonçalves Da Cámara, no lo permitió, una jugada que lo inmortalizó como un mandatario incompetente e inadecuado, en palabras de algunos historiadores.

Dos semanas después de aquella incursión, los corsarios cargaron con muebles, joyas, tejidos y 300 esclavos rumbo a Canarias para comercializar el botín. También se llevaron barricas de vino. Eran entre 700 y 800 individuos al mando de Pierre Bertrand De Montluc. El verdadero objetivo de esta expedición nunca llegó a esclarecerse. Sin embargo, Brehm asegura que el que más se benefició de este ataque fue Don Sebastián I, Rey de Portugal, quien se valió de este hecho para impedir su unión con una princesa francesa, pues en innumerables oportunidades reiteró que no tendría ninguna relación con Francia hasta tanto no se cancelasen las indemnizaciones producto del saqueo, cosa que nucna ocurrió pues al poco tiempo este episodio quedó en el olvido.

«La destrucción fue total porque los corsarios llenaron los ocho navíos franceses más otros dos raptados. Y se registró la muerte de más de 200 moradores», recuerda el historiador. También se quemaron y destruyeron plantaciones de azúcar, casas y templos. Cuando llegó el auxilio, proveniente de Lisboa, el remedio fue peor que la enfermedad. Los refuerzos, que arribaron 18 días después del ataque, en teoría, para socorrer a la isla, terminaron de arrasar con lo poco que quedaba. Por sus dimensiones, aquel hecho quedó inscrito como el peor ataque contra la ciudad de Funchal.

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