A los 21 años de edad Pedro La Marca emprendió el reto de abrir una franquicia de alimentos

Hace muchos años un joven italiano quiso dejar atrás los rigores de la II Guerra Mundial donde había luchado, decidió buscar un nuevo horizonte y subió a un barco de carga que lo trasladó desde Nápoles, en Italia, hasta el puerto de La Guaira, en la llamada “Tierra de Gracia”.

Con esa misma esperanza, su nieto Pedro La Marca, emprendió otro viaje en el año 2001 y, aunque no tuvo que cruzar el océano ni pasar días navegando para llegar a otro país, también implicó bastantes riesgos. En esta ocasión el viaje era en el mar de los negocios, pues a los 21 años de edad abrió un local ubicado en el Centro Comercial Boleita Center, como parte de una reconocida franquicia de sándwichs. “Junto a dos socios emprendimos un arduo camino y enfrentamos muchos obstáculos, pero siempre con mucho optimismo”.

Para ese entonces experimentó la “primera vez” en muchos aspectos. “Fue mi entrada a este ramo, la primera experiencia en un negocio de alimentos y bebidas, el primer gran paso…” Sin duda, era una senda cuesta arriba “pero el deseo de hacer bien las cosas y tener éxito fue más fuerte”, afirmó La Marca. En el camino, sus socios decidieron seguir otra ruta y él asumió el timón, convirtió el local en la marca independiente Manhattan Café, expandió su gama de productos, así como de panes, dulces, platillos calientes y creó una amplia variedad de café.

“En esto ha sido fundamental no sólo el buen servicio y la cálida atención, sino los artefactos de primera como la máquina Rancilio, que ha funcionado a la perfección y de manera ininterrumpida, los 365 días durante 9 años”, aseguró sobre este testigo fiel del progreso de la empresa. “Al culminar cada jornada le realizamos la limpieza y el mantenimiento adecuado, cada tres o cuatro meses la revisa un especialista y siempre ha estado en perfectas condiciones”, explicó La Marca.

Para él este trabajo le ha permitido comprobar que “no sólo de pan vive el hombre” (como reza el dicho popular) también vive de café y por eso está muy orgulloso “de los 20 tipos de café: fríos, calientes, con licor, crema, leche y del resto de variantes, tan diferentes como los gustos y exigencias de los clientes”.

En las 28 mesas se ha sentado muchas gente famosa, artistas consagrados o profesionales emergentes, pero él agradece la presencia de todo comensal, pues afirma que el más sencillo de los clientes puede dejar grandes enseñanzas. “Pero lo que más he aprendido es a conocerme a mí mismo y a mis capacidades, por ejemplo, a cocinar, hornear, atender y, sobre todo, a ser paciente y perseverante, porque los acontecimientos difíciles no pueden desviarme del camino”. Uno de esas tormentas “fue el paro nacional cuando todo el centro comercial tuvo que cerrar por tres meses, 25 tiendas se fueron porque no podían mantener los costos. Para nosotros fue difícil continuar pues luego llegaron otras crisis, pero sigo aquí, luchando y asumiendo retos porque creo firmemente en este negocio y en Venezuela”.

Periodista de Planta vurdaneta@correiodevenezuela.com Egresada como Comunicadora Social de la Universidad Católica Andrés Bello y con un postgrado en Gerencia Educativa en la Universidad Santa María. Ha trabajado en medios como Meridiano, La Voz y Radio Capital. Fue miembro del Instituto Portugués de Cultura y se ha desempeñando como docente universitaria, además de impartir talleres literarios a niños y adolescentes. Forma parte del equipo de periodistas del CORREIO da Venezuela desde 2004. Se declara una admiradora de la cultura portuguesa, sobre todo de su literatura y su fado. “Gracias al periódico he conocido una gran comunidad, ejemplo de trabajo y perseverancia”.

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