«Solo venden una mascarilla por persona y esto ha elevado el estrés...

«Solo venden una mascarilla por persona y esto ha elevado el estrés por el Coronavirus»

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Antonio Rodríguez Quintal, un médico lusovenezolano que vive desde finales de 2019 en Tenerife, la ciudad donde las autoridades sanitarias han aislado un resort con 800 huéspedes de 25 nacionalidades diferentes, asegura que el desafío sanitario es enorme

Foto: Cortesia

Julio Materano .- Tratándose de una de las mayores islas turísticas de Europa, era solo cuestión de tiempo para que la calle entera se adjudicara el vértigo por el Coronavirus. Luego de que un matrimonio italiano, que se encontraba de paso por Tenerife, diera positivo a las pesquisas llevadas a cabo por un equipo de epidemiología español, fueron encendidas las alarmas del sistema sanitario de las Islas Canarias. Hoy no solo escasean las mascarillas de bioseguridad en las farmacias. Son ahora el bien más preciado. Hace rato que dejaron de ser de fácil acceso. Y su costo por unidad es fijado, en una suerte de mercado negro que emerge con el vértigo de una posible pandemia, en 10 euros.
Antonio Rodríguez Quintal, un médico lusovenezolano que vive desde finales de 2019 en Tenerife, la ciudad donde las autoridades sanitarias han aislado un resort con 800 huéspedes de 25 nacionalidades diferentes —incluido Michel, el médico que resultó positivo junto a su esposa, y unos 200 trabajadores— sabe que el desafío sanitario es enorme. Rodríguez Quintal, quien ejerce en el Servicio Canario de Salud, el sistema público que brinda atención sanitaria, asegura que la cuarentena, que ha convertido al hotel H10 Costa Adeje Palace en una fortaleza, aturde la dinámica del sur de la ciudad.
«En España el Ministerio de Sanidad emitió una alerta epidemiológica. Uno de los problemas que resiente la gente en la calle es la falta de mascarillas en las farmacias. Solo venden una por persona y esto ha provocado cierta angustia», cuenta Quintal. «En una ocasión reclamé a mi enfermera por no usar mascarilla. En el centro no había disponibilidad».
El médico, quien dejó su residencia en Funchal para mudarse a Canarias, donde, a diferencia de Portugal, sí obtuvo la homologación de su grado académico para ejercer en ese país, escurre una de sus mayores preocupaciones: la comunidad de venezolanos en situaciones precarias, con problemas de acceso a viviendas, servicios y de empleo.
«Hay connacionales de cierta edad y otros con niños en brazos que dependen de Cáritas para acceder a los alimentos básicos, algunos de ellos no tienen nacionalidad española, lo cual los hace más vulnerable frente a una situación de contingencia», expone el médico, quien además cuenta con un posgrado en neumonología.
Su ejercicio en Venezuela y en la dirección de Salud de la alcaldía de Sucre, en Caracahs, donde prestó servicio por muchos años, quizás le endosan el mérito suficiente por haber encarado epidemias como la AH1N1 —también conocida como influenza porcina—, chikungunya, zika, cólera y el contagio permanente de dengue. Todas en un contexto de sanitario idéntico, marcado por la austeridad, la falta de insumos y de reactivos para hacer pruebas serológicas, lo que es igual a decir exámenes especializados para diagnosticar el virus.
Como especialista en neumonología, Rodríguez Quintal recomienda estar atento a cualquier síntoma ocasionado por alguna afección respiratoria. Sugiere usar mascarillas, estornudar en el codo, evitar los lugares hacinados y lavarse las manos permanentemente con agua y jabón, una operación que, dice, debe rematar con el uso de gel antibacterial.
«El patrón de contagio es muy efectivo. Cuando una persona tose el virus se expande a través de microgotas nebulizadas que tienen un alcance de entre 1,00 y 1,5 metros de distancia. El peligro radica en el hecho de que se trata de un virus nuevo y el sistema inmunológico no lo percibe como algo ordinario. Siendo una gripe nueva, tiene facilidad para penetrar en los pulmones».
Los más vulnerables, dice Quintal, son quienes tienen enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc), personas con cardiopatías complicadas o inmunosuprimidas. Asegura que en el caso de Venezuela, cuya actividad turística es prácticamente nula, la posibilidad de infección radica en la estrecha relación del país con Irán, la nación de Medio Oriente que ha registrado una alta tasa de mortalidad para la poca cantidad de casos que reporta.
«Lo más importante es lavarse las manos», repiten los responsables de la OMS. «No llevar máscarillas no aumenta la situación de riesgo». El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha asegurado en medios internacionales que espera los primeros resultados de las investigaciones sobre vacunas y tratamientos «en pocas semanas». Más de 20 vacunas están en desarrollo y varios tratamientos se encuentran en fase de pruebas clínicas.
Mientras todo ello avanza en el escenario internacional, el lusovenezolano Antonio Quintal asegura que está obligado a denunciar los casos sospechosos ante el sistema sanitario de Canarias, cuyas autoridades han habilitado una línea para reportar los casos. «Si la persona viene de la zona norte de Italia, con fiebre o algún síntoma respiratorio debe ser reportada de inmediato para que se le practique un hisopado dentro del carrillo de la boca y descartar cualquier enfermedad», dice. De momento, la presión psicológica aumenta en la calle. El miedo de contraer el virus se percibe en público y hay incluso quienes evitan el transporte público, reseñan medios.
Ana Cristina da Silva, una cirujana con ascendencia lusovenezolana que reside en Las Palmas, uno de los archipiélagos que conforman las Canarias, cuenta que en su localidad no se ha reportado ningún caso. Sin embargo, ello no ha aplacado el pánico que paraliza a mucho de sus enfermos.
«La gente ha comprado mascarillas como loca a tal punto que se han agotado, al igual que los geles antibacteriales. Yo, que veo pacientes a domicilio, puedo confirmar el pavor de la gente a contraer la enfermedad. Mis pacientes me preguntan si tienen Coronavirus y, en muchos casos, le digo que es una amigdalitis. Que no hay nada qué temor».
Con la insistencia de por medio, no es difícil imaginar una escena de nerviosismo entre la doctora Da Silva y sus pacientes, quienes insisten machaconamente en la posibilidad de haber contraído Coronavirus. «Hay una psicosis, la gente tiene miedo»
Con los nuevos casos de Coronavirus confirmados al cierre de esta edición en Madrid, Aragón, Valencia y Andalucía, el total de afectados en España— la nación vecina de Portugal— asciende a 31 casos. Hasta ahora Portugal no ha registrado el primer caso. En días pasados, entre 30 y 50 asiáticos, la mayoría de ellos proveniente de China, ingresaron a Portugal y se sometieron voluntariamente a una cuarentena pese a no presentar síntomas ni indicios de enfermedad respiratoria.
En días pasados la Organización Mundial de la Salud elevó a «amenaza muy elevada» la epidemia por Coronavirus. Frente a ese escenario la Secretaría Regional de Salud de Madeira activó la línea 800242420 para atender los casos sospechosos de COVID-19, como se ha tipificado el Coronavirus que ha producido alrededor de 84 mil contagios en 56 países y más de 2.788 muertes. A pocas horas de ser activada la línea de emergencia en Funchal, en todo el archipiélago se registraron 65 llamadas de personas que reportaron síntomas. El número se duplicó después de lo ocurrido en Tenerife donde unas 1000 ciudadanos fueron aisladas. El criterio clínico para llamar es tener fiebre, tos o dificultad respiratoria. Para algunos es solo cuestión de tiempo para que el virus llegue a Madeira, una región que solo en Carnaval alcanzó una ocupación hotelera de 73%, según cifras oficiales, y que recibe cientos de turistas de toda Europa cada día.

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